Los polémicos tulipanes de Koons encuentran sitio en París

Koons muestra su obra, de 11 metros y 36 toneladas./Getty
Koons muestra su obra, de 11 metros y 36 toneladas. / Getty

La capital de Francia encuentra emplazamiento tras dos años de controversia para la obra donada por el artista en honor a las víctimas del yihadismo

FERNANDO ITURRIBARRÍA

París ha encontrado por fin un emplazamiento a 'Ramo de tulipanes', el polémico regalo de Jeff Koons en memoria de las víctimas de los atentados yihadistas. La monumental escultura, que mide 11 metros y pesa 36 toneladas, será erigida en los jardines municipales situados entre el Petit Palais y la plaza de la Concordia, que dan a los Campos Elíseos. El anuncio hecho ayer por el teniente de alcalde encargado de la Cultura, Christophe Girard, pone broche provisional a dos años de fenomenal polémica en los círculos artísticos franceses ante una donación calificada por sus detractores de oportunista, interesada y cínica.

Tras las matanzas terroristas en la sala Bataclan y las terrazas de París, que causaron 130 víctimas mortales, Koons comunicó el 21 de noviembre de 2016 al Ayuntamiento su intención de ofrecer sus flores del bien como gesto de amistad del pueblo estadounidense. La alcaldesa, Anne Hidalgo, aceptó encantada la obra de bronce, acero inoxidable y aluminio pulido que representa una mano con tulipanes brillantes de vivos colores.

Pero pronto surgió una fuerte oposición al lugar elegido por el autor del florido 'Puppy' del Guggenheim bilbaíno: entre el Palacio de Tokio y el Museo de Arte Moderno, no lejos de Trocadero frente a la torre Eiffel. «Hay algo de repulsivo y profundamente chocante en la idea de que la tragedia dé lugar a una instalación prestigiosa y divertida cuando los atentados tuvieron lugar en barrios poco favorecidos en el plano artístico», protestó el exministro de Cultura Frédéric Mitterrand.

Los críticos también arremetieron contra la estética de la obra, su coste y la dimensión comercial del artista. Algunos acusaron al floreciente Koons de ser un símbolo de la mercantilización del arte y de buscar una consagración barata cuando apenas está representado en las colecciones públicas francesas. Otros no dudaron en calificar la escultura de fea, inútil y desproporcionada. «Como los regalos, los homenajes pueden ser tiránicos, ensordecedores y hasta penosos», censuraron en un comunicado escritores, filósofos y cineastas.

A caballo regalado no le mires el diente, debió de pensar Anne Hidalgo. «Es un gran legado y no veo cómo la alcaldesa de París o Francia podrían decir a nuestros amigos americanos que el obsequio es simpático pero no lo queremos», reflexionó. «Espero que queden al margen las cuestiones estéticas y el cuestionamiento de este artista juzgado demasiado popular y cotizado», deseó en pleno fragor de la guerra de los tulipanes.

Koons viajó el jueves a París, visitó la exposición del pintor japonés Jakuchu en el Petit Palais y dio el visto bueno a plantar su gigantesco ramo en el exterior del edificio. La ministra de Cultura, François Nyssen, también se mostró de acuerdo con la ubicación, cercana a la Embajada de Estados Unidos y enfrente del Grand Palais, donde cada otoño se celebra la feria de arte contemporáneo. Los tulipanes ya están ensamblados en un taller de Alemania sin riesgo de marchitarse. Su coste, 3,5 millones de euros, será financiado por mecenas franco-estadounidenses que obtendrán en contrapartida deducciones fiscales del 66%. Un regalo no gratuito para el contribuyente.

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