La nueva ola del flamenco vasco

Los cuatro creadores reunidos por EL CORREO (Juanjo Navas, Marco Borge, Marta Pampa y Beñat Arginzoniz) debaten sobre el flamenco en una cafetería de La Ribera. / Borja Agudo

Una bailaora, un guitarrista, un cantaor y un poeta repasan en Bilbao la renovación de un género cada vez más abierto que también ha dado un 'pellizco' en Euskadi

ELENA SIERRA

Encontró a su profesora de baile en un «gimnasio perdido del barrio en Algorta», por casualidad, y comenzó a dar clases particulares en casa con Dorita Marín. Fue entonces cuando, y no es poca cosa, encontró «la luz». «Esto me llega hasta el alma, esto es lo mío, pensé». Así describe Marta Pampa, que esta semana ha estado impartiendo un taller de iniciación al flamenco en el centro cívico de San Francisco en el marco del festival 'Una ría con duende', cómo llegó ella a convertirse en bailaora. Llevaba desde niña ligada a la danza (estudió moderna, clásica y contemporánea tanto en su localidad natal como en Madrid), pero solo el flamenco es «la luz». Traducido: «Lo que me llega realmente, la verdadera transmisión».

Juanjo Navas, el cantaor de Otxarkoaga, también define así lo que se siente cuando se escucha esta música. «El pellizco», para ser más gráfico. Él lo había mamado en casa, donde sus padres ponían siempre de banda sonora a Camarón, Valderrama, Marchena, Paco de Lucía, y nunca, «nunca», a Los Beatles ni nada parecido. La familia del guitarrista Marco Borge sí solía 'pinchar' otro tipo de música, pero reconoce que normalmente sonaba algún grande del flamenco. Y así es como se transmite esta historia, que no tiene nada que ver con los genes, ni con pertenecer a un colectivo, con la herencia.

Si fuera así, si solo quien proviene de una familia gitana o andaluza pudiera «sentir el pellizco», no se explicaría que en Bilbao y alrededores haya tanta afición no solo a ver espectáculos, sino a participar activamente. Que los talleres de baile, de cante, de palmas y compás y de guitarra en distintos niveles de esta edición de 'Una ría con duende' que arrancó ayer hayan tenido, cada uno, una lista de espera de más de 30 personas, dice Borge (coordinador del festival organizado por el Área de Cultura y Euskera del Ayuntamiento de Bilbao), es una prueba de la disposición de los vascos a cantar, bailar y tocar... flamenco.

«Claro, es más fácil conocerlo y dedicarte a ello si es la música que siempre ha estado presente en tu casa, si tu familia vino aquí con ella», explica Navas. «Es que el flamenco, que es una de las músicas más cultas y más complejas de Occidente», añade el poeta Beñat Arginzoniz, «es de transmisión oral, de oído, de forma directa. Es lo que nace del pueblo». Él, sin vínculo familiar con el flamenco, llegó a este género por Camarón de la Isla, el que fue capaz «de hacer de lo local algo universal... y eso explica que cualquiera pueda participar».

Más facilidades

Reunidos por EL CORREO, los cuatro creadores y conocedores del flamenco en Euskadi repasan la renovación que está viviendo este género cada vez más abierto, aunque examinado con celo por los puristas. Lo cierto es que, aquí y ahora, la participación puede hacerse con más facilidad que hace unos años. Ahora los carteles que anuncian cursos de baile en Euskadi no son cosa rara, y no hay que ir a buscar al 'gimnasio perdido de barrio' al que llegó Marta Pampa. «Hay mucho movimiento», dice Navas. «Escenarios, foros, festivales, cursos», enumera Borge. «Antes cada uno tenía que ir por su cuenta», coinciden ambos. Ellos suelen actuar juntos, y para uno de sus últimos trabajos han contado con las letras de Arginzoniz, que les hizo llegar uno de sus libros. «Y nos apropiamos todo lo que pudimos», se ríen, explicando los orígenes de 'Reflejos de Andalucía'.

Un fenómeno en auge

Interés por el flamenco.
Los talleres de baile y cante del festival bilbaíno 'Una ría con duende' han tenido una lista de espera de más de treinta personas.
Beñat Arginzoniz:
«El flamenco es una de#las músicas más cultas y complejas de Occidente»

Pampa se apunta en alguna ocasión. También es habitual del grupo la bailaora Alejandra Ladrón de Guevara. Y los guitarristas Enrique Vaca y Jagoba Santos, «que se ha ido ya fuera». Otros nombres del flamenco del entorno son Aitor Escobar, el grupo guipuzcoano Sonakay (que versionaron la canción 'Txoria txori' de Laboa), José de la Picá en Barakaldo, Lander Egaña 'Maizenita' -del barrio bilbaíno de Txurdinaga-... Les salen un montón.

- ¿Y todo esto desde cuándo?

- Borge, el guitarra: Esta especie de nueva ola existe desde hace aproximadamente una década. No es que antes no hubiera gente dedicándose al flamenco, pero desde entonces es más visible. En el año 2006 nació el festival bilbaíno que se extiende por el mes de septiembre.

- Navas, el cantaor: Yo no comencé a cantar en público hasta los 34 años, eso es tarde (nació en 1975). No solo porque no me atrevía, sino porque no existía todo esto. Ahora hay gente, se ve, te reúnes. Antes ibas a ver a los que venían de fuera. Ahora la ilusión es que vienen a vernos a nosotros, los de aquí, y que además salimos fuera. ¡Gente de Bilbao!

Gente de Bilbao, y alrededores. Bailan, sobre todo, pero no solo. «Cuando ves a alguien que tiene cualidades, tienes que animarlo a seguir, a que no lo deje», dice Borge. Y a que se forme en la tradición, pero también a que innove. Ese sigue siendo uno de los puntos de fricción del flamenco.

- ¿Cuál es la frontera, si es que la hay? ¿Cómo de puro hay que ser?

- Arginzoniz, el escritor: Camarón ya dijo que la pureza no se puede perder nunca cuando uno la lleva dentro de verdad, ¿no? Y es un arte que no ha dejado nunca de evolucionar.

- Borge, sonríe: Él hizo mucho por el flamenco, abriéndolo, recogiendo otras culturas, como Paco de Lucía. A este le dieron para el pelo. Y a Morente (autor de 'Omega' con Lagartija Nick). Pero no hay catedráticos ni un sanedrín.

- Navas: Yo no tengo la llave del flamenco... Pero creo que hay que ser puro sin ser purista. Para gustos.

Del suyo, confiesa, es la actuación del próximo sábado en la Biblioteca de Bidebarrieta. Es el recital 'De buena rama', de José Vital 'Caramelo' y Laura Vital, dos generaciones de cantaores que comienzan por los cantes de Cádiz y luego se desplazan a otros lugares de la geografía flamenca.

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