Avalanch a trompicones

El vocalista Isra Ramos fue muy melódico./Fotos: Carlos Gª Azpiazu
El vocalista Isra Ramos fue muy melódico. / Fotos: Carlos Gª Azpiazu

El sexteto hispano-germano-americano de heavy metal estrenó su disco 'El secreto' en una sala Santana 27 con público fiel al cantar pero escaso en cuantía para tantos gastos de producción

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El ambicioso grupo de heavy metal Avalanch (Asturias, 93), de alineación internacional (el batería yanqui Mike Terrana, el bajista alemán Dirk Schlächter) y dos héroes de la guitarra (el líder Alberto Rionda, ovetense del 72, y Jorge Salán, madrileño del 82), dio el sábado en la sala Santana 27 el quinto concierto de presentación de su disco conceptual y épico 'El secreto', y solo logró concentrar a poco más de 350 personas, de ellas muchas mujeres que se hartaron de cantar unas letras que persiguen el positivismo, la autoestima e incluso el amor, pero pocas personas para pagar a tantos gastos de producción: viajes, escenario, músicos con caché o tantos técnicos (¡había hasta camarógrafos!).

Manuel Ramil (teclados; Warcry, Sauze); Alberto Rionda (guitarra, líder y compositor; también en Alquimia), Jorge Salán (guitarra; Joe Lynn Turner, Jeff Scott Soto, Miguel Ríos, Mägo de Oz…), Mike Terrana (batería; Rage, Masterplan, Vision Devine, Tarja, Axel Rudi Pell, Yngwie Malmsteen, Tony MacAlpine...), Isra Ramos (voz, Alquimia, Amadeüs) y el nuevo fichaje, Dirk Schlächter (bajo; GammaRay, Neopera...).
Manuel Ramil (teclados; Warcry, Sauze); Alberto Rionda (guitarra, líder y compositor; también en Alquimia), Jorge Salán (guitarra; Joe Lynn Turner, Jeff Scott Soto, Miguel Ríos, Mägo de Oz…), Mike Terrana (batería; Rage, Masterplan, Vision Devine, Tarja, Axel Rudi Pell, Yngwie Malmsteen, Tony MacAlpine...), Isra Ramos (voz, Alquimia, Amadeüs) y el nuevo fichaje, Dirk Schlächter (bajo; GammaRay, Neopera...).

Fue un concierto de unas 19 piezas (contando el solo de batería de nueve minutos) en 130 minutos, o sea dos horas y diez minutos. Lo peor no es que fuera en show demasiado largo ni que comenzara con 21 minutos de retraso, sino la sensación de avanzar a trompicones entre tanto momento solista de sus estrellas (abriendo el bis hubo uno de bajo con slap funk que nos recordó al guitarrista Keziah Jones), el animar a cantar al público como si ellos fueran los payasos de la tele y, para más inri, el repetir una canción al final, 'El peregrino', del disco nuevo, porque necesitaban imágenes para un video clip.

El nuevo fichaje, el alemán Dirk Schlächter.
El nuevo fichaje, el alemán Dirk Schlächter.

Además, el sonido general resultó un tanto mate y apenas resaltaba la voz de Isra Ramos, sabadellense del 82 (Alquimia, Amadeüs…), un tipo de pelo corto y pinta pulcra algo a lo Molly de Hamlet. En fin, la voz ya la ponía la gente con sus coros en números de rock melódico entre Rainbow, Sôber y, en lontananza, Medina Azahara. Por ejemplo en 'Demiurgus', el de «Lucero del alba / Me guían tu luz y tu calor / Entrego mi alma / Libérame al fin del este dolor», con las gargantas femeninas destacando al igual que en cualquier concierto cantarín.

El asturiano Alberto Rionda, el jefe de la banda y de la empresa.
El asturiano Alberto Rionda, el jefe de la banda y de la empresa.

A veces Avalanch apostaban por la autoayuda ('El peregrino', cuya letra reza «No voy a sufrir otra derrota / Ven, apóyate en mi / Y conquistemos el cielo»), en algunos tramos se disparaban acertados y estimulantes (encadenadas 'Otra vida', que arrancó con AOR y cabalgó con épica a lo Helloween, y 'Delirios de grandeza', mucho mejor que en disco y con cabalgada coreada), pero se volvían a destensar (seguidas también 'Pies de barro', 'Mil motivos' o el punto bajo de la sesión, el comercial 'Alborada', en trío, tipo canción romántica española más que balada Scorpions, con una letra tal que así: «Este humilde corazón / No te olvidó / Y aún piensa en ti / Me habla sin cesar / Me cuenta todo aquello / Que le hizo sentir tu amor»), y así continuamos hasta el final, con una diana, otra canción correcta sin más, el enésimo solo de cada figura y el empeño infantil de hacer cantar al escaso gentío.

Pues eso: rock comercial a lo Sôber fue 'Decepción' (la de «Amor, te sigo buscando / Amor, sigo penando / Maldita decepción»), nueve minutos ya hemos dicho que duró el solo de batería de Mike Terrana, neoyorquino de 1960 (una figura traslúcida y fantasmal con cresta rubia y más músculos que Manowar juntos, el cual se secó el rostro con una toalla y bebió agua con las dos manos mientras redoblaba derrochando facultades con el doble bombo) y a lo Medina Azahara pareció 'Alas de cristal'.

El gran Mike Terrana, de 59 años, se cascó un solo de nueve minutos.
El gran Mike Terrana, de 59 años, se cascó un solo de nueve minutos.

El largo bis, ¡de casi una hora!, se prologó con el solo del bajista alemán, quien presentó «la balada del álbum, 'Alma vieja'», cantada de modo afectado por Isra y con guiño de Rionda a 'El concierto de Aranjuez'. Más power y palmas palpitaron en 'La flor en el hielo', rollo Mägo de Oz hubo en 'Xana' donde quisieron hacer un concurso de cantar estribillos hasta ponerse pesados, guiños a Queen mal ensayados soltaron antes de cantar Isra desde el foso 'Lucero', y un fogonazo final fue 'Torquemada', muy a lo Stratovarius, con las guitarras dobladas y los tres mástiles posando delante del escenario en plan Status Quo. Y, como remate final, como 'sorpresa' según Rionda, la repetición de 'El peregrino' para grabar más imágenes para un vídeo, que les quedó más niquelada que la primera vez.