El Guggenheim expone la colección Thannhauser de artistas impresionistas, que sale por primera vez de Nueva York

Megan Fontanella, comisaria del Museo Guggenheim de Nueva York, observa, acompañada del representante de la fundación BBVA, Rafael Pardo, y el director del Guggenheim de Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, el cuadro de Picasso 'Le Moulin de la Galette'./Maika Salguero
Megan Fontanella, comisaria del Museo Guggenheim de Nueva York, observa, acompañada del representante de la fundación BBVA, Rafael Pardo, y el director del Guggenheim de Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, el cuadro de Picasso 'Le Moulin de la Galette'. / Maika Salguero

La muestra se extenderá hasta el 24 de marzo de 2019 y se considera una buena oportunidad para conocer de cerca los orígenes del arte moderno

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN

Quedarse extasiado ante un cuadro de Van Gogh no pasa hoy de lo corriente. Pero hace algo más de un siglo el pintor había pasado por varios psiquiátricos y su empleo de los colores se miraba con desconfianza. Hicieron falta galeristas atrevidos, que sabían muy bien lo que tenían entre manos, para dar la cara por él y presentarlo en sociedad. Es lo que hizo Justin K. Thannhauser en 1908 ante el público alemán, dieciocho años después de la muerte del artista. Quien le compró entonces un cuadro le daría las gracias el resto de su vida.

Hijo de un galerista judío de Múnich, Thannhauser cambió de arriba a abajo el conservador negocio familiar y empezó a hacer sus apuestas: los orígenes del modernismo representado en Manet, los impresionistas como Cézanne y Monet, las primeras demostraciones del genio de Picasso, al que dedicó una exposición 1913 a partir de la cual se hicieron muy buenos amigos.

El Guggenheim ha presentado este jueves una muestra, patrocinada por la Fundación BBVA, con una parte significativa -una treintena de obras- de los fondos que Thannhauser donó en 1965 al Guggenheim neoyorquino. Es una exposición a tener en cuenta porque es la primera vez que salen de Nueva York, excepto algunas obras que ya se han visto antes en el museo.

Al hacer la donación, el galerista se aseguró de que no pudieran salir de Nueva York. Estaba escaldado. Abrió una galería en Lucerna (Suiza) y tuvo que pagar un astronómico impuesto de exportación al régimen nazi. Luego se tuvo que marchar de Alemania, se instaló en París y de ahí escapó a Estados Unidos. Una vez allí, al donar los cuadros, quiso que nunca volvieran a Europa.

Hasta este jueves. Los legatarios del coleccionista lo han permitido con la condición de hacer un catálogo y una investigación exhaustiva sobre los fondos, como la que acompaña a la muestra del Guggenheim, que así ha conseguido la primera salida de las pequeñas esculturas de Degas, de un paisaje de Cézanne de formas tan libres que adelantan el arte abstracto, de la célebre 'Mujer del pelo rubio' de Picasso.

La muestra se extenderá hasta el 24 de marzo de 2019. Una buena oportunidad para conocer de cerca los orígenes del arte moderno.

 

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