«El público ya no hace caso a los críticos de cine»

La periodista María Guerra, presidenta de la Asociación de Informadores de Cine (AICE)./Maika Salguero
La periodista María Guerra, presidenta de la Asociación de Informadores de Cine (AICE). / Maika Salguero

La presidenta de la asociación de informadores de cine que organiza los Premios Feroz que se celebran este sábado en Bilbao lamenta que «las grandes marcas tengan miedo al cine»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

María Guerra (Madrid, 1965) es la presidenta de AICE, la asociación de informadores de cine que organiza los Premios Feroz. La presentadora de 'La Script' en la cadena Ser y Movistar Plus lamenta la falta de iniciativa privada a la hora de apoyar eventos cinematográficos como los premios que se entregan este sábado en el Bilbao Arena.

– Los Premios Forqué se han celebrado en Zaragoza, los Goya se darán en Sevilla y los Feroz se entregan en Bilbao. ¿Qué ocurre este año?

– Ocurre que las ciudades quieren identificarse con el cine, por lo que tiene de reflejo y reflexión sobre la sociedad. Forma parte de un valor, la cultura, que las ciudades entienden como patrimonio intangible y tangible al mismo tiempo. Su apuesta cultural produce un beneficio económico, aparte de identitario. Los patrocinios privados se dan generalmente en el campo del deporte, las grandes empresas son muy tímidas a la hora de apoyar el cine y la cultura. Las ciudades han cogido la delantera y hacen una función muy importante: descentralizar. Las películas vienen de todas partes, el año pasado teníamos cintas rodadas en euskera, español, inglés y catalán. Las ciudades están así más en la tierra, cerca de los ciudadanos. El cine y las series que se premian en los Feroz interesan mucho a sectores muy diferentes de la población.

– La Administración suple ese apoyo que debería provenir de las marcas.

– Sí. El Ayuntamiento de Bilbao ha arrimado el hombro porque cree en la cultura. Yo animo a patrocinar el cine, que es el arte de nuestro tiempo. Y con un gran poder de identificación. Me sorprende que esas grandes marcas que apuestan por la sociedad y los valores positivos le tengan miedo al cine y las reflexiones y espejos que nos ofrece.

– ¿El cine ya no tiene la importancia de antes?

– El cine en pantalla grande convive con las series en las plataformas. En los Feroz están al mismo nivel, al igual que la comedia y el drama. Las series provocan hoy grandes debates, aunque no dejan de ser ficción en una pantalla. Los directores se mueven ya indistintamente entre el cine y la televisión. Yo no creo en absoluto que la ficción audiovisual haya perdido importancia, lo que pasa es que hemos vivido una época de tránsito. De ahí la respuesta de los bilbaínos, que han comprado casi 3.000 entradas a diez euros para ver una gala. Es una noticia, como que el cine entre en un estadio.

– No es igual de fácil llevar a los actores a una gala a dos horas de AVE que hacerlo a Bilbao.

– Es una dificultad. Todavía hay actores que están apuntándose. Los que hacen obras de teatro no pueden venir. Me parece que es una responsabilidad estar, sobre todo cuando hay 3.000 espectadores.

– ¿Ha sido un chasco que ninguna cadena de televisión quiera retransmitir los premios?

– Al principio sí, pero después se ha convertido en una oportunidad. Retransmitirla por YouTube implica que se puede ver en todas partes y le da un valor añadido. Es la primera gala que se emite de esta manera, no hay que tener miedo al cambio.

– Pero televisiones que enarbolan la bandera del cine no la han querido.

– Las galas no deben ser muy rentables. Esta crisis nos ha dado una oportunidad y se ha vuelto algo bueno.

La periodista María Guerra y la actriz Ingrid García-Jonsson, presentadora de la gala de los Feroz.
La periodista María Guerra y la actriz Ingrid García-Jonsson, presentadora de la gala de los Feroz. / Maika Salguero

– Los Feroz suelen ser bastante más divertidos y mordaces que los Goya.

– El guion me parece muy cañero. Nos reímos los periodistas y los actores de nosotros mismos. Un humor muy americano, de quienes debemos aprender a reírnos de nosotros mismos. No es una gala tan institucional como los Goya ni hay tantas sensibilidades. Si hay ofendidos...

– ¿Ha sido una buen año de cine español?

– Todas las cosechas son buenas porque sigue floreciendo la flor... Hemos pasado una crisis muy fuerte y hay muchos estrenos cada semana. Ha sido un año muy variado, en el que no están las vacas sagradas de siempre. Hay que celebrar la llegada de directoras como Arantxa Echevarría, con 'Carmen y Lola'. Se ha producido una renovación generacional.

– Ya pasó a la historia lo de asociar cine español con españolada.

– Completamente. Los Feroz son una asociación joven, con muchos periodistas de internet. Las votaciones son diferentes a las de una generación posterior. El público consume cosas muy variadas, y puede que haya comedias españolas que te parezcan horteras, pero también hay hueco para el cine de autor.

– ¿El público hace caso a los críticos de cine?

– No. Sigue habiendo grandes críticos, pero es una figura que está desapareciendo porque la gente consulta páginas web donde los propios espectadores forman parte de la crítica. Esa transformación es interesante. No pretendemos tener una voz desde el púlpito, sino ser mediadores, poner en contacto la película con su espectador. Nuestra opinión no es la última palabra.

– En AICE conviven periodistas profesionales y blogueros que trabajan por amor al arte.

– Vemos las audiencias de los blogs, intentamos que sean profesionales y que vivan del periodismo. La precarización ha hecho que los periodistas mayores cobremos más y los jóvenes menos. En la asociación tenemos un debate sobre cuál es la situación laboral de los periodistas de cine. Ha sido un año muy malo, y no solo por el despido de la redacción de 'Fotogramas'. Los periodistas de cultura son el furgón de cola. Es interesante que haya una asociación para reflexionar sobre el estado de la profesión. Siempre reivindicaré que se pague nuestro trabajo. El cine es una cadena industrial, y el periodismo también. El sábado por la noche habrá periodistas informando de la gala y tienen derecho a cobrar, como los camareros. No podemos pensar que lo hacen por amor al arte. Si no cobramos los periodistas nos convertimos en misioneros, y yo no quiero presidir una asociación de misioneros.

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