'Bohemian Rhapsody' da la campanada en los Globos de Oro

Rami Malek, mejor actor dramático por dar vida a Freddie Mercury en 'Bohemian Rhapsody, entre Brian May y Roger Taylor, miembros de Queen./Reuters
Rami Malek, mejor actor dramático por dar vida a Freddie Mercury en 'Bohemian Rhapsody, entre Brian May y Roger Taylor, miembros de Queen. / Reuters

La taquillera película biográfica de Freddie Mercury se lleva el premio al mejor drama en una noche donde brillan 'Green Book' y Roma'

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Una insólita foto en la alfombra roja unía antes de la ceremonia a dos de los protagonistas de la 76 edición de los Globos de Oro: Brian May charlaba con Lady Gaga y ambos parecían extasiados de conocerse el uno al otro. La cantante se llama así precisamente por uno de los inmortales himnos de Queen, 'Radio Ga Ga'. Paradoja o justicia divina, 'Ha nacido una estrella', la cinta que partía como favorita y que debía consagrar como actriz a Lady Gaga, fue la gran perdedora, mientras 'Bohemian Rhapsody', la biografía del líder de Queen, Freddie Mercury, se llevó el inesperado Globo de Oro al mejor drama.

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La Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, un influyente lobby de 88 periodistas y free lance con privilegios de los estudios a la hora de acceder a las estrellas, arrancó la temporada de premios en el hotel Beverly Hilton en una ceremonia sosa y tediosa que, a diferencia de la del año pasado, no se convirtió en un monográfico del #MeToo. La falta de carisma de los presentadores, Andy Samberg y Sandra Oh, se comunicó a una gala con destellos puntuales de emoción.

«Bienvenidos a la gala de la que saldrá el afortunado presentador de los Oscar», ironizaron los conductores. «Somos los únicos que no se han metido en algún lío». Todo hacía prever que sería la gran noche de la cuarta versión de 'Ha nacido una estrella', con la que el actor Bradley Cooper saltaba a la dirección y demostraba que era mucho más que el guaperas de 'Resacón en Las Vegas'. Al final, se tuvo que conformar con el Globo de Oro a la mejor canción por 'Shallow', una tema diseñado para provocar escalofríos que tiene asegurado el Oscar.

'Bohemian Rhapsody' no entraba en las quinielas. La crítica no recibió con alborozo el 'biopic' de Freddie Mercury, que pasa por alto los aspectos más sórdidos de su vida. Sin embargo, el público ha elevado a la categoría de fenómeno sociológico un filme que ha devuelto a Queen a las listas de canciones más escuchadas: en España sigue en los más alto del box office dos meses y medio después de su estreno, ha superado los 23 millones de euros de recaudación y fue la cinta más vista el año pasado tras 'Jurassic World 2'.

Al Globo de Oro al mejor drama se une el premio de interpretación a Rami Malek, que dio las gracias a Mercury al recoger una estatuilla que premia su transformación física en el cantante de 'We Are the Champions'. «Quiero darle las gracias a Freddie Mercury por darme el mayor placer de mi vida. Te quiero, eres un hombre maravilloso», expresó, mientras Brian May y Roger Taylor sonreían desde la mesa, felices de no saber qué hacer con tantos millones de dólares. Del director de 'Bohemian Rhapsody, Bryan Singer, abiertamente gay y amigo de Kevin Spacey, ni rastro en la sala: sobre él pesan las acusaciones de haber violado a un menor de 17 años en 2003. Ni siquiera se le nombró a lo largo de la ceremonia.

La película con más nominaciones, seis, era 'El vicio del poder', basada en la vida de Dick Cheney, un callado burócrata de Washington que acabó convirtiéndose en vicepresidente de Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush y cuyas decisiones políticas aún se deja sentir hoy en día. La cinta, escrita y dirigida por Adam McKay, llega a los cines españoles este viernes y tiene su gran atractivo en la transformación física de Christian Bale, irreconocible como Cheney, que se llevó un cantado Globo de Oro al mejor actor de comedia. Fue el más políticamente incorrecto de la noche en su acelerado discurso: «Voy a hacerme con el mercado de gilipollas sin carisma», ironizó, tras darle las gracias «a Satán» por la inspiración de su personaje.

Tan sorprendente como el triunfo de 'Bohemian Rhapsody' fue el de 'Green Book', que arrebató a 'El vicio del poder' el Globo de Oro a la mejor comedia, además del de mejor guion y mejor secundario (Mahersala Ali). La primera película dirigida en solitario por Peter Farrelly (el de 'Algo pasa con Mary') deja a un lado el humor escatológico marca de la casa para contar la historia de amistad entre un violento italoamericano (Viggo Mortensen) y un refinado pianista negro (Mahersala Ali), que lo contrata como chófer y guardaespaldas para una gira musical por los racistas estados sureños en 1962. Basada en hechos reales, su título procede de el 'Libro Verde', una guía de la época que recogía los establecimientos donde los negros podían alojarse con seguridad. 'Green Book', una denuncia del racismo que apela a la concordia cimentada en dos actores extraordinarios, llega a las salas españolas el 1 de febrero.

Lady Gaga tenía una durísima rival como mejor actriz en Glenn Close, que a sus 71 años fue una de las protagonistas de la gala al levantar el Globo de Oro como mejor intérprete dramática por su papel de mujer de un escritor Nobel de Literatura, hastiada de sus ninguneos profesionales y relaciones adúlteras en 'La buena esposa. «Pienso en mi madre, que se pasó la vida cuidando de mi padre», relató en su emocionante discurso de agradecimiento. «A los 80 años, me dijo que creía no haber conseguido nada. Se espera de nosotras que seamos cuidadoras. Tenemos a nuestros hijos, a nuestros maridos. Y si somos afortunadas, a nuestros padres. Pero tenemos que encontrar aquello que nos haga sentirnos realizadas. Tenemos que perseguir nuestros sueños y decir: puedo hacerlo y tengo el derecho de hacerlo».

Brian May y Lady Gaga en la alfombra roja de los Globos de Oro.
Brian May y Lady Gaga en la alfombra roja de los Globos de Oro.

Los Globos de Oro también fueron la gran noche de 'Roma' y un aviso de que su productora, Netflix, puede dar la campanada en los Oscar. Las reglas de los premios impedían que el filme autobiográfico de Alfonso Cuarón compitiera en la categoría de drama al estar hablado en español y mixteco (en los cinco cines españoles donde se exhibe y que llenan a diario se proyecta con subtítulos). Ello no impidió que Cuarón se llevara el premio al mejor director (ya lo ganó en 2013 con 'Gravity') y el que tenía cantado: el de mejor película extranjera. El mexicano dio las gracias a su país y a su familia con palabras que hablaban de Trump sin mencionarle.

«El cine cruza puentes y derriba muros. Nos hace entender que lo que nos puede parecer extraño nos acaba resultando familiar y que tenemos mucho en común», pronunció entre aplausos, mientras Ted Sarandos, el capo de Netflix, sonreía ante el mayor galardón obtenido hasta ahora por la plataforma de internet. 'Roma' puede hacer historia en los Oscar y hacer doblete llevándose el premio de mejor película y el de lengua extranjera. 'Z', 'La vida es bella' y 'Amor' estuvieron nominadas en ambos apartados, pero ninguna lo consiguió. El Globo de Oro a la mejor película extranjera lo presentó nuestro Antonio Banderas, que no pudo hacerse con el premio al mejor protagonista en una miniserie por dar vida a su paisano Pablo Picasso en 'Genius: Picasso'. Penélope Cruz tampoco fue la mejor actriz secundaria de una miniserie por su trabajo en 'El asesinato de Gianni Versace', donde encarna a la hermana del diseñador, Donatella Versace.

El mexicano Alfonso Cuarón, con los Globos de Oro al mejor director y mejor película en lengua extranjera por 'Roma'
El mexicano Alfonso Cuarón, con los Globos de Oro al mejor director y mejor película en lengua extranjera por 'Roma' / Reuters

Para coronar la noche de Netflix, la mejor serie cómica fue 'El método Kominsky', regreso de Michael Douglas a la pequeña pantalla cuarenta años después de 'Las calles de San Francisco'. El actor se llevó el Globo de Oro como actor televisivo de comedia por su papel de un profesor de interpretación amigo de un malhumorado agente (Alan Arkin) en un serie que habla de la vejez, la soledad y Hollywood alternando cinismo y ternura. Otra imagen para la posteridad de los premios fue el beso con el que Douglas felicitaba a otra de las triunfadoras de la noche, Glenn Close. Justo 30 años después de los apasionados revolcones que se daban en 'Atracción fatal'.

 

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