Ocho vestidos para Marijaia

Ocho vestidos para Marijaia

Distintos diseñadores vizcaínos recrean cómo vestirían a su reina de la fiesta

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Marijaia es inconfundible, auténtica, inigualable. Le encanta vestir exagerada, con colores chillones y estampados de flores, la peluquería apenas la visita y se aplica una base de colorete de un centímetro de espesor, pero se hace querer así, siendo ella misma, una mujer sin complejos y de espíritu libre. Se considera una señora con muchísimo estilo propio que pasa del que dirán, pero este año ha permitido a distintos diseñadores vizcaínos recrear cómo la vestirían para Aste Nagusia. ¡Y está como loca con la idea! Una vez visto el resultado, claro. Porque menuda guerra dio al principio, que aunque no lo parezca es exigente como ella sola. Que si cíñelo por aquí, que si ponme manga larga por si refresca, que si puedes diseñar otro vestido para ir de txosnas con mi amiga Mariantonia... en fin. Claro que ahora está encantada por poder sentirse como una estrella de cine enfundada en elegantes diseños de alfombra roja o como la reina de un guateque de los 80 con botas altas, minifalda y hasta tupé. No le hace ninguna gracia, eso sí, que cada modisto le haya cambiado el nombre, que eso ni hablar, dice. Pero le ha hecho tanta ilusión que todos ellos hayan mantenido su esencia y le hayan dibujado con sus brazos en alto, con los que acoge a todo el mundo y lo pone a bailar, que les permite cualquier licencia. Y, además, que no quiere ponerse quisquillosa, no vaya a ser que no cumpla su sueño... «Dale las gracias a todos de mi parte, ¿eh? Que así con suerte el año que viene me los hacen y puedo estrenar modelito cada día». ¡Anda que no es lista!

Peio Durán y su Marijaia es de todos

El diseño de la 'Marijaia es de todos' de Peio Durán celebra el valor de la diversidad e invita a quererse libremente, sin etiquetas o perjuicios. Su particular reina de la fiesta lleva una enorme falda, de satén de seda y con ilustraciones propias, en la que dos mujeres y dos hombres se aproximan para besarse. «Las fiestas de la villa son un punto de encuentro cultural donde todos debemos tener nuestro espacio. El amor es libre y no entiende ni de raza, ni de genero ni de condición sexual», reivindica Durán. El fondo de la falda, en azul celeste, blanco y rosa, los tres colores de la bandera transexual, también busca dar visibilidad a este colectivo, al igual que la blusa y los guantes de su Marijaia, que ha pintado en estos tres tonos.

Peio Durán.
Peio Durán.

El diseñador bilbaíno de 38 años se ha inspirado en su última colección, que incluye prendas con dibujos propios para apoyar al colectivo LGBT, que además este año viene representado por la pregonera, Beatriz Sever, portavoz de Naizen, la Asociación de Familias de Menores Transexuales de Euskadi y Navarra. Otro detalle importante de su 'Marijaia es de todos' son los lazos morados de las muñecas y el cuello para reclamar unas fiestas libres de agresiones sexistas. Su reina de la fiesta, con este gran vestido en el que nadie queda fuera, nos impulsa a ser quienes realmente somos y a aprender a convivir en esa diferencia.

Eder Aurre y su Mariederrah

Ilustración de Josu Maroto

La Mariederrah de Eder Aurre prefiere un cóctel con amigas en un hotel de la villa que un kalimotxo en las txosnas. Este diseñador portugalujo de 25 años ha dotado a su reina de las fiestas de un carácter «menos aldeano y más sofisticado». Su Mariederrah, elegante y refinada, ha salido del baserri convertida en una estrella de cine que bien podría desfilar por una alfombra roja con este espectacular diseño de alta costura.

Eder la imagina enfundada en un vestido tipo gabardina en color blanco que lleva bordadas flores verdes y lilas de lúrex. El tejido empleado es una seda proveniente de Suiza, única en el mundo, que ha comprado en la empresa familiar de tejidos Rafael Matías del Casco Viejo. Se trata de un diseño que incorpora un cinturón que enmarca una silueta con bajo asimétrico, más largo por detrás. Las mangas, ligeramente abullonadas, las confeccionaría en organza de seda con detalles bordados en color lima. Como si fuese una gran diva, de sus hombros sobresalen unas plumas de marabú en tonos verde lima y violeta. Además, en las muñecas lleva unos lazos morados de encaje que le aportan un aire aún más especial y que combinan a la perfección con sus sandalias minimal con tacón de aguja. El toque gamberro lo consigue con la capucha de la gabardina, también violeta y de encaje, que vendría muy bien a su Mariederrah para protegerse del sirimiri.

Eder Aurre muestra sonriente su boceto de Marijaia.
Eder Aurre muestra sonriente su boceto de Marijaia.

Este modisto vizcaíno ha creado así un vestido tipo gabardina que él confeccionaría con cuatro tejidos diferentes haciendo gala de su talento innato para mezclar distintas telas y colores. «Ojalá el Ayuntamiento tome nota y nos permita a los diseñadores vizcaínos crear y confeccionar un vestido para Marijaia. Sería una bonita iniciativa para darnos visibilidad y poner en valor a nuestra bilbaína más querida», desea. Su Mariederrah se llama así para hacer un guiño a su propio nombre y firma hómina y para reivindicar que es una mujer hermosa (ederra en euskera). La 'h' final la ha añadido para normalizar la dislexia que padece y que ya en el colegio le enseñó a no rendirse. De hecho, las siete colecciones que ha presentado hasta ahora, todas ellas premiadas, llevan una 'k' en el nombre o alguna falta ortográfica.

Maialen Illescas y su Maridiva

Cuando a Maialen Illescas se le propuso diseñar un vestido a Marijaia sintió tantas ganas como miedos. Por un lado, estaba «emocionadísima y agradecida por este reto personal», pero a la vez tenía dudas de hacerlo bien. «¿Y si no estoy a la altura? ¡Mira qué diseñadores participan!». Estuvo a punto de echarse para atrás –«no me va a dar tiempo, no quiero entregar un churro»-, pero finalmente esta diseñadora duranguesa de 28 años, fundadora de la firma Dossis Designs junto a su hermana y su madre, también modista, afrontó sus inseguridades y se puso a dibujar. Tras horas sentada en un mesa, tirando papeles al suelo «como en las películas», encontró la inspiración. «Ya lo tengo, espero que te guste, es muy loco pero creo que con la explicación se entenderá», dijo emocionada por WhatsApp antes de enviar las fotografías de su Maridiva, una mujer moderna, transgresora y libre. «Yo en Marijaia veo a una señora muy rural, una aldeana divertida con la que te dan ganas de salir de fiesta y esto último es precisamente lo que reivindico con mi marca: la importancia de disfrutar de la vida.» De ahí que mantuviese sus característicos coloretes, que «son muy simpáticos», y sus brazos en alto. Eso sí, ha dibujado a su Maridiva de espaldas, mirando hacia el futuro, para simbolizar a una mujer del siglo XXI que se adapta a los nuevos tiempos.

Maialen Illescas.
Maialen Illescas.

Para su reina de la fiesta se ha inspirado en su última colección, 'Kaleko Divak', colorista y de espíritu ochentero. Le ha puesto unas mallas de licra multicolor, del mismo tono y tejido que la parte de arriba, y, por encima, Maialen ha querido mantener la falda, porque «sino no sería Marijaia». Eso sí, la imagina de tul, con mucho brillo y más corta, a la altura de las rodillas. Además, le ha añadido un fajín morado, uno de los colores favoritos de su firma y con el que quiere reflejar el empoderamiento de la mujer. Otro detalle característico que no podía faltar son las mangas abullonadas y con volantes, como las que diseña y confecciona para sus clientas en su showroom de Durango.

Su Maridiva ha pasado por la peluquería para deshacerse de sus rizos dorados y se ha atrevido con un corte bob, que junto con el tupé, le da un aspecto mucho más juvenil y desenfadado. «Como mis padres siempre me han mandado al pueblo en verano, no estaba familiarizada con las fiestas de Bilbao. Pero ahora las disfruto muchísimo y no me las pierdo, así que diseñar un vestido para nuestra Marijaia para mí es un prestigio y un honor muy grande», dice orgullosa tras haber confiado en sus posibilidades y en que sí estaría «a la altura». Casi tanto como su Maridiva, que con sus botas altas de taconazo avanza a paso firme y segura de sí misma.

Sophie et voilà y su Maristicada

Desde Sophie et voilà han querido plasmar «la fuerza y feminidad» de Marijaia en este diseño de líneas limpias y depuradas. Su Maristicada, como han querido llamarla por ser «una mujer sofisticada y muy chic», luce un elegante vestido cruzado con escote en V. La diseñadora bilbaína Sofía Arribas, fundadora de la firma, lo confeccionaría con varias capas de muselina de seda para lograr un efecto degradado en 'azul Bilbao'. Además, su reina de la fiesta lleva unas mangas tipo ángel que van sujetas a la muñeca, fusionándose visualmente con el cielo de la villa y permitiendo a su Maristicada libertad de movimiento para poder bailar sin parar durante los ocho días de fiesta. «La delicadeza de las mangas constrasta con la rotundidad de sus brazos en alto. Es una forma de encontrar el equilibrio», explica Sofía, especializada en moda nupcial e invitadas.

La diseñadora bilbaína Sofía Arribas, fundadora de Sophie et voilà.
La diseñadora bilbaína Sofía Arribas, fundadora de Sophie et voilà.

Esta diseñadora bilbaína abrió hace una década su atelier de la villa, situado ahora en Alameda Mazarredo. Hoy no solo cuenta con cinco puntos de venta en España, sino que está presente en países como Italia, Alemania, Suiza, Irlanda, Estados Unidos, Japón, China, Corea o Singapur. Las redes sociales y el boca a boca también han contribuido para hacer de esta firma una de las más buscadas del panorama actual, y es que no hay modelo, 'celebrity' o 'influencer' que no caiga rendida a sus vestidos. Muchos rostros conocidos, como la modelo Helen Svedin, la 'influencer' María Fernández-Rubíes o la cantante Ana Belén, han convertido sus vestidos de novia en looks de invitada para eventos tan dispares como cócteles, entregas de premios o galas de televisión.

Javier Barroeta y su Marirati

Marirati deslumbra con un elegante diseño de Javier Barroeta. El prestigioso modisto de Lemoa se ha inspirado en un icónico traje de sus comienzos para transformar a Marijaia en una mujer femenina y delicada. Su reina de la fiesta luce un vestido de ensueño compuesto por una parte de arriba de muaré en color turquesa y de manga corta, que ha combinado con una falda de organza en rosa malva. A ésta última le ha añadido varias capas para representar a los vecinos de los distintos pueblos de Bizkaia que se desplazan a Bilbao para disfrutar de Aste Nagusia.

Javier Barroeta dibuja a su Marirati.
Javier Barroeta dibuja a su Marirati.

Otro detalle del vestido que hace brillar a su Marirati son las estrellas de la falda, que representan el esplendor «de la noche, la fiesta y los fuegos artificiales». Además, ha incorporado un cinturón rojo de organza que define la silueta de su particular Marijaia y que lleva una hebilla muy especial. «Quería que adoptara la forma de una gran estrella, que simboliza el buen talente y la actitud positiva que tenemos que tener en estas fiestas para protegernos de cualquier aspecto negativo», cuenta el maestro bilbaíno, que compagina la creación de vestidos exclusivos en su atelier, situado en la calle General Concha, con su Escuela de Alta Costura, que este año ha celebrado su quinto aniversario. Su Marirati sostiene en su mano izquierda una copa de cava para brindar por unas fiestas «en las que el buen ambiente esté de moda». ¿Y el nombre? «Es en honor a mi nieta Irati, que tiene dos añitos».

Marina Irazabal y su Maricurvy

La Maricurvy de Marina Irazabal es una señora con curvas, como Marijaia, pero marca la diferencia al no disimular sus kilos mediante ropa holgada. Maricurvy se gusta, sin remordimientos, y acepta su cuerpo tal y como es. Con cicatrices, estrías o celulitis. Y no solo lo acepta, sino que presume de él y realza su belleza, porque está hasta el moño de pedir perdón por no entrar en la talla 36. En su particular batalla contra los cánones, esta diseñadora bilbaína de 23 años ha diseñado para su reina de la fiesta un espectacular vestido rojo de seda que no tapa lo que no hay por qué tapar. Con una gran abertura delantera y un pronunciado escote en 'v' con las solapas en color azul, al igual que el cinturón, Marina consigue ensalzar las curvas de su Maricurvy. «Quería que enseñase pierna y potenciar su pecho exuberante, pero de una forma elegante y sexy a la vez», cuenta.

Marina Irazabal dibuja a su Maricurvy.
Marina Irazabal dibuja a su Maricurvy.

Esta joven modista, que acaba de graduarse en la escuela bilbaína de estilismo y diseño de moda Inedi Design School, presentó en junio su primera colección, S'Épanouirde, de tallas grandes. Su ilusión es vestir a mujeres que, como ella, tienen dificultad para encontrar ropa de su talla que les guste. «Mi objetivo es que no se sientan avergonzadas por su cuerpo, que se acepten como son y que no les importe marcar sus curvas. Y, además, demostrarles que no por ser gorda tienes que ir vestida con un saco o de colores oscuros». Su Maricurvy es un ejemplo de ello.

Alicia Rueda y su Mariberdintasun

Alicia Rueda es la única que se ha imaginado a Marijaia enfundada en un pantalón. Su Mariberdintasun, como ha querido llamarla para reivindicar la igualdad, luce un mono de alparca verde, a juego «con los montes que rodean nuestro botxo, además de ser el color de la esperanza». Por encima, lleva una sobrefalda desmontable en organza de seda para que pueda arrancarse a bailar cómodamente. Además, su Mariberdintasun se atreve con un gran escote en pico con pedrería bordada en los laterales. Y no podía faltar su lazo en la cintura, que es marca de la casa. «Marijaia es una mujer con personalidad y fuerza, así que la imagino con pantalón y un gran escote, sin temor a que por ello se la juzgue o se la trate con diferencia. Mi Mariberdintasun es la de la igualdad, la que disfruta sin temor», asegura la diseñadora marquinesa.

Alicia Rueda.
Alicia Rueda.

A Alicia su pasión por la moda le viene desde la cuna. Creció entre los patrones y tejidos que su madre y su abuela confeccionaban. Con apenas 13 años ya se hacia su propia ropa y a los 20 creó su firma homónima. En tres décadas de profesión, se ha visto obligada a reinventarse más de una vez. En un principio, basó su modelo de negocio en el 'prêt-à-porter', pero con el tiempo se fue especializando en los vestidos de cóctel y ceremonia. Cada año, cerca de doscientas novias o invitadas se acercan a su atelier de Bilbao con la ilusión de lucir uno de sus diseños. Y también se ha hecho un nombre entre las 'celebrities'. Las actrices Paula Echevarría, Leticia Dolera o Toni Acosta han confiado en ella en más de una alfombra roja.

Mercedes de Miguel y su Marifiestas

Mercedes de Miguel se ha decantado por una ilustración digital para dar a su Marifiestas un aire más novedoso y vanguardista. La diseñadora se imagina a nuestra embajadora de Aste Nagusia enfundada en un vestido de algodón satinado, un «tejido ligero muy apropiado para el verano». Eso sí, la invita a desprenderse del mítico estampado de flores para defender un diseño «mucho más bilbaíno». Mercedes ha plasmado en su vestido el Guggenheim, por ser el «mayor icono de la regeneración de la villa». Y por encima del museo sobresale la palabra Bilbao, con txapela incluida encima de la segunda 'b'. «En un principio, pensé hacer todo el vestido en blanco y negro, para que fuese más sobrio, pero no podía prescindir del color, una característica esencial de Marijaia», afirma.

Mercedes de Miguel.
Mercedes de Miguel.

Burgalesa de nacimiento y bilbaína de adopción, Mercedes de Miguel se define a sí misma como «diseñadora de moda por vocación, emprendedora por naturaleza y comprometida por principios». Siempre tuvo claro el camino a seguir: comenzó en la enseñanza, creando su propio método de patronaje. Más tarde, diseñó para otras firmas hasta que en 1989 decidió emprender su propia aventura. Este año cumple tres décadas a los mandos de su firma homónima, que ha sabido renovarse y adaptarse al ritmo de los tiempos. ¿El secreto? «Fidelidad, responsabilidad, constancia y trabajo».