Eder Aurre, así es el nuevo talento de la moda en Bizkaia

El diseñador vizcaíno Eder Aurre./Marta Pérez Elosua
El diseñador vizcaíno Eder Aurre. / Marta Pérez Elosua

El diseñador portugalujo atesora, a sus 25 años, una premiada trayectoria que le convierte en uno de los modistos vascos con mayor proyección

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

A Eder Aurre le definen sus ganas y capacidad de superación. Cuando crea en su estudio una nueva colección el tiempo pasa sin darse cuenta. La sensación contraria a la que experimentaba en el colegio cuando le tocaba salir a la pizarra. «No daba una... solucionar un problema de matemáticas para mí era un mundo y tenía que estudiar más de un mes para sacar un cinco en Historia. Fueron años muy duros», reconoce este joven diseñador portugalujo. Una dislexia diagnosticada de forma tardía le enseñó a no rendirse, a intentarlo hasta conseguirlo. Y así, con mucho esfuerzo, llegó la recompensa. A sus 25 años, Eder atesora una meteórica carrera que le consolida como una futura promesa del diseño textil. Las siete colecciones que ha presentado hasta ahora -todas llevan una 'k' en el nombre o alguna falta ortográfica para hacer un guiño a su dificultad de aprendizaje- han resultado premiadas. En total, catorce galardones de certámenes nacionales y europeos desde que crease su firma homónima hace menos de tres años.

Nerea Moreno

Una carrera imparable de la que sus padres presumen con orgullo. En el recibidor, su madre va colocando cada uno de los trofeos que gana y su padre enmarca las fotos de sus colecciones, que después cuelga por distintos rincones de casa. «Me hicieron venir en el avión desde Austria con el cheque de cartón que me dieron al ganar un premio. Si mi casa fuese más grande parecería la de Lola Flores», cuenta entre risas, aunque reconoce sentirse muy agradecido por el apoyo que siempre ha recibido de sus progenitores. De hecho, su interés por la moda le viene de familia. Cuando era pequeño, le quitaba las revistas sobre esta temática a su madre para leerlas y recortarlas durante sus viajes en coche a Medina de Pomar, donde tienen casa sus abuelos. Una pasión por la aguja que también ha heredado de su amama Dolores, que trabajó de modista para la burguesía en Huelva.

Nerea Moreno

Aunque de pequeño quería ser veterinario, enseguida supo que su carrera profesional transcurriría entre costuras. Después de cursar Bachillerato artístico, se matriculó en el centro Nicolás Larburu de Barakaldo, donde cursó el Grado Superior de Patronaje y Moda. Allí ya destacó por ser un alumno aventajado. «Todavía no habíamos dado el pantalón y yo ya los hacía en casa para después probárselos a mi madre». Complementó sus estudios con un máster en moda y, posteriormente, se marchó a Londres para formarse en la Central Saint Martins, considerada la mejor escuela de diseño del mundo.

Al terminar la etapa académica, hizo prácticas en la firma vasca Laga, donde fue codirector creativo dos años. Una actividad que compaginó con la creación de su primera colección, Eklektika, con la que ganó el certamen internacional 'CreaModa' en 2015. Desde entonces, no ha dejado de sumar galardones a su palmarés: premio mejor joven diseñador vasco, mejor joven diseñador nacional y mejor colección en Assembly Graz, en Austria, son alguno de ellos. En mayo, fue seleccionado entre 300 diseñadores internacionales para volver a este último certamen europeo con su nueva colección, Sokotra, aunque esta vez no se alzó con el galardón.

A pesar de su juventud, Eder Aurre ha presentado ya siete colecciones.
A pesar de su juventud, Eder Aurre ha presentado ya siete colecciones. / Juancar Hernández

Desde sus inicios, Eder ha dado rienda suelta a su creatividad en la antigua habitación de su hermano, pero el pasado mes de abril abrió su propio atelier en un tercer piso de Portugalete, un espacio acogedor y luminoso con vistas al Puente Colgante. Allí dibuja los bocetos, hace los patrones, confecciona las prendas... y recibe a sus clientas, con las que crea mano a mano exclusivos diseños a medida para ceremonias o eventos especiales. Entre sus próximos planes, también trabaja en el desarrollo de una tienda online para comercializar su marca.

«El dinero que me dan cuando gano los concursos lo invierto en crear nuevas colecciones, todo me lo pago yo»

Eder Aurre muestra a cámara el vestido de Marijaia que diseñó para Bizkaia Dmoda.
Eder Aurre muestra a cámara el vestido de Marijaia que diseñó para Bizkaia Dmoda.

Más apoyo de las instituciones vascas

La pasión de Eder por la moda no tiene límites. En la actualidad, se emplea a fondo en la creación de su nueva colección, Elikonia, que se compone de veintidós looks que combinan distintos tejidos y estampados. La llevará a concurso el próximo mes de septiembre en Sevilla y a finales de año espera presentarla en un certamen de Luxemburgo. Son oportunidades que no puede dejar escapar, porque le ayudan a dar visibilidad a sus diseños y a labrarse un nombre fuera de Euskadi, aunque reconoce que requieren de una gran inversión de tiempo y también económica. «El dinero que me dan cuando gano los concursos lo invierto en crear nuevas colecciones, todo me lo pago yo». De ahí, que eche en falta el apoyo de las instituciones vascas. «Siempre te felicitan, te dicen que llevas fuera el nombre de Euskadi..., pero luego no te ayudan, no pido una cantidad determinada, pero sí que me apoyen de alguna forma para poder seguir haciendo algo que supone para mí tanto sacrificio».

Una modelo posa con un vestido y abrigo de la nueva colección de Eder Aurre, Elikonia.
Una modelo posa con un vestido y abrigo de la nueva colección de Eder Aurre, Elikonia. / Asier Gómez

Eder se caracteriza por emplear técnicas de costura artesanales con una sensibilidad moderna y por tener un talento especial a la hora de mezclar tejidos y combinar colores. El maestro de Getaria, Cristóbal Balenciaga, el madrileño Ángel Schlesser o el alicantino Juan Vidal son sus modistos de referencia, y si tuviese que vestir a alguna famosa, elegiría sin dudarlo a la modelo Nieves Álvarez y a Nati Abascal, por ser mujeres elegantes y sofisticadas. Un sueño que quizá algún día haga realidad. Aunque sus aspiraciones no son tan ambiciosas: «En el futuro me gustaría seguir teniendo mi estudio, hacer prendas a medida a mis clientas, sacar mis colecciones... y poder jubilarme de lo que más me apasiona, que es la moda». ¿Compensa el sacrificio que haces? «Sí, veo que mis amigos tienen un trabajo estable, que están mirando piso... y yo ni me lo planteo. Tampoco puedo ir muchas veces a la playa cuando me lo piden, pero estoy haciendo una inversión a largo plazo. No hay nada escrito, pero ganas y esfuerzo... todo y más».

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