Denuncian que los presos de Ciudad Real cocinan para sus compañeros reclusos

Cárcel de Herrera de La Mancha./
Cárcel de Herrera de La Mancha.

Los trabajadores de dos cárceles se han manifestado porque no se cubren las plazas de chefs jubilados

J.V. MUÑOZ-LACUNAToledo

Los reclusos de las cárceles de Alcázar de San Juan y de Herrera de La Mancha, ambas en Ciudad Real, tienen que preparar la comida de todos los presos porque faltan cocineros profesionales ya que no se han cubierto las plazas de quienes han ido jubilándose en los últimos años. En el caso de la prisión de Alcázar de San Juan, deben hacerlo a diario mientras que en la cárcel de Herrera de La Mancha, situada en el municipio de Manzanares, elaboran los menús sólo los fines de semana, que es cuando los dos cocineros descansan.

Esta situación ha sido denunciada por los propios trabajadores, que este jueves se han echado a la calle y se han manifestado ante la Subdelegación del Gobierno en Ciudad Real para pedir una solución al Ministerio del Interior y, en particular, a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. "En la cárcel de Herrera de La Mancha, los dos cocineros tienen que elaborar hasta siete menús distintos para 450 internos, muchos con dietas específicas, pero al trabajar sólo de lunes a viernes, cuando llega el fin de semana son los propios internos los que hacen la comida", explica Sergio Molina, presidente de la Junta de Personal de la Administración General del Estado en Ciudad Real.

El mismo panorama se vive a diario en la cárcel de Alcázar de San Juan, más pequeña que la de Herrera de La Mancha pues cuenta con 70 celdas. Los sindicatos denuncian que en las cocinas de ambos centros penitenciarios "la situación es límite". Así lo asegura Carmen Fernández, del comité de empresa, porque de los seis cocineros que en total debería haber en ambas prisiones -2 en Alcázar y 4 en Herrera de La Mancha- tan sólo hay dos plazas cubiertas en esta última cárcel.

En total, entre ambos centros penitenciarios, se sirven más de 500 comidas al día (425 en Herrera de La Mancha y 100 en Alcázar de San Juan) y hay hasta siete tipos de menús elaborados dependiendo de criterios como la salud de determinados presos y las creencias religiosas de algunos reclusos.

Según los sindicatos, el problema sería mayúsculo en caso de intoxicación alimentaria porque los reclusos que se encargan de los fogones no cuentan con ningún curso de manipulador de alimentos. "Esta situación hace peligrar la salud de los internos porque los reclusos elaboran los menús bajo la vigilancia de funcionarios de prisiones sin formación alimentaria", sostiene Sergio Molina.

Los representantes de los trabajadores alertan sobre lo que puede ocurrir a corto plazo en la prisión de Alcázar de San Juan si este problema persiste ya que muchos de los reclusos tienen una edad avanzada y deben seguir una dieta muy controlada.

Sobre este asunto, el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Julián Gregorio, asegura que "todo está controlado" y sólo reconoce que "los reclusos a veces son ayudantes de pinches de cocina". En cualquier caso, el delegado del Gobierno confía en que "con las próximas oposiciones a funcionario esto se irá arreglando poco a poco".