Pendientes del diámetro de la encina de Zeanuri

La procesión es unos de los actos centrales de San Valentín. /J. Ll.
La procesión es unos de los actos centrales de San Valentín. / J. Ll.

La localidad celebra San Valentín el próximo domingo, con la medición del árbol, una tradición que nació en 1959

ÓSCAR G. MANCERAS ZEANURI.

San Valentín presidirá un año más la fiesta que celebrará el próximo 17 de febrero la barriada de Eleizondo, en Zeanuri. En este festejo destaca por encima de todo la curiosa y tradicional medición de la encina de la Piedad, acto que se remonta a 1959. Según cuentan los lugareños, fue plantado un año antes por Guillermo y Marcos, del caserío Zutzute, para sustituir a una mucha más antigua ubicada en el mismo lugar.

«La llevaron en un carro tirado por una yunta de vacas desde el monte Eleizbaso y la plantaron junto con los demás vecinos de la barriada», detallan. Desde entonces, año a año procedían a comprobar cómo iba evolucionando su crecimiento, siempre el mismo día de San Valentín. Ceferino Lejarreta, prestigioso tasador de montes, fue hasta su fallecimiento el encargado de llevar a cabo el procedimiento. Tras confirmar el diámetro, se daban por concluidas las fiestas.

Como en todo, el paso de los años fue pesando y la costumbre fue cayendo en el olvido. «A medida que fallecían nuestros mayores la tradición iba perdiendo fuerza, hasta que el año 2007 nos dimos cuenta que no la podíamos dejar desaparecer», señala Julen Llanos, mayordomo de este año. Para evitar que la memoria se perdiese, los vecinos de Eleizondo han decidido continuar con esta tradición que comenzaron sus antepasados.

En 2008, tratando de dar un cierto carácter oficial al acto, abrieron un libro de actas donde deben firman el mayordomo, el secretario y la persona encargada de comprobar el diámetro del emblemático ejemplar. El año pasado la encina midió 189,5 centímetros, medio centímetro más que en 2017. «¿Cuánto alcanzará este año?», se preguntan.

Pamitxa, tocino y vino

La fiesta de San Valentín alcanza este año su edición número 61, y actualmente tiene lugar el domingo posterior al 14 de febrero. «Se trata de una celebración modesta, pero al mismo tiempo singular y entrañable», presumen sus organizadores. El programa de actos se iniciará a las 11.30 horas con una misa en la parroquia de Andra Mari, que se halla a escasos 50 metros de la ermita de la Piedad, justo al lado de la encina. Tras la eucaristía, los fieles trasladan en procesión la imagen del santo hasta la ermita de la Piedad, donde permanecerá hasta 2020.

Concluido el traslado, toca dar fe de diámetro del ejemplar, un proceso que tiene lugar en torno a las 12.15 horas. Tras apuntar el dato se procede a la firma del documento. Entonces, Julen Llanos pasa el libro de actas y las llaves de la ermita al mayordomo de este año, Gabriel Herreros. Como broche final, no podía faltar el reparto del barauskarria, un potente tentempié formado por tocino, pamitxa y vino. Para animar a los presentes, no faltará la animación musical proporcionada por los grupos de txistularis y bertsolaris del municipio arratiano.

 

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