Devoción a La Antigua en Orduña

La comitiva estuvo acompañada por el son de los tradicionales txistus. / CRISTINA RAPOSO
La comitiva estuvo acompañada por el son de los tradicionales txistus. / CRISTINA RAPOSO

Cientos de personas acuden al santuario de la patrona de la ciudad para celebrar el día grande de los 'Ochomayos'

CRISTINA RAPOSO ORDUÑA

El 8 de mayo es una fecha especial en Orduña: es el día grande de las fiestas patronales y una jornada de devoción a la patrona, la Virgen de la Antigua. O lo que es lo mismo, es una cita ineludible para los vecinos de la ciudad. Y eso se nota. Los orduñeses dejan sus trabajos y tareas cotidianas para acudir y disfrutar de los actos que se celebran. Pocos se lo quieren perder y hacen malabares para poder disfrutarlo a tope.

Vestidos con sus mejores galas y trajes tradicionales se encontraban los vecinos Merce, Mocho, Carmen y Juan. «El 8 de mayo es sagrado. Siempre nos pedimos el día libre para subir al Santuario y después nos vamos a tomar unos vinitos con los amigos para celebrarlo», explicaban contentos. Es una jornada para reunirse. A los pies del santuario, José Luis acudió al festejo con varios amigos y familiares. Su idea era sencilla: «Pasar un día de lo más tradicional, porque quienes tenemos un fuerte vínculo con Orduña no podemos dejarlo correr. La Antigua es nuestra amatxu», proclamaba.

Con amigos y familiares

Muchos pequeños también abandonaron las aulas para rendir homenaje a la virgen. Es el caso de Ane e Iñigo que disfrutaron de este acto de gran arraigo junto a su aita Iñaki. «Nos gusta mucho venir, además ahora vamos a esperar a amatxu que está trabajando y nos vamos a ir a comer los cuatro», anunciaba resuelta la pequeña. Por allí también andaba Maite que acudió con una amiga de La Rioja. «Ha querido venir a pasar el día grande de Orduña conmigo y puede que termine repitiendo otros años», auguraba divertida.

Como ya es tradición, en la jornada de ayer la comitiva institucional abrió los actos desplazándose desde la Foru Plaza hasta el santuario. Con ellos, la Junta de Ruzabal, los maceros y la Banda de Clarines. Tras renovar los votos y presidir la misa, Itziar Biguri Ugarte, concejala de Igualdad, y José Luis Fernández Grandio, concejal de Políticas Sociales, oficiaron el 'Agurra' a la alcaldesa, Idoia Aginako, a modo de despedida y agradecimiento «por el buen trabajo realizado en los últimos 8 años». Para ella, era su último día grande como regidora.

Los curas del santuario de La Antigua reciben a las autoridades.
Los curas del santuario de La Antigua reciben a las autoridades. / CRISTINA RAPOSO

Ya a mediodía la actividad regresó al punto de partida, la Foru Plaza, para acoger el tradicional concierto de la Banda Santa Cecilia. En esta ocasión, la agrupación interpretó el vals «A orillas del Nervión» en homenaje a su autor Adolfo Valencia, antiguo director de la formación.

Aunque una de las jornadas más importantes y de gran tradición para los orduñeses haya quedado atrás, hoy la ciudad volverá a vivir de nuevo otro ritual histórico que se remonta a 1639: la peregrinación al santuario de la Antigua. Esta cita, la ciudadanía del Valle de Arrastaria honra a su patrona. Al término del acto se bailarán las entradillas y después la comitiva se dirigirá al centro de la ciudad donde ambos municipios intercambiarán de nuevo sus makilas. Un aperitivo del que será el último fin de semana festivo de los 'Ochomayos' de Orduña.