Las hijas de 2 y 4 años de la asesinada en Ollerías permanecieron junto al cadáver más de 24 horas

Amigas y vecinas de la joven senegalesa asesinada se muestran consternadas./Luis Calabor
Amigas y vecinas de la joven senegalesa asesinada se muestran consternadas. / Luis Calabor

La víctima había presentado una denuncia por maltrato contra su marido, que fue detenido en Mutriku en casa de un amigo

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Maguette Mbeugou, de origen senegalés, 25 años y vecina de Bilbao, se convirtió ayer en la víctima número 37 de la violencia contra las mujeres este año. Su marido, B.N., de 38 años y también senegalés, fue detenido por la Ertzaintza como presunto homicida por la tarde, horas después de hallar el cadáver, en el piso de un amigo donde se había refugiado tras el crimen, en la localidad guipuzcoana de Mutriku.

Según las primeras investigaciones, el hombre degolló a su pareja delante de las dos hijas de ambos, de 2 y 4 años, en el domicilio que ocupaban desde hace más de un año, un quinto piso alquilado en el número 25 de la calle Ollerías Altas. La víctima llevaba más de 24 horas muerta, según los indicios recogidos en el levantamiento del cadáver, tiempo durante el que las niñas permanecieron junto al cadáver.

La mujer, que presentaba un corte profundo en la garganta y varias heridas más en la cara, había presentado recientemente una denuncia contra él por maltrato ante la Policía Municipal de la capital vizcaína, según confirmaron fuentes del Departamento de Seguridad. Al parecer, sin embargo, no se había dictado una orden de protección. Fuentes vecinales apuntaban ayer que la mujer se había llevado a las niñas y estuvo viviendo fuera durante cerca de un mes y medio, aunque después volvió a Ollerías.

El dato

37
son las víctimas mortales de violencia de género en lo que va de año en España. Apenas el 20% había presentado denuncia previa.

Una vecina fue quien encontró el cuerpo sin vida de Maguette. Las pequeñas, que llevaban más de un día sin comer, habían salido al descansillo de la vivienda llorando.

La mujer las vio desconsoladas y hambrientas y, extrañada, entró en el piso para comprobar lo que ocurría, ya que tanto la madre como el padre siempre estaban pendientes de las crías. Cuando descubrió la tragedia, alrededor de la una y media de la tarde, avisó al 112. Patrullas de la Ertzaintza y de la Policía Municipal acudieron al aviso. El cuerpo se encontraba en el salón y presentaba restos de sangre reseca. Tras comprobar que había un expediente abierto por violencia de género y que el compañero sentimental de la víctima estaba en paradero desconocido, la Ertzaintza comenzó a buscarle. Desde el primer momento se convirtió en el principal sospechoso. De gran corpulencia y 1,90 metros de estatura, no pasaría desapercibido fácilmente.

Saltó por el balcón

Los investigadores localizaron en la acera, calle arriba, un reguero de sangre que conducía hasta un contenedor de basura, ubicado ya en el barrio de Santutxu, que quedó precintado. El depósito fue trasladado a dependencias policiales para un análisis detallado del contenido en busca principalmente del arma homicida, que podría tratarse de un cuchillo. Agentes de inspecciones oculares, envueltos en sus monos blancos, acudieron después a recoger evidencias a la vivienda donde se había desencadenado la tragedia.

A media tarde, fueron enviados recursos de la comisaría de Ondarroa a una empresa de Berriatua, donde trabaja un amigo del presunto homicida. Para entonces, los ertzainas ya sospechaban que podía haberse refugiado en su casa, en la localidad guipuzcoana de Mutriku. A las 19.00 horas, cuando los agentes iban a entrar en el domicilio, el sospechoso intentó huir y saltó por el balcón a la calle, donde fue finalmente arrestado. B.N. fue conducido entonces a la comisaría de Deba, donde estaba previsto que se le tomara declaración para que aclare su participación en los hechos.

1. Miembros de la comunidad senegalesa en Bilbao acudieron a Ollerías después de conocer la noticia. / 2. Agentes de inspecciones oculares acceden a la vivienda donde se produjo el homicidio. / Luis Calabor

Los vecinos del 25 de Ollerías Altas se sorprendieron al conocer la noticia, ya que no habían presenciado problemas en la pareja ni escuchado discusiones entre ellos.

«Parecía que se llevaban bien. Él era muy simpático, siempre con una sonrisa en la boca y ella, muy maja, guapa, alta, delgada y discreta», describía ayer una vecina del bloque situado justo en frente. No obstante, esta mujer asegura que le extrañó mucho la actitud del hombre el pasado domingo por la tarde cuando ella y su marido se encontraron con él en el nuevo ascensor de República de Begoña, que salva el desnivel del barrio desde la zona de Atxuri. «Coincidimos con él y estaba serio, no nos trató como siempre. Después, en lugar de subir a casa, se quedó en un banco hablando por teléfono». Lo que no saben es si entonces ya rondaba por su cabeza el crimen del que se le acusa.

Ayer fue una jornada especialmente dramática en lo que a violencia de género se refiere. A la larga lista de la violencia machista se había sumado antes una mujer en Granada y dos niñas de 3 y 6 años, asesinadas por su padre, con dos causas por maltrato, en Castellón.

Concentración municipal para rechazar el crimen

El Ayuntamiento de Bilbao lamentó ayer el fallecimiento de esta mujer «asesinada trágicamente», por lo que mostró su «dolor e incomprensión». Su muerte, denunció la Corporación, «es la expresión máxima de la violencia de género». Recordó, eso sí, que a diario se producen agresiones contra las mujeres, todas condenables». Cada muestra de violencia, abundó, «es un atentado contra su integridad y una intolerable violación de los derechos humanos». El Ayuntamiento ha convocado a los vecinos a una concentración a las 10.30 horas de hoy en la escalinata del Consistorio para reprobar el crimen.

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