Competencia investiga a 40 hoteles por la subida de los precios en las finales de rugby

Aficionados al rugby, la semana pasada en Bilbao. /Manu Cecilio
Aficionados al rugby, la semana pasada en Bilbao. / Manu Cecilio

Ayer les solicitó la información para determinar si hay algún tipo de práctica «abusiva o anticompetitiva»

Luis López
LUIS LÓPEZ

La Autoridad Vasca de la Competencia (AVC) ha abierto una investigación en los hoteles de Bilbao para «verificar si ha existido algún tipo de práctica abusiva o anticompetitiva» durante las finales de rugby de la semana pasada. Es decir, para determinar si tras la polémica subida de precios puede haber algún pacto irregular o alguna práctica ilícita. El organismo envió ayer mismo los requerimientos a 40 establecimientos para que le hagan llegar una información muy determinada: qué tarifas aplican en distintos momentos del año, y cuáles son los precios con los que recibieron a los aficionados la semana pasada.

En función de los resultados que aporte este primer paso, la AVC decidirá si continúa requiriendo información a otros hoteles, o resuelve que no hay irregularidad alguna y da el asunto por zanjado. Hay que tener en cuenta que este proceso ha sido iniciado de oficio por Competencia, y no a instancia de parte. Pero, ¿qué es lo que está buscando? En principio, todo haría suponer que, por la naturaleza de este órgano, se centraría en estudiar si existen indicios de pactos entre distintas empresas para provocar una subida de precios generalizada y, de ese modo, alterar el mercado; pero fuentes de la AVC apuntan que la sola subida de precios en sí misma podría afectar a la competencia.

En todo caso, los mismos medios insisten en que la investigación, de cuya puesta en marcha dio cuenta Competencia en una nota de prensa, no pretende sembrar sospecha alguna sobre los hoteles ni prejuzgar la posible apertura de un proceso sancionador. De momento, la petición de información va por la vía de la «promoción», y no de la «sanción», y evitan especular con las cuantías de las multas que podrían imponer a las firmas en el eventual caso de que hubiesen actuado de manera irregular. Eso sí, es la primera vez que la AVC, que funciona de manera autónoma pero está adscrito al Departamento de Hacienda del Gobierno vasco, pone la lupa sobre el sector hotelero vasco.

Para todos igual

Álvaro Díaz-Munío, presidente de la patronal hotelera Destino Bilbao, respondió que a los empresarios no les preocupa «en absoluto» el requerimiento de información por parte de Competencia. Aunque también deseó que «haga lo mismo con todos los alojamientos ilegales» con los que las firmas del sector deben batirse el cobre a diario. A su juicio, «esta situación se ha ido de madre» y, por eso, se remite a una rueda de prensa que ofrecerá mañana en Bilbao. Ya en la convocatoria avanzan a quién culpan de esta situación. De un lado a «artículos con informaciones incompletas e inexactas»; y, de otro, a declaraciones institucionales que vienen a considerar excesivas y fuera de lugar.

El dato

439
euros era el precio en un bed&breakfast del Casco Viejo cuyo coste habitual son 75.

Hay que tener en cuenta que todo esto es sólo un capítulo más de una historia de la que no ha dejado de hablarse en los últimos tiempos. Por supuesto, como en cualquier cita internacional, los precios de los hoteles se dispararon en Bilbao durante las finales de rugby de la semana pasada. Sin embargo, el encarecimiento fue de tal dimensión que provocó las críticas y el escándalo de varios medios de comunicación internacionales, que meses antes ya alertaban a sus aficionados de que viniesen a Bilbao con los bolsillos bien llenos. El asunto también fue valorado negativamente por periódicos como el Daily Mail el domingo, tras la competición; el diario británico apuntaba el coste de los hoteles como la única mancha en una organización que fue impecable. Entre los aficionados que estuvieron por Bilbao entre el jueves y el domingo también se repetían de manera recurrente los reproches por la carestía del alojamiento.

Maniobra balsámica

Semejante situación supone un coste en imagen enorme para una ciudad que está pujando por ganarse un prestigio en el mundo de los eventos internacionales y los congresos. En ello invierten tiempo y dinero las administraciones, por lo que, esta vez, los poderes públicos no se anduvieron con medias tintas. El lunes, visto lo visto, tanto el alcalde, Juan Mari Aburto, como el diputado general, Unai Rementeria, condenaron los «abusos» en los que incurrió el sector.

Quizás la actuación de Competencia tenga ahora un efecto balsámico en materia de imagen, al presentarse Euskadi como territorio en el que, ante una situación de abuso, se activan mecanismos correctores.

 

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