¿Por qué ha arrasado Podemos en Álava?

Juantxo López de Uralde, este lunes en Vitoria. /
Juantxo López de Uralde, este lunes en Vitoria.

La formación morada logra en el territorio su mejor resultado en España, solo comparable al obtenido en Valencia de la mano de Compromís. Su candidato, López de Uralde, clave en la victoria

AITOR ALONSOVitoria

Sin pisar un centímetro cuadrado de suelo vasco, Pablo Iglesias arrasó este domingo en Euskadi. Y convirtió Álava, una circunscripción pequeña, donde solo se eligen 4 de los 350 diputados, en la provincia donde mayor penetración electoral consiguió de toda España (un 27% de los votos), solo comparable a la que obtuvo en Valencia de la mano de Compromís (27,06%), pero con la diferencia de que en Álava ganó Podemos, y en Valencia lo hizo el PP.

El partido de Pablo Iglesias remata así el que ha sido un año complicado en el territorio alavés. No cosechó buenos resultados su marca blanca para las elecciones municipales (Sumando), que obtuvo 2 de los 27 concejales en Vitoria y no se llevó ninguna alcadía en la provincia. En las elecciones forales lograron resultados aceptables, aunque su grupo juntero vive en permanente tensión fruto de las diferentes formas de entender la política y de las facciones que comienzan a aparecer en su seno, que ya se han cobrado las primeras renuncias.

Y a escasas semanas de las elecciones, la propia elección de candidato por el territorio, el 'verde' de Equo Juantxo López de Uralde estuvo a punto de encabezar la plancha por Bizkaia en un nuevo movimiento sísmico interno que, sumado a otras profundas tensiones, se llevó por delante también al secretario general de la formación en Euskadi, Roberto Uriarte. Su dimisión, y la de su equipo, se produjo apenas unos días antes de la campaña electoral, que Podemos ha trabajado con escasos medios y mucha presencia en la calle.

Pero, con todo, el resultado para la formación emergente no ha podido ser mejor. Álava se ha convertido contra algunos pronósticos en un feudo morado al que posiblemente los nuevos líderes de la formación en Euskadi, que deben aclarar ahora su futuro interno pasada la cita electoral, concederán de cara al próximo encuentro con las urnas una importancia capital. Como se sabe, en 2016 toca renovar el Parlamento vasco. Y en los comicios autonómicos el territorio elige los mismos escaños que las otras dos provincias hermanas, 25. El escaño por Álava resulta en consecuencia muy barato en comparación con los votos necesarios en Gipuzkoa y, sobre todo, en Bizkaia. De ello se ha aprovechado tradicionalmente el PP, bien situado en la sociedad alavesa. Pero ahora podría hacerlo Podemos si sus representantes logran conservar el tirón. No hay dos citas electorales iguales, pero la formación morada podría pensar ya en irrumpir de forma notable en la Cámara de Vitoria si mantiene los apoyos y se saca de la chistera un candidato con tirón.

Porque en los análisis electorales de este lunes se da por supuesto que buena parte del éxito alavés de Podemos se debe a su candidato, Juantxo López de Uralde, exdirector de Greenpeace y líder de Equo, la formación ecologista coaligada con Podemos para este asalto electoral. Una persona poco vinculada en lo social con el territorio alavés, pero que goza de estima en una provincia donde lo verde se ha convertido en religión y orgullo tras serle reconocida en 2012 la Capitalidad Europa en la materia. Equo, por sí solo, en un modelo sin opciones emergentes y sin López de Uralde como aspirante, ya conseguía arrastrar 3.500 sufragios hace cuatro años.

Masa de votantes infieles

Álava es además un territorio con una notable masa de votantes infieles, que en condiciones de bipartidismo han fluctuado siempre entre una opción mayoritaria o su contraria en cada elección. No es un feudo de nadie, ni del PP (victoriosos en tres convocatorias) ni de los socialistas (que han ganado las generales en seis ocasiones) ni del PNV, que no ha ganado nunca unos comicios al Congreso a pesar de ostentar 20 años seguidos la Alcaldía, que ha recuperado este 2015. Sin sentimientos políticos arraigados, por tanto, podía suponerse que en alguna ocasión las preferencias virasen hacia una tercera opción. Y ha sido la 'verde' y morada de López de Uralde la que ha capitalizado esa ausencia de raíces en este momento de crisis del sistema.

Porque es evidente que a López de Uralde también hay que sumarle el voto del descontento. Entre las diferentes opciones que se arrogaban la política del cambio, Podemos se ha llevado el grueso de la apuesta. Salvo en las cuestiones soberanistas, EH Bildu tejió un discurso equiparable: condena de la corrupción, el objetivo de echar al PP, la petición del voto para el cambio radical del sistema político. Pero los alaveses han preferido, con mucho, la papeleta morada. En Vitoria, capital macrocefálica de la provincia, Podemos ha sido la primera fuerza con 37.064 votos, más que los que consiguió Javier Maroto en su victoria en las pasadas municipales (no llegó a 36.000) y también más de los obtenidos por la candidatura de Alfonso Alonso hace cuatro años, cuando Rajoy logró la mayoría absoluta.

EH Bildu fue, de hecho, el gran perdedor de la noche en Álava. Pese a considerarse en la cresta de la ola tras un excelente resultado en las municipales que le permitió condicionar la elección del alcalde de Vitoria (eligió a Gorka Urtaran, del PNV, sobre la permanencia de Javier Maroto, PP), la izquierda abertzale no ha podido retener a 10.000 de sus votantes (de 23.422 en las municipales de mayo en la capital, a 13.476), que han preferido la opción de voto de castigo alejada del soberanismo radical que representa Podemos, en un trasvase que habrá que ver si es un préstamo o una pérdida definitiva. En el resto del territorio, salvo en los municipios del norte, tampoco le ha ido mejor. Bildu ha entregado la primacía a los de Iglesias en localidades donde habitualmente cosechaba buenos resultados, como Llodio, Amurrio (donde ganó el PNV por un solitario voto) o Salvatierra, donde se han nutrido también del voto de la izquierda que concentraba el PSE. En el caso de EH Bildu, ha pasado de 34.751 votos en Álava en mayo, a 21.179 ayer. Quinta fuerza y cero escaños. Motivos para la reflexión.

 

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