Los trabajadores de los centros de menores no pueden más

Los trabajadores relatan la situación insostenible de los centros forales de menores. /Jesús Andrade
Los trabajadores relatan la situación insostenible de los centros forales de menores. / Jesús Andrade

Denuncian «una conflictividad inasumible» y acusan a la Diputación alavesa de «vulnerar sistemáticamente los derechos» de los usuarios

David González
DAVID GONZÁLEZ

Los trabajadores de los centros forales de menores han dicho basta. En una multitudinaria rueda de prensa en la sede del sindicato ELA han enumerado la dramática situación que viven a diario en instalaciones como Sansoheta, Bideberria o Estíbaliz. Han hablado de «conflictividad inasumible», falta de «instalaciones adecuadas» y han exigido al gabinete dirigido por Ramiro González que «mejore» las instalaciones y «aumente el personal actual».

«Las situaciones que se están viviendo desde hace meses en los centros residenciales de menores dejan claro que poco importan los usuarios ni los trabajadores. Es evidente la falta de control por parte de nuestra Diputación», han censurado los trabajadores y representantes sindicales.

De hecho, han solicitado públicamente la apertura de nuevos «centros especializados» porque «la situación ahora es un cajón de sastre». A su juicio «se mezclan problemáticas», lo que ha derivado en el aumento de los conflictos internos. Estos edificios son parada habitual para las patrullas de la Ertzaintza y de la Policia Local.

En ese sentido hay varias denuncias interpuestas en la Fiscalía de Menores por presuntas agresiones a trabajadores por parte de menores tutelados. «Hay un alto grado de ansiedad y sensación de impunidad y poca certeza de saber lo que te espera en tus ocho horas de jornada», ha reflejado una de las agredidas.

Bideberria y, principalmente, Sansoheta han focalizado los problemas. «Se están convirtiendo en espacios donde unos (menores) aprenden de otros y casi se educa en conductas violentas». Sansoheta cuenta con 23 usuarios «pero tendría que tener diez» por sus problemas de conducta. Otra trabajadora ha subrayado que el edificio está «destrozado», lo que entraña que «no podemos ejercer una labor educativa adecuada».

En Bideberria, «aunque ha mejorado la situación sigue habiendo hacinamiento». Hablan de «31 menores» cuando el máximo es de 27.

A su juicio, con estas condiciones, resulta «imposible» que estos menores se adapten y tengan una oportunidad de salir adelante en la sociedad alavesa. «Los menores son lo más importante y no se garantiza la igualdad de trato y crear contextos que les proporcionen protección, confianza y seguridad».

Otro de los educadores ha reclamado al gabinete González que «hagan algo y acaben con esta situación».

 

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