Los trabajadores de Aldanondo: «Se nos ha caído el alma a los pies»

El pabellón de Aldanondo quedó destrozado, sólo una parte de las oficinas presentaba daños menores./Rafa Gutiérrez
El pabellón de Aldanondo quedó destrozado, sólo una parte de las oficinas presentaba daños menores. / Rafa Gutiérrez

La plantilla -55 contratados de forma directa- desconce cuál será su futuro después de que el suceso haya tenido lugar a las puertas de la campaña de Navidad, «el sustento de todo el año»

Judith Romero
JUDITH ROMERO

«Hace unos minutos estábamos pensando en todas las cosas que teníamos que hacer a partir de las nueve y ahora no nos queda nada, ves esto y se te cae el alma a los pies», lamentaba ayer Vanesa frente a los restos de la planta que la fábrica de quesos Aldanondo tenía en Salvatierra. Fueron varios los empleados se desplazaron hasta el polígono Litutxipi para comprobar la magnitud del avance de las llamas que se desataron en la madrugada del lunes. «Nos disponíamos a preparar la campaña de Navidad, el sustento de todo el año, y ahora no sabemos qué será de nosotros», confesaban los miembros de la plantilla.

Los vecinos de Salvatierra se solidarizaron con la situación de estos empleados pero, más que la quema de dos millones de kilos de queso, les preocupaba la proximidad de Euroclor. «Fabrican pinturas para industrias y ha faltado poco para que las llamas alcanzaran los productos químicos», explicaba Juantxo Izaguirre, responsable de Garaje Izaguirre. Sus grúas funcionaban con normalidad, pero la mayoría del polígono vio totalmente alterada su rutina. José Luis y el resto de compañeros de Euroclor se encontraban de vacaciones, pero no tardaron en interrumpirlas. «He venido a ayudar porque el fuego ha estado cerca de traspasar nuestro muro, cómo me temblaban las piernas», reconocía este trabajador en la zona afectada.

Otros vecinos de Salvatierra se toparon con el incendio en la carretera. «Volvía de noche con el camión cuando vi una gran columna naranja, como un torbellino, y llamé a los servicios de emergencia», recordaba Unai rodeado de curiosos interesados por el estado de Aldanondo. «Dos trabajadores de mantenimiento están trabajando con Protección Civil para ayudarles a manejarse por la fábrica, pero con la zona de producción afectada no podremos trabajar», señalaba Vanesa.