El acto de Vox en Vitoria se desarrolla sin incidentes tras los altercados de Bilbao y San Sebastián

Santiago Abascal, a su llegada a Jardines de Uleta./IGOR AIZPURU
Santiago Abascal, a su llegada a Jardines de Uleta. / IGOR AIZPURU

Bajo un fuerte dispositivo policial Abascal arenga a 300 simpatizantes con un discurso muy patriótico, crítico con las ayudas sociales a inmigrantes, en el que cuestionó el papel de la Ertzaintza en los disturbios del Euskalduna y el Kursaal

Jorge Barbó
JORGE BARBÓ

Como de la noche al día. El ambiente que se encontró la caravana de Vox este domingo en Vitoria fue radicalmente distinto a la violenta hostilidad con la que fue recibido por los grupos que trataron de reventar el sábado los actos programados en Bilbao y San Sebastián. Aquí no se escuchó ni un grito. Bajo un contundente dispositivo policial, el acto de campaña del alavés Santiago Abascal se desarrolló a mediodía con absoluta normalidad en el hotel Jardines de Uleta. Alejado del centro de la capital vasca -donde en esos mismos momentos se celebraba la llegada de la Korrika-, ese fue el escenario que eligió la formación de ultraderecha para arengar a los 365 simpatizantes que, según la organización, acudieron al mitin.

«Hoy me encuentro en mi patria chica», aseguró Abascal, que subió al estrado entre gritos enfervorizados de «¡Presidente!, ¡presidente!» mientras el personal enarbolaba con brío decenas de banderitas españolas. «No pasó lo mismo el sábado, cuando tuvimos que soportar que los cachorros de Otegi nos atacaran, denunció el líder ultraconservador, muy crítico con la labor policial de la Ertzaintza durante los altercados. «Los encapuchados del PNV permitieron que se nos acosara», criticó.

Durante el resto de su intervención, en la que se reivindicó como el único «garante de la unidad de España», el de Amurrio desgranó su habitual diatriba y cargó contra el estado de las autonomías, los medios de comunicación, el uso político de la lengua y el «discurso progre». «Cualquier día prohibirán el Quijote por considerarlo islamófobo», llegó a decir.

También sacó a relucir el tema que más réditos le dio en las pasadas andaluzas: la inmigración. «Hay que regular la inmigración en función de su capacidad de integración», defendió. «Aquí, en Álava, el PNV les ha dicho a los inmigrantes que vinieran y les ha dado ayudas sociales, unas ayudas que muchas veces no alcanzan lo que cobráis vosotros, alaveses, españoles», aseguró, al tiempo que criticaba al PP y «a Maroto, que se puso de rodillas frente a Bildu».