Javier Rey: «No siento que 'Fariña' me haya cambiado»

El actor, que da vida al inspector Unai López de Ayala, ayer en el cementerio de Santa Isabel, en Vitoria./Jesús Andrade
El actor, que da vida al inspector Unai López de Ayala, ayer en el cementerio de Santa Isabel, en Vitoria. / Jesús Andrade

De 'Velvet' a 'El silencio de la ciudad blanca'. 'Kraken' hace una pausa en el rodaje para hablar de su tirón y su flechazo vitoriano

Ramón Albertus
RAMÓN ALBERTUS

Javier Rey (Noia, A Coruña, 1980) no tuvo claro que quería dedicarse a la interpretación hasta la mayoría de edad. «Si yo tuviera que tomar las decisiones por mí mismo, probablemente no estaría aquí», confiesa. Uno de los que le empujó a ello fue el actor Xosé Manuel Esperante hace ya 20 años. Precisamente con él ha coincidido en la serie que mayor reconocimiento le ha otorgado, 'Fariña', donde da vida al narco Sito Miñanco. En la actualidad es uno de los actores con mejor cartel. Por el tirón televisivo basado en el libro de Nacho Carretero acerca del contrabando en Galicia y por su papel de galán canallesco en 'Velvet'. Atiende a EL CORREO en una pausa del rodaje de 'El silencio de la ciudad blanca' en el cementerio de Santa Isabel. «Ha sido la entrevista más interrumpida de la historia», se disculpa noblemente. 'Kraken' puede ser su confirmación en la gran pantalla.

– Pasar de dar vida al narcotraficante Sito Miñanco a un ertzaina en la ficción es un cambio de papeles grande.

– Sí. Pero al final es nuestro trabajo. Lo único que tengo que hacer es cambiar el chip y darle verdad a lo que tengo por delante. Lo bueno de 'Kraken' es que es un personaje de ficción mientras lo otro es un personaje real basado en una novela. Es también un personaje muy sólido del que se cuenta incluso el carácter que tiene. Al ser personajes absolutamente opuestos, tampoco es tan complicado.

– ¿Cuál fue su impresión cuando leyó el libro de Eva García Sáenz de Urturi?

– La impresión al leer la novela fue de mucha responsabilidad porque mientras la leía me empezaba a dar cuenta del volumen de fans que tiene. Cuando hay algo que cala tanto, el nivel de expectativas que tiene la gente es muy alto, por lo que nosotros tenemos que exigirnos mucho. Hay responsabilidad.

– Fue protagonista en 'Sin fin' de los Alenda. ¿Ha tenido un papel principal en más películas?

– No, en cine no. En series, sí.

– ¿También sentía responsabilidad por eso?

– No, para nada. Porque si no, no me dedicaría a esto. Mis miedos son para con los personajes y comprenderlos en ciertas circunstancias o no. Para mí el día a día no ha cambiado por tener más papeles protagonistas. Simplemente tengo más jornadas laborales.

«Si viviese aquí, escogería el Casco Viejo. Es brutal, no me canso. Vitoria huele muy bien» el encanto de la ciudad

– ¿Cómo es trabajar con Belén Rueda (subcomisaria Alba)?

– Maravilloso. No había trabajado antes con ella y tengo una suerte increíble.

– Hubo un susto en el rodaje cuando Belén sufrió una contractura corriendo, ¿ya está bien?

– Sí, sí. Ya está bien.

– ¿Cómo ha sido el contacto con la escritora Eva García Sáenz de Urturi?

– Hemos tenido contacto varios días, estuvimos hablando y se pasó también por el rodaje. Está muy encima del proyecto y está contenta. Es la creadora de todo esto y es muy buena señal que esté contenta.

– ¿Ha tenido una preparación especial para el acento vasco?

– No. Tomamos la decisión de no marcarlo ni jugar a eso. Es algo más neutro.

– En 'Fariña' sí que recibió asesoramiento lingüístico.

– Sí. Yo soy gallego, pero lo que queríamos era sonar con el acento de treinta kilómetros a la redonda desde donde sucedieron los hechos. Al final, cuando tienes un idioma que llevas hablando treinta y pico años y de repente te cambian cosas que tienes metidas en el ADN, cuesta un poco.

– ¿'Fariña' ha sido un punto de inflexión en su carrera o siente que el reconocimiento como actor ha sido progresivo?

– Tengo la sensación de que no es que haya sido un trabajo, sino que llevo muchos años en esto. Sí que es verdad es que he ido como una hormiguita, muy poquito a poco. No es que me haya venido un gran éxito con veinteipocos, sino que ya estaba trabajando. Todo me ha servido para aprender. No siento que 'Fariña' me haya cambiado. Entiendo que para mucha gente sí, pero para mí ha ido todo in crescendo.

Morriña «constante»

– Su familia se dedicaba al mar, quiso ser ciclista durante mucho tiempo, luego hizo un curso de interpretación y le pica el gusanillo. ¿Cuándo se enamora de este mundillo?

– No me enamoro a la primera, sino que Xosé Manuel Esperante, un enorme actor y amigo, daba ese curso y es quien me empieza a mostrar la posibilidad de que esto es un oficio, y creía que valdría para ello. Es entonces cuando me empiezo a cuestionar. Tendría 18 o 19 años. Si yo tuviera que tomar las decisiones por mí mismo, probablemente no estaría aquí.

– Luego se marcha a Madrid a estudiar.

– Sí. Paso a Madrid a estudiar y poco a poco, poco a poco...

– El martes desfiló por la alfombra naranja del FesTVal. ¿Recuerda la primera?

– Uff... No me acuerdo.

– ¿Qué importancia y significado le da a este tipo de actos?

– Es una consecuencia del trabajo. A nosotros se nos contrata por nuestro trabajo y tiene varias fases. La fase número uno es cuando te preparas el personaje; la segunda es cuando ruedas, luego desapareces, finalmente aparece la venta del proyecto en sí para demostrarle al mundo que eso va a salir. Forma parte del trabajo de la misma forma que los ensayos o el rodaje y sirve para contar lo que ha ocurrido y qué es lo que uno siente. La parte de promoción la disfruto y es un momento para estar con los compañeros desde otro lugar. Es una maravilla haber desfilado con 'Velvet' con los años que llevamos y encima en una cita con mucha solera como el FesTVal .

«Tomamos la decisión de no marcarlo ni jugar a eso. Es algo más neutro» acento vasco

– Hay nueva temporada de Velvet. ¿De 'Fariña' habrá también segunda?

– Sinceramente, no lo sé.

– ¿Ve un símil entre la profesión del actor y la del mar? Lo digo por los meses fuera de casa rodando.

– Sí y cada vez lo pienso más. La vida de un actor es eso: coger la maleta, irte dos meses a Vitoria, trabajar de lunes a sábado, vivir en una burbuja durante un tiempo y luego volver a tu vida.

– Lleva un mes ya de rodaje. ¿Tiene ya un rincón favorito de Vitoria?

– Cualquier calle de la zona vieja. Me parece brutal.

– ¿No se cansa de verla? Varias grabaciones han tenido lugar allí.

–¡No, no me canso de verla! Si yo viviera en Vitoria, me encantaría vivir en esa zona, desde luego. Creo que es increíble. Gracias a la película estoy conociendo lugares acojonantes tanto dentro como fuera de la ciudad. Me parece que huele muy bien, aunque vosotros no os deis cuenta porque vivís aquí. Este verde, el clima y el carácter de la gente me recuerda muchas veces a Galicia.

– ¿Y siente morriña?

– Siempre, siempre. Constante. Va en el ADN gallego.

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