Hallan en Vitoria el cuerpo momificado de una mujer que llevaba 8 años muerta

El coche de Nadedja lleva, al menos, ocho años abandonado en la plaza de su edificio. /Rafa Gutiérrez
El coche de Nadedja lleva, al menos, ocho años abandonado en la plaza de su edificio. / Rafa Gutiérrez

El email de un familiar permite descubrir en su cama el cadáver de Nadejda. Los vecinos del bloque del barrio de Zabalgana ya alertaron de su desaparición «en 2013»

DAVID GONZÁLEZ

Se llamaba Nadejda. Nació en 1953 en la fría Ucrania. Tras varias experiencias vitales en otros lugares, aterrizó en Vitoria a principios de 1996, donde descubrió la estabilidad y un hogar. O eso es lo que se suponía. El pasado viernes, agentes de la Ertzaintza descubrieron su cuerpo «momificado», tendido sobre la cama de su vivienda en el barrio de Zabalgana. «Sin síntomas de violencia», esta mujer llevaba «ocho años muerta», según la investigación abierta por la Policía autonómica y por el Juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria.

Un email de un supuesto familiar directo enviado a la Ertzaintza ha permitido el hallazgo de Nadejda, quien «con casi absoluta seguridad» falleció por causas naturales. Queda el veredicto definitivo de la autopsia para cerrar el caso, porque las demás evidencias apuntan en esa dirección. La puerta de entrada tenía la llave puesta por dentro. No había signos de violencia por ningún lado y el cadáver descansaba sobre la cama.

«¿Cómo ha podido transcurrir semejante tiempo?», se preguntan tanto en la comisaría de la Ertzaintza como en el Palacio de Justicia. Empadronada desde 2007 en ese piso, pagaba una hipoteca modesta. La domiciliación bancaria silenció su 'desaparición' del edificio. Las compañías eléctrica y del agua sí le habían cortado el suministro hace tiempo. Tampoco abonaba su parte de la comunidad. La Diputación aún le envía -«cada cierto tiempo», según el vecindario- cartas de apremio por cuentas pendientes con el fisco. De hecho, hasta la aparición de los ertzainas, su buzón rebosaba de cartas y de publicidad.

«Mal olor»

Pero a lo largo de esos ocho años sí hubo avisos de que algo le había ocurrido. Según ha sabido este periódico, «en 2013», vecinos acudieron a la delegación de Vivienda debido al «mal olor». Alertada por este organismo del Gobierno vasco, una patrulla de la Ertzaintza acudió a la casa. Como nadie respondió ni se apreció ese supuesto hedor, el asunto guardó polvo en algún archivo.

Además, los olores, como ocurrió en julio con un vecino de la calle Santo Domingo, pronto cesarían para dar paso a una fase de «momificación», que encima es inodora. Pese a contar con la doble nacionalidad desde 1999, no se le conocen amigos ni entorno que hubiera dado la voz de alarma. Nadie denunció su desaparición hasta la recepción del email, escrito en un castellano de lo más elemental. Según la experta Elena Gómez de Segura, del centro psicológico Burubide, «el individualismo de hoy en día, junto con el proceso de envejecimiento generan aislamiento y falta de atención al entorno de la persona».

Mientras se aclara la situación del piso en lo referente a la desinfección, su Peugeot 106 continúa aparcado en las tripas de este edificio de protección oficial. Cubierto por una capa de polvo. Lleva ocho años acumulándose.

«Este tipo de casos van a ser cada vez más comunes»

En julio ocurrió en la calle Santo Domingo. Un vecino de toda la vida fue encontrado por policías locales y efectivos del servicio municipal de Salud Pública en su vivienda. La autopsia determinó que había fallecido «trece meses antes». Ahora, el hallazgo de Nadejda rompe todos los precedentes conocidos en Álava. Para el perito Carlos López de Sosoaga, quien fuera forense del Palacio de Justicia, «este tipo de casos cada vez van a ser más comunes. De hecho ya lo son en las grandes ciudades».

En base a sus tres décadas de experiencia, «la desecación del cuerpo fue muy rápida, pudo deberse a que ocurrió en un ambiente muy seco. Cuando el olor cesó, el cadáver se apergaminó». En una primera inspección de Nadejda, que en julio hubiera cumplido 65 años, los investigadores no pudieron certificar «si se trataba de un hombre o de una mujer», reflejan fuentes judiciales. El cadáver se guarda en el Instituto Anatómico Forense a la espera de una llamada de los familiares.

 

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