El exótico menú de la Feria de las Naciones: desde cocodrilo y serpiente hasta anticuchos

Leidy trajina con cocodrilo a la plancha para hacer un montadito en el puesto gastronómico de Sudáfrica. / Blanca Castillo

Realizamos un recorrido culinario por el Festival de las Naciones con parada en tres países para descubrir sus platos

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

En la plaza de la Constitución estos días los aromas de las especias indias se mezclan con el sabor de la cocina tradicional peruana, la cerveza alemana o los exóticos platos de Sudáfrica. Hasta el 7 de julio, el Festival de las Naciones ofrece un viaje gastronómico único por los cinco continentes. En EL CORREO nos hemos embarcado en esta experiencia culinaria con parada (y fonda) en tres países.

Aída Vivanco es una de las cocineras más veteranas al frente del stand de Perú. «En Vitoria lo que más triunfa son los anticuchos, una brocheta de corazón de ternera a la plancha», explica. «Es una receta de la época de la esclavitud, cuando se comían muchas vísceras. Antes se vendía en Lima en todas las esquinas, pero ahora Sanidad lo ha prohibido», agrega. Acompaña los anticuchos con un choclo (mazorca de maíz) tamaño XXL. «Y para beber, con este calor recomiendo un refresco de chicha morada que preparo con agua y clavo», aconseja la mujer.

Claudia Caferata es la hija de Aída y la responsable del stand de India. «Lo que más se venden son las pakoras, una especie de croquetas vegetarianas, y las samosas, que son empanadillas de harina de trigo rellenas de verduras con especias, espinacas con queso o pollo», cuenta la joven. En la barra reposa un plato con todas las especias que emplea en su cocina: cúrcuma, curry, comino, ajo, jengibre, garam masala...

Llegada a Sudáfrica

«La base de la comida india es el jengibre y el ajo, tanto para la carne como para las verduras. No solo por el sabor que aportan, sino porque también actúan como un conservante natural», detalla. La próxima semana servirá también insectos: grillos y hormigas para los más atrevidos.

A pocos metros, el sombrero de Cocodrilo Dundee que luce la cocinera y una serpiente -de plástico eso sí- junto a la plancha nos indican que hemos llegado a Sudáfrica. Allí es posible degustar montaditos de búfalo, pitón, cebra y cocodrilo regados con vino sudafricano o cervezas con aroma de cannabis. «Todo es carne de importación. La pitón tiene una textura de pulpo y sabe a pescado. El cocodrilo sabe principalmente a pollo y al final un poco a bacalao», explica Jorge Medei, que señala la carne de búfalo como la más fuerte.