Y no echar gota

Una muestra del humor de Santi Orue en las páginas de la revista TMEO, con el 'procés' como protagonista./EL CORREO
Una muestra del humor de Santi Orue en las páginas de la revista TMEO, con el 'procés' como protagonista. / EL CORREO
Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Hay quienes tratan de vestir de ropa transgresora la ortodoxia más estricta y caen, consecuentemente, en la regresión contraria al progreso que proclaman defender. Gente que de tanto rizar el bucle alcanza el fin de una espiral grotesca. O ridícula. Ir de libertarios a la vez que se advierte sobre la conveniencia de aplicar internamente grilletes y corsés es el modo contradictorio de abogar por la desnudez del pensamiento y a la vez forrarlo con prendas de abrigo. Vanagloriarse de que hay que ver lo abiertos de mentes que somos y despedir a un colaborador añejo -por los años en la revista, digo- me lleva a imaginar la trayectoria de ida y vuelta del bumerán. Arma arrojadiza de la libertad de expresión que puede sajar la tripa propia en el momento del retorno de no aceptar las consecuencias del cachondeo.

Abrir a Santi Orue la puerta de salida de TMEO después de tres décadas publicando en ella salvo que sus historietas superen la valla del tribunal supremo de contenidos -¿cabe llamarlo censura y así nos evitamos rodeos improductivos?- puede relacionarse con el puro espíritu de la contradicción. Qué sé yo, como decirle a Cristo el modo de llevar la cruz sobre el hombro, a un comunista de pro la manera de colocar la hoz y el martillo sobre el fondo rojo de la bandera. O actualiza también la teoría del embudo por el que toda broma cabe por la parte ancha y el resto apenas supera el pitorro estrecho de este sencillo decantador de líquidos.

Un editor tuvo a bien reunir en un libro mis columnas de dos años y medio y en aquella solapa escribí algo que renuevo como hacen los creyentes con las promesas del bautismo. «A estas alturas del partido ya sólo pretende que el 'buenismo', la corrección política, los guantes de látex, los preservativos y el papel de fumar no acaben con la ironía, la inteligencia y el juego malabar que representa el lenguaje». O la ideología del pensamiento único. Mi solidaridad, Santi. Para 'tmear' y no echar gota.

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