Carmen Marchevsky se va en silencio

Carmen Marchevsky, con chaqueta, en escena con Zurbano./P. Furlong
Carmen Marchevsky, con chaqueta, en escena con Zurbano. / P. Furlong

La artista de origen argentino afincada en Vitoria falleció a finales de la semana pasada, tras sufrir un desvanecimiento cuando circulaba en bicicleta por la calle Arana

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

Lo repentino e inesperado de su adiós ha dejado desconcertado y aturdido al mundo de la cultura, la poesía y la escena de Vitoria. Vecina de la ciudad y gran enamorada de ella, a la que llegó «con el euro», la actriz y rapsoda Carmen Marchevsky era una entusiasta de sus personajes, tradiciones, fechas, detalles y rincones, «que conocía mucho mejor que la mayoría de quienes hemos nacido aquí», recuerda la intérprete y poeta Mary Zurbano, con quien había formado el dúo Las Palabreitors y creado el espectáculo 'Zoociedad humana'.

La artista de origen argentino falleció a finales de la semana pasada, tras sufrir un desvanecimiento cuando circulaba en bicicleta por la calle Arana. Con sólo 63 años, la actriz dejaba -entre otras cosas- un proyecto en Madrid con el director teatral rioplatense Luis Sampedro, un trabajo «unipersonal sobre distintas mujeres y el lugar social», del que únicamente llegó a realizar un par de ensayos.

Marchevsky se formó como actriz en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza (Argentina). En su tierra natal fundó el grupo de teatro Cajamarca, tras la dictadura militar, que fue una de las compañías emblemáticas de esa provincia, pionera en la inclusión del teatro como asignatura en la enseñanza pública.

Carmen Marchevsky actuó en numerosas obras, desde Bertold Brecht a Eduardo Pablosky, pasando por su admirado Guillermo Figueiredo, Enrique Silverstein o Andrés Lizarraga. Hizo teatro para escuelas secundarias con Chejov o Marco Denevi y para más jóvenes con piezas de Daniel de Monte y María Clara Machado.

Mary Zurbano la recuerda como una profesional única, inteligente en sus certeras valoraciones y análisis de obras y personajes, con exquisita organización «y sobre todo con un humor apabullante y una verborragia única y culta». Ahora su inesperado silencio ha dejado mudos al artista Joaquín Lara o sus amigas Esti y Marixa Osés, mientras se fragua algún homenaje en torno a su figura.

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