Bicicletas eficientes gracias a la mecatrónica

Jon Madariaga y Mikel Zubieta, en su taller del Parque Tecnológico de Álava./Jesús Andrade
Jon Madariaga y Mikel Zubieta, en su taller del Parque Tecnológico de Álava. / Jesús Andrade

Zuma Innovation diseña soluciones para ciclistas en el Parque Tecnológico de Álava

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Han desarrollado una docena de patentes y todo tipo de investigaciones pero sueñan con ver sus propios productos en el mercado. Jon Madariaga y Mikel Zubieta son los fundadores y únicos empleados de Zuma Innovation, una 'start-up' que utiliza la mecatrónica para ofrecer soluciones que mejoren el rendimiento de los ciclistas desde el Parque Tecnológico de Álava. «Hace cuatro años estábamos en pleno auge de las bicicletas eléctricas y los potenciómetros, así que pensamos que podíamos aportar algo», explica Madariaga.

Estos ingenieros dejaron su trabajo y consagraron sus ahorros a su idea. Ahora esperan cerrar la fabricación del primer prototipo a finales de este año. «Nos conocimos cuando hacíamos nuestra tesis en la Universidad de Mondragón y trabajamos juntos en Tekniker», recuerdan. Uno se especializó en mecánica y otro en automática y control, por lo que estaban listos para crear sus propias bicicletas mecatrónicas. «Nuestro primer producto es un cambio de plato electrónico para bicis de alta gama que permite un cambio más suave y fiable», describen estos socios.

Pese a que sopesaron fabricar sus propias piezas en un principio, en Zuma Innovation son conscientes de que las empresas multinacionales Shimano, Sram y Campagnolo concentran su producción en lugares como Taiwán. «Estamos cerrando la financiación para el cambio de platos y esperamos tener noticias en los próximos tres meses, nuestro producto es diferente», anticipan. Ya han obtenido buenas valoraciones de las empresas de este sector y de deportistas profesionales y esperan recolectar más en la feria mundial Eurobike, que arranca el 4 de septiembre en Alemania.

Zuma Innovation

Su historia.
En 2015. Jon Madariaga y Mikel Zubieta pusieron en marcha la empresa tras trabajar juntos en Tekniker y conocerse mientras hacían la tesis.
300
kilómetros de autonomía podría tener una bici eléctrica, gracias a la recuperación de energía en frenadas y cuestas abajo.
4.000
euros puede costar una bici profesional. Zuma incorpora mejoras con su cambio de plato delantero.

Integrar su novedoso plato electrónico en una bicicleta es costoso. «Esperamos entrar en el mercado para que, tras probarlo, se suscite más interés. Pensamos en fabricarlo y acoplarlo pero no queda bien, debe hacerse junto al resto de elementos de la bici», afirman estos socios. Originarios de la vizcaína Igorre y Navarra, desarrollan su proyecto en Álava desde hace un año para conciliar su vida familiar y laboral. «Aún no sabemos dónde se fabricarán nuestros productos ni desde dónde los diseñaremos, pero si las cosas marchan bien nos gustaría cambiar de local y contratar a cinco personas en los próximos meses», adelantan.

Tres grandes empresas fabrican piezas en Taiwan y Zuma no descarta hacerlo en Euskadi Sector especializado

Otro de los proyectos de Zuma Innovation se aleja del mundo del deporte y está relacionado con las bicicletas urbanas. «Podemos incrementar la autonomía de las bicis eléctricas a través de las frenadas en un 20% e incentivando al usuario a pedalear más en las cuestas abajo», añade Madariaga. Esta ventaja podría resultar especialmente útil en plataformas de uso compartido de bicicletas que dispongan de una gran flota de vehículos. En cuanto a sus piezas, tampoco descartan alcanzar acuerdos con alguna empresa de Euskadi para fabricarlas. «Ya tenemos tres o cuatro candidatos, aunque estas piezas requieren una gran especialización», señalan sin dejar de celebrar que, tras disipar sus dudas tecnológicas, sólo les falta ultimar los detalles de distribución para ver su sueño hecho realidad.