La alargada firma de Sáenz de Urturi

Entre los miles de asistentes a la firma del superventas se encontraban las tías de la escritora vitoriana, Mari y Tomi. /Igor Martín
Entre los miles de asistentes a la firma del superventas se encontraban las tías de la escritora vitoriana, Mari y Tomi. / Igor Martín

La autora vitoriana dedicó ayer miles de ejemplares de su novela 'Los señores del tiempo'

Ramón Albertus
RAMÓN ALBERTUS

«Solo hemos esperado una hora», comentaba Maribel, acompañada de su madre Luisa y su tía Gertrudis sin rastro de disgusto. Lo hacían tras enseñar los libros firmados por la escritora vitoriana Eva García Sáenz de Urturi, Eva a secas para sus seguidores. La escritora atendió ayer a miles de aficionados de la saga de la 'Ciudad blanca' dedicando ejemplares de 'Los señores del tiempo', el cierre de la trilogía, en la entrada de El Corte Inglés.

Las tres viajaron desde Bergara hasta Vitoria habiendo «leído todo lo anterior». En su caso, adentrarse en la intriga, además de ser «un placer», es una excusa para socializar. «La leemos casi al mismo ritmo para ir comentando las obras». Así se evita que alguna de ellas destripe los crímenes que traen de cabeza al inspector Unai López de Ayala, Kraken. Volvieron al pueblo guipuzcoano cargadas con seis ejemplares («para mi hija, para mi otra hija...»). Si la autora vendió 100.000 ejemplares hace una semana, la misma mañana del lanzamiento, parece que el boom tiene larga vida.

En la larga cola predominaban mujeres de mediana edad confirmando que ellas leen más que ellos, como señalan las estadísticas de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). El 67,9 % de las mujeres leen frente al 63,6 % de los hombres. «Eva ya me parecía maja cuando la leía y ahora más tras haberla conocido», decía Luisa todavía «nerviosa» tras un breve encuentro.

Francesco llegó a la capital alavesa hace cuatro años. Dice que la novela 'El silencio de la ciudad blanca' «es de lo mejor de Vitoria». Lo afirma seriamente. «Me volvió loco cuando mi amigo Patxi me la enseñó y me sirvió para conocer la ciudad ya que la consideraba muy fría», cuenta. Del cierre de la trilogía le faltan 50 páginas por leer pero asegura que «está al nivel de la primera».

Entre la cola también se encontraban familiares. «Es un orgullo» repetían las tías de la autora, Mari y Tomi. «Siempre ha estado rodeada de libros porque su padre también era un gran aficionado», indicaron.

Aunque la mayoría de quienes aguardaron la espera eran fans también había quienes lo hacían como un favor. Itziar aprovechó la cola para adentrarse en el thriller con la vista puesta en la página 20. «La 21», señalaba cargando con los tres tomos de la trilogía. «He empezado a leerlo ahora y sí que engancha. Vengo para que se lo firmen a una amiga que no puede venir ya que está trabajando...».

El valor que, a veces, se le da a las letras tiene que ver con un tema personal. Uno de los momentos más emotivos de la firma fue cuando Nuria se despidió de Eva entre lágrimas. «Operaron a mi tía hace poco. Como era muy fan de sus novelas le regalamos el libro pero tuvo una complicación y no va a poder leerlo. He pedido que se lo dedique a ella», señaló tras su encuentro con la autora, también visiblemente conmovida por la historia. Enara, de 16 años, sorprendió a la autora con el nuevo libro en braille. La lectura no está reñida con la ceguera. De hecho, es una afición extendida entre los invidentes. Los ejemplares en braille los realiza la ONCE por encargo y a un precio simbólico. «Me encanta cómo escribe. Me ha hecho muchísima ilusión conocer a Eva», afirmaba sonriente la joven.

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