ERC solicita al lehendakari que interceda ante Puigdemont para desbloquear la investidura

Iñigo Urkullu y Carles Puigdemont, durante la reunión que mantuvieron en junio en Barcelona./Efe
Iñigo Urkullu y Carles Puigdemont, durante la reunión que mantuvieron en junio en Barcelona. / Efe

Marta Rovira, que hoy comparece en el Tribunal Supremo, llamó a Urkullu para pedirle colaboración

MIGUEL VILLAMERIELSan Sebastián

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, ha llamado en las últimas semanas al lehendakari, Iñigo Urkullu, para solicitarle que interceda en la medida de lo posible con Carles Puigdemont para permitir que la investidura del nuevo presidente de la Generalitat se desbloquee y la política catalana pueda entrar en una fase de cierta normalidad institucional. Según ha podido saber este periódico de fuentes de toda solvencia, la llamada de Rovira al lehendakari –que pudo realizarse a finales de enero o principios de febrero, cuando el presidente del Parlament, Roger Torrent (también de Esquerra), aplazó 'sine die' el pleno de investidura– pretendía que Urkullu retomase la estrecha comunicación que mantuvo con Puigdemont en los meses de septiembre y octubre, para hacer ver al expresident huido en Bruselas que lo más realista es asumir que no podrá ser investido si no vuelve a Cataluña. Lo que podría abrir la puerta a que el candidato de Junts per Catalunya se aparte para dar opción a otro aspirante. Fuentes de Lehendakaritza se limitan a constatar que no informan sobre los contactos que pueda mantener el lehendakari si él no decide hacerlos públicos.

Urkullu terminó decepcionado con la intensa mediación que protagonizó con las instituciones catalanas desde julio hasta octubre, una implicación personal que no pudo evitar el «choque de trenes» que pretendía frenar. Aquellas gestiones se frustraron a última hora, cuando Carles Puigdemont cambió de opinión súbitamente el 26 de octubre, renunció a adelantar las elecciones como le había anunciado a Urkullu la víspera y provocó la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno de Rajoy. Dos días después, el president cesado partió a su autoexilio de Bruselas y, desde entonces, la relación con el lehendakari prácticamente se cortó, a excepción de algunos mensajes contados. Fuentes cercanas a Urkullu aseguraban el pasado enero que el lehendakari en ningún caso se involucraría de nuevo en la crisis catalana, a no ser que recibiera una petición expresa de alguna de las partes. Eso es precisamente lo que había pasado en la reunión que Puigdemont y Urkullu celebraron el pasado 19 de junio en el Palau de la Generalitat, que es cuando el president le pidió al lehendakari que le abriera un cauce de diálogo con el Gobierno central. Una petición de parte es lo que también se produjo hace unas semanas a través de la secretaria general de ERC, Marta Rovira, aunque desde Lehendakaritza no confirman que haya derivado en nuevos movimientos de mediación por parte de Urkullu.

Lo que sí señalan fuentes conocedoras de la llamada de Rovira es que el lehendakari mostró inicialmente su sorpresa por el hecho de que ERC requiera ahora su colaboración para interceder con Puigdemont, cuando en los convulsos días de finales de octubre la posición de la formación republicana fue clave para que Puigdemont se echara atrás en su decisión de adelantar las elecciones autonómicas. Por ejemplo, con la posición contraria que adoptó la propia Marta Rovira en la larga reunión que mantuvo el núcleo duro que dirigía el 'procés' la noche del 25 de octubre, cuando dijo entre lágrimas que en sus familias les iban a llamar «traidores»; o cuando el diputado de ERC Gabriel Rufián escribió la mañana del 26 de octubre el famoso tuit de las «155 monedas de plata», en una evidente referencia a la traición de Judas.

Presiones

La petición trasladada por ERC al lehendakari cuadra con la estrategia que está siguiendo la formación republicana en el último mes para presionar a Puigdemont con la idea de que dé un paso a un lado y desbloquee la investidura. Con el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, en prisión provisional, Marta Rovira es quien está ahora a los mandos de ERC, aunque su situación personal podría cambiar a partir de hoy, cuando está citada para declarar ante el juez Llarena en el Tribunal Supremo por su presunta participación en la organización del referéndum suspendido del 1-O. Si el juez decidiera encarcelar a Rovira, la tensión política en Cataluña sufriría una nueva vuelta de tuerca.

En cualquier caso, Esquerra lleva varias semanas mostrándose posibilista y apelando a que la investidura se produzca dentro de la ley para permitir que haya un Govern cuanto antes y pueda levantarse el artículo 155. El problema es que el enroque de Puigdemont al mantener su candidatura, a pesar de las presiones que está recibiendo, ha impedido por el momento que las instituciones catalanas recuperen su autogobierno.

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