El Correo

Tapones para una vida

Grupo de alumnos y alumnas de Ongarai Eskola que participan en la campaña.
Grupo de alumnos y alumnas de Ongarai Eskola que participan en la campaña. / A. Lasuen
  • El alumnado de sexto gestiona la recogida de tapones de plástico del colegio Ongarai Eskola de Ermua para ayudar a niños con graves problemas de salud

El proyecto se denomina ‘Tapones para una nueva vida’ y ha permitido que el Ongarai Eskola contribuya a una buena causa gracias a la recogida de tapones de plástico entre el alumnado del centro.

El objetivo de esta iniciativa promovida por la Asociación de Padres y Madres del centro, que gestiona el alumnado de sexto curso, es ayudar a niños sin recursos a acceder a un tratamiento médico no reglado en el sistema sanitario con el fin de mejorar su calidad de vida y facilitar a niños sin recursos los aparatos ortopédicos que no se facilitan por otros medios, mediante el reciclaje de tapones de plásticos.

De momento han recogido, en año y medio, más de 1.000 kilos, que son aproximadamente 500.000 unidades de tapones, aunque su objetivo, a largo plazo, es el de conseguir recoger 36 toneladas.

El propio alumnado de sexto es responsable de pesar los tapones que se acumulan en unas cajas, cada semana. Y si hay algo que tienen claro es que «de momento, con los tapones que hemos recogido se podían llenar 12 piscinas olímpicas», transmiten con orgullo.

Estos ermuarras, de entre 11 y 12 años, se encargan de recoger este material para que los camiones de Fundación Seur, responsable de la campaña, «los lleve a un centro de reciclaje, donde se transforman en un nuevo material reutilizable». Así lo explican, perfectamente, los jóvenes responsables de la tarea que se lleva a cabo desde el centro, ya que son conscientes de que su trabajo sirve para «conseguir dinero para que otros niños tengan la posibilidad de tener sillas de ruedas u otros aparatos que les ayuden a vivir mejor», aclaran convencidos.

Además, no se olvidan del otro objetivo de la campaña, y no menos importante, «porque ayuda a mantener la naturaleza, ya que los materiales de plástico que no se reciclan tardan muchos años en eliminarse», explican.

Hablando con ellos y ellas es evidente que el objetivo medioambiental y sostenible de la iniciativa está en buenas manos, ya que no sólo han implicado a sus familias, sino que tratan de concienciar a toda la sociedad sobre la facilidad de realizar una acción social y humanitaria realizando un simple gesto, el de guardar tapones de plástico en lugar de llevarlos a la basura.

Ayuda de la Fundación Seur

El proyecto escolar lo que pretende es «promover los valores de sostenibilidad y solidaridad entre el alumnado del centro, recogiendo tapones de plástico para ayudar a niños y niñas con graves problemas de salud, también adoptar un compromiso con la protección del medio ambiente y, en definitiva, que con pequeños gestos es posible mejorar el día a día de muchas personas», aclaran desde la Asociación de Madres y Padres de este centro educativo.

Este es el segundo año que llevan a cabo la recogida. Todos los años acuden desde Fundación Seur a ofrecerles una charla y, el año pasado, por ejemplo, el alumnado de sexto ofreció una charla al resto de sus compañeros de centro. Durante el curso también organizan talleres de manualidades con tapones y para próximas campañas se han previsto otras actividades en relación con la iniciativa.

Desde Fundación Seur aclaran que todo empezó cuando en 2011 la familia de Iker, un niño bilbaíno, acudió al organismo para que transportara los tapones de plástico que estaba recogiendo a nivel local y, que entregados a una recicladora, sufragarían el bipedestador que necesitaba Iker. La Fundación Seur consiguió su objetivo antes de lo previsto y entonces activó la acción ‘Tapones para una nueva vida’ que se desarrolla ahora en España y Portugal.

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