El Supremo obliga a la Diputación de Bizkaia a tramitar licencias de taxi tipo Uber

Un conductor de una licencia VTC aguarda la llegada de un cliente en un aeropuerto./E. C.
Un conductor de una licencia VTC aguarda la llegada de un cliente en un aeropuerto. / E. C.

La sentencia afecta a diez permisos, pero abre la puerta a legalizar otros 200 que están en litigio

Josu García
JOSU GARCÍA

Convulsión en el mundo del taxi en Bizkaia. El Tribunal Supremo acaba de condenar a la Diputación a tramitar 10 licencias de Vehículo Turismo con Conductor (VTC) que le había denegado hace tres años a un empresario de origen burgalés que aspiraba a asentarse en Bilbao. Este tipo de permisos son los que han posibilitado la implantación y crecimiento de las polémicas plataformas Uber y Cabify en otras ciudades de España. El fallo del alto tribunal es firme, de obligado cumplimiento, y sienta un precedente muy importante para las casi 200 peticiones que se rechazaron en el territorio entre abril de 2013 y noviembre de 2015. Ahora, con esta resolución en la mano, la institución foral se verá forzada a escuchar a los promotores y concederles las VTC, si tienen toda la documentación en regla.

En la actualidad, Bizkaia cuenta únicamente con 29 autorizaciones de estas características. La mayoría de estos permisos son utilizados por extaxistas que abandonaron su modo tradicional de trabajar para atender a clientes fijos que ya tenían con anterioridad, sin seguir «las rígidas reglas del sector». En breve, en aplicación de la doctrina del Supremo, el número de VTC llegará con facilidad a las 225. Los taxistas, que están muy enojados, dan por hecho ese escenario. Temen una merma muy importante en sus ingresos, ya que los nuevos permisos tipo Uber suponen una competencia directa muy importante -«desleal», a su juicio- para las aproximadamente 1.100 licencias tradicionales que operan en el territorio (unas 750, en Bilbao). «Es un mazazo», resumen gráficamente. En la práctica supone que habrá casi «un 20%» más de vehículos captando clientes en las calles de la provincia.

En su contexto

29
licencias VTC (tipo Uber o Cabify) hay en la actualidad en Bizkaia.
1.100
taxistas ‘tradicionales’ hay en activo en la provincia.
Especulación
Muchas de las licencias de VTC son tramitadas para luego ser revendidas. La Administración cobra unos 30 euros. Ha habido casos en los que, poco después de obtenerla, el beneficiario ha recolocado su tarjeta por más de 100.000 euros.

La decisión del Supremo afecta sólo a las solicitudes que los empresarios presentaron ante la Diputación en el periodo de dos años y medio que el Gobierno central tardó en desarrollar un reglamento que pusiera coto a la proliferación de las VTC. Pero la situación podría empeorar todavía más para los taxistas, ya que, el próximo 17 de abril, el alto tribunal volverá a pronunciarse sobre el fondo de este asunto (y otros relacionados con plataformas que utilizan la controvertida economía colaborativa). Ese día, los jueces podrían liberalizar de facto un negocio que ha estado rigurosamente controlado por la Administración, casi desde sus inicios.

Silencio en Transportes

El caso concreto que ha metido la cuña al gremio en Bizkaia se remonta a marzo de 2015. El Departamento de Obras Públicas y Transportes se negó a tramitar las 10 licencias que la empresa VTC Services Bilbao había solicitado. Esta compañía, formada por dos socios, uno de ellos con licencias de este tipo operativas en Burgos, contrató al abogado José Andrés Díez Herrera. Se trata de uno de los letrados más conocidos por los taxistas en España. En su día representó al sector en varios pleitos de importancia para la supervivencia del oficio. Hoy en día es asesor de Uber. Hay quien le tacha de «traidor». Él lo niega.

El ‘rey’ de las licencias Uber tiene recurridos, al menos, 146 permisos en Bizkaia Juan Ortigüela

Sea como fuere, Díez Herrera interpuso un contencioso contra la institución foral, al considerar que actuó de manera arbitraria, de forma contraria a la normativa. Su recurso ponía de relieve la incongruencia y contradicción de las leyes que el legislador fue promulgando de manera caótica para tratar de frenar a las plataformas digitales. Una de estas normas -la más polémica- sostiene que sólo puede haber una VTC por cada 30 licencias normales -de ahí que en Bizkaia sólo haya por ahora 29-. El Supremo ha hecho estallar por los aires estos límites.

«Lo que no puede ser es que sigamos anclados en el siglo XIX»

José Andrés Díez Herrera es el abogado que ha logrado la sentencia que condena a la Diputación a tramitar las 10 licencias VTC solicitadas por sus clientes. «Van a ganar todos los vizcaínos», sostiene el letrado, que es también asesor de Uber. «Lo que han hecho los jueces es romper esas presiones que están recibiendo los políticos para que se restrinja la competencia», afirma.

Díez Herrera aboga por un sector más dinámico y moderno. «Lo que no puede ser es que sigamos anclados en el siglo XIX, que si cambias los ‘Toyota’ y los ‘Skoda’ por un coche de caballos, sería lo mismo». El abogado no ve, al menos por ahora, que esa polémica empresa vaya a desembarcar en Bizkaia a corto plazo, pese a que ahora habrá casi 225 licencias VTC recorriendo el territorio. «Esto es una impresión, lo digo a título personal, no como asesor de Uber».

VTC Services Bilbao ganó en primera instancia, pero la Diputación apeló. Ahora, el Supremo zanja la disputa y vuelve a fallar contra la institución foral, a la que reprocha que no diera trámite a las solicitudes que le fueron llegando durante ese periodo de tiempo en el que hubo una especie de vacío legal. El Departamento de Transportes no quiso ayer hacer ninguna valoración sobre la sentencia. Tampoco sobre las repercusiones que va a tener la doctrina del alto tribunal para el sector a corto plazo. Silencio sepulcral. Al menos, por ahora.

Tras las VTC se esconde un gran negocio. Muchos emprendedores han visto en este sector una oportunidad. Juegan con la base de que el mundo actual del taxi se irá cayendo como un castillo de naipes, por la tecnologización de la sociedad. Además, hay también un grupo de empresarios que han apostado por este campo como una manera de lograr grandes beneficios en poco tiempo. En Bizkaia, por ejemplo, 146 de las aproximadamente 200 solicitudes de licencias denegadas entre 2013 y 2015 corresponden a Juan Ortigüela. Este madrileño está considerado el rey de las licencias de tipo Uber. En los últimos años ha pedido centenares de estos permisos en toda España. Los taxistas de Málaga le denunciaron ante la Fiscalía. Este tipo de permisos cuestan unos 30 euros y, después de su expedición, se revenden hasta por 100.000. El Gobierno, empujado por los taxistas, está tratando ahora de frenar esta especulación. Se trabaja para que las VTC no se puedan transferir en un periodo de dos o tres años desde su obtención.

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