El Correo

«¡Pero qué bonita! Dan ganas de entrar»

Entrada de la estación del Casco Viejo. / Manu Cecilio
  • La futurista estación del Casco Viejo, el nuevo corazón del metro, ofrece una vista privilegiada desde las cristaleras y se divide en tres alturas

A las 11.55 horas, sin corte de cinta, abrió la nueva estación de San Nicolás, un intercambiador de tres alturas, aspecto futurista y enormes cristaleras con la privilegiada vista de la iglesia, que se ve desde dentro y desde fuera... Porque desde la calle el cristal la refleja.

Desde media hora antes de la apertura hacían cola en la plaza que da acceso, la que ocupa la txosna de Tintigorri en Aste Nagusia, medio centenar de personas, que eran el doble en diez minutos y una pequeña multitud despistada cuando un operario retiró la valla que daba acceso al intercambiador por el que se espera pasen 28.000 personas al día, 10 millones al año, lo que convertirá al Casco Viejo en el centro neurálgico del suburbano y del tren porque la nueva Línea 3 (Matiko-Kukullaga) comparte vía con los trenes que van a Lezama y permiten continuar el trayecto desde Etxebarri hasta Bermeo o San Sebastián.

Algunos se acercaron solo a ver la estación, y ya de paso... «¡Pero qué grande es! Cuánto brillo, cuánto metal. Y menudas cristaleras, dan ganas de entrar». Así que para adentro. Iban Jesús María Parra y familia, vecinos de La Peña, sin destino fijo. «Vamos a pasear con los chavales. Iremos hasta Matiko».

Y enfilaban el paso hacia las canceladoras, ayer excepcionalmente abiertas, ya que en el estreno es gratis. Quince máquinas a la izquierda, en el acceso a los andenes que van a Kukukullaga por un lado y Matiko (y Lezama) por el otro; y otras cinco a la derecha, que también dan acceso al andén de Matiko. «Esto es confuso, dos entradas que van al mismo andén», reflexionaba Mario, vecino de Santutxu. Y es verdad que resulta chocante.

También el color azul de la señalización en andenes y pantallas de destino: dos a la entrada con las horas de las próximas salidas, a las 12.01 el primer viaje con destino Lezama y al final de la Línea 3 en Matiko y a las 12.06 a Kukullaga.

Azul... Y rojo, el del metro, que señaliza con tres enormes círculos luminosos de tres metros de diámetro la entrada desde San Nicolás a las Líneas 1 y 2 del suburbano, que ocupan el piso inferior (el andén de la Línea 3 está en el piso superior). La iluminación de estos característicos círculos del metro ha corrido a cargo de José Luis Revuelta Ibáñez, del despacho de arquitectos Disaro SLP, que también ha iluminado el vestíbulo. «La estación tiene una luz dinámica que irá cambiando a lo largo del día. En las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde serán más tostada, igual que en la calle, mientras que a mediodía alcanzará las cotas más altas de luminosidad». Es «tecnología austriaca» avanzada, que no solo permite ahorrar energía, sino «crear sensaciones, generar emociones», comentaba 'a pie de obra' porque a las siete de la mañana José Luis ya estaba en San Nicolás haciendo un último repaso.

Y a las doce accedía al vestíbulo como un viajero más por la amplia entrada de unos ocho metros de ancho, diáfana casi. Sol de primavera en la plaza, donde se ha ido arremolinando la gente durante toda la mañana, y fresco dentro. «Oye, menuda corriente», se quejaba con razón la gente. Otros buscaban el baño, que no hay. Y todos preguntaban cómo ir aquí y allá a los nueve encargados de información que ha dispuesto ayer Metro y Euskotren porque la oficina de información, que se ubicará en el vestíbulo de entrada, a la izquierda según se accede, no está todavía operativa. Ni las taquillas de Euskotren que irán a la derecha.

Sí funcionan todos los ascensores que conectan el vestíbulo con los andenes superiores, que no son cerrados como en las estaciones subterráneas, sino que también tienen una enorme cristalera. Y escaleras mecánicas, hacia arriba y hacia abajo, donde sigue el Metro su trazado anterior, a las Líneas 1 y 2.

Ayer había más gente en la del estreno, la 3, aunque a alguno le daban casi ganas de desistir. «¿Para San Antonio de Etxebarri qué línea es?», y otro que iba a Amorebieta, y a Lezama... «Yo voy a Matiko y me he equivocado ya, he ido al otro andén. La estación muy chula, pero la señalización regular. Ayer, que fue el primer día tenían que haber puesto carteles bien grandes: 'Por aquí a Matiko', 'Por aquí a Kukullaga' porque los que hay... Son los de siempre, pero claro, ayer con la novedad...» Y otra novedad, en la Línea tres las pantallas no te avisan de cuánto falta para el siguiente metro, solo a qué hora llegará. Ayer daba igual porque la gente estaba de paseo «pero para todos los días...»

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