Los servicios económicos del Ayuntamiento trabajan contrarreloj en el diseño de un presupuesto que deberá cumplirse sin margen para el desliz en poco más de un mes. Hoy es solo un anteproyecto, una simulación que ajusta los gastos corrientes a los ingresos garantizados por la vía de las ordenanzas fiscales (tasas e impuestos) y que se condiciona en el capítulo de inversiones a la aportación de Estado y Junta de Castilla y León . Pero también incorpora una línea de financiación de la que se prescindió el pasado año: un préstamo financiero de 2,5 millones de euros.
Miranda retoma una opción que ya en 2010 le permitió apuntalar su economía. En mayo, Fernando Campo firmaba con Caja Rural un crédito de 6,8 millones de euros. Lo hacía días antes de un decreto ministerial (aquel que se corrigió en apenas 24 horas) impidiera toda opción de endeudamiento a las administraciones locales. La ciudad ya había aprobado esa inyección económica cinco meses antes. No corría, por tanto, ningún peligro aun cuando Madrid no hubiera optado por improvisar la corrección.
Aún se produciría ese año otro segundo retoce al decreto de medidas de contención del déficit público. Y este abría un nuevo escenario favorable para la ciudad, que se llegó a plantear seriamente en septiembre solicitar dos millones de euros más para hacer frente a las inversiones de 2011; año electoral. El de Miranda se encontraba dentro del selecto grupo de ayuntamientos que no alcanzaban el 75% de deuda sobre sus ingresos liquidados. Podía pedir otro préstamo. Pero apurado el año, se decidió que no iba a ser necesario.
Las subvenciones
Las inversiones de 2011 se fueron ejecutando pensando en dos coberturas básicas: las aportaciones del Fondo de Cooperación Local y el Pacto Local (1,2 millones provenientes de Valladolid) y la participación en los tributos del Estado. Lo primero aún no se ha ingresado, y respecto al segundo, la crisis ha generado un desfase que deja a Miranda como deudor de alrededor de un millón de euros. Dicho de otro modo, las cuentas no han salido.
Y es en ese contexto en el que la Concejalía de Economía y Hacienda trabaja para afianzar un presupuesto que ya se avanza como restrictivo con esos 2,5 millones de euros ajenos. La incógnita es si podrá, finalmente, hacerlo. Porque dentro del primer paquete de medidas anunciadas por el nuevo ejecutivo de Mariano Rajoy a finales del pasado año, se incorporó otro decreto ley que exige a los ayuntamientos cumplir una serie de condiciones tan concretas como complejas de salvar.
La fundamental obliga a pisar el acelerador; a cerrar en un puñado de semanas la liquidación de 2011. Y eso en el que se solapa con el cierre del ejercicio económico; todavía están llegando facturas de diciembre. «El real decreto dice que liquides y después ya empezamos a hablar», sintetizan desde el Ayuntamiento. La cuestión es que sin ese préstamo, hoy es difícil imaginar qué inversiones tendrían cabida, fundamentalmente, porque tampoco se sabe a ciencia cierta lo que llegará del Gobierno de España y la Administración regional. Se espera, eso sí, menos dinero. Por ello el trabajo de los servicios económicos se centra en otro frente: el de la incorporación de remanentes -las partidas presupuestadas que no llegaron a consumirse durante el pasado año-.
Una mayor facilidad
Hasta ahora era factible que a los ayuntamientos les bastase la última liquidación aprobada, por lo general de dos ejercicios anteriores, a la hora de solicitar un préstamo. La contabilidad municipal cerró 2010 con un saldo negativo de 18,9 millones de euros. Era la deuda viva que reflejaba el informe del Ministerio de Economía y Hacienda en el que se hacían públicos los número rojos que de las entidades locales del país.
2011 arrancó con un 60,44% de ingresos estables como principal soporte -de ellos, el 75% son propios (5 puntos más que en 2008), propios- y una reducción del 11% en lo que se refiere a los gastos, al limitarse las horas extraordinarias y optar por una política de contratos menos gravosos para los servicios ordinarios.
Éstas y otras medidas -se entiende que al no solicitarse préstamo alguno, la deuda ha caído con las amortizaciones; se ha devuelto dinero sin pedir nada- harían presagiar un nivel de endeudamiento que va a seguir moviéndose en torno al 70%. Y esa variable, a la vista de los precedentes, sí podría suponer para Miranda salvar la principal condición del Gobierno central. Ahora bien, no será la única. Se pide demostrar que el ahorro neto del Consistorio mirandés es positivo -hasta ahora, al menos, ha sido así-, y eso requerirá la elaboración de un expediente complementario.
Hoy Miranda funciona con una prórroga de ese mismo presupuesto -en este arranque de 2012 se juega con las mismas partidas que en 2011-. Pero , de entrada, las concejalías no pueden agitar antes de marzo más del 10% de lo que supuestamente les tocase en suerte.
De hecho, deberían estar trabajando a la baja, limitándose a cumplir con los compromisos inexcusables de cada área. Porque el anunciado 'presupuesto de base cero' va a convertir en prescindible todo aquello que no se valore como pago obligatorio para el funcionamiento de los servicios o que, lisa y llanamente, no esté comprometido por formar parte de un convenio plurianual que no puede romper. Las circunstancias obligan. O ahogan. Depende del punto de vista.