Se han convertido en su verdadera seña de identidad. Las formas y líneas onduladas que el vitoriano Aitor Urdangarín gusta de recrear a través de sus conocidas esculturas saltan ahora al óleo y al papel a través de veintiocho creaciones que el artista alavés expone hasta el próximo 11 de enero en su galería de la calle Florida.
Se trata de la primera muestra que Urdangarín realiza en la capital alavesa con estos nuevos formatos, en los que lleva trabajando a lo largo de los dos últimos años. Tiempo durante el cual ha eliminado numerosos bosquejos antes de quedar satisfecho con el resultado.
«Se tira mucha obra hasta que logras lo que deseas. Lo más complicado es plasmar en el lienzo la sensación de volumen que proporcionan las esculturas», reconoce el pintor, exultante por haber hallado «un lenguaje inédito y específico, sencillo a la par que visual, con el cual te reconozcan y que a la vez te permita la capacidad de evolucionar tu obra», incide. Y estos sentimientos son los que traslucen sus bucles y espirales, plasmados en una variada paleta de colores donde abundan sobre todo los tonos azules y granates, aunque también hay amarillos, rojos y hasta negros.
Urdangarín estrena ahora esta nueva producción artística en Vitoria, aunque ya la ha mostrado antes en otros lugares, como la Feria de Arte de Lisboa donde, asegura, «ha gustado mucho». Además, también se encuentra en conversaciones para exhibir estas piezas en otras ciudades europeas. Es el caso de París, «donde hay una galería muy interesada y probablemente después de las navidades podamos empezar a trabajar de una manera conjunta». Un hecho que podría repetirse también en Suecia.
También esculturas
Pero Urdangarín no se olvida de sus orígenes escultóricos y es por ello que en su local expone también ocho piezas realizadas en acero inoxidable y de tamaño diverso en las que, como no podía ser de otra forma, la ondulación es la clave para recrear círculos, curvas, espirales y paralelas. En ellas, los tubos se retuercen y flotan en el aire, generando tensión y volumen en unas formas cuya interpretación queda al albur del espectador.