La preocupación de Estados Unidos por la crisis del euro ha escalado a un nivel cercano a la alarma. Barack Obama no sólo llamó ayer a los líderes europeos a atajar definitivamente las turbulencias en los mercados, sino que decidió enviar al secretario del Tesoro, Timothy Geithner, a la cumbre que celebran el viernes en Polonia los ministros de Economía de la UE. «Europa debe aclarar cómo va a combinar su integración monetaria con un conjunto más efectivo de políticas fiscales coordinadas», remarcó el líder norteamericano.
Obama, que ya ha exigido en otras ocasiones más determinación a la UE, elevó su implicación en las dificultades de la eurozona durante un encuentro con medios de comunicación de habla hispana. El presidente de EE UU subrayó que Grecia supone «el gran problema inmediato», pero alertó de que la mayor amenaza para la economía global es «lo que pase en España e Italia si los mercados siguen arremetiendo contra ellos». La ministra de Economía, Elena Salgado, se limitó a contestar que «efectivamente» se debe evitar cualquier riesgo de contagio.
El líder demócrata llegó a ofrecer su propia receta para encauzar la crisis. A su juicio, el punto esencial es que «los países europeos con superávit» demuestren a los mercados que están dispuestos a apoyar a sus socios. Paralelamente, los miembros del euro más acosados por los especuladores «deben dar pasos para hacer frente a los problemas con su deuda, el crecimiento y la productividad». Obama insistió en que «la economía global seguirá viendo debilidades» hasta que Europa no afronte sus retos pendientes.
Las palabras del presidente de EE UU dejaron clara su inquietud por lo que sucede al otro lado del Atlántico, pero su gesto posterior fue todavía más elocuente. Timothy Geithner viajará el viernes a la localidad polaca de Wroclaw para participar en la cumbre de ministros de Economía de la UE. Aunque en Bruselas se calificó de «normal» su asistencia, hasta ahora ningún secretario del Tesoro norteamericano había acudido a una cita de este tipo.
El viaje de Geithner adquiere una relevancia mayor si se tiene en cuenta que el pasado fin de semana ya vio a sus colegas europeos en la cumbre del G-7 en Marsella. En principio, el objetivo de su visita es coordinar esfuerzos para impulsar la recuperación mundial, pero a nadie se le escapa que la cuestión griega estará sobre la mesa. Según el 'Financial Times', los norteamericanos achacan a la eurozona «tres cuartas partes» de la responsabilidad en el terremoto en los mercados. Los ministros de Economía comunitarios vuelven a estar en la encrucijada porque tienen que aprobar un nuevo cheque de 8.000 millones para Atenas.
La UE, en un esfuerzo por remarcar que no sólo exige recortes al país heleno, también anunció ayer la puesta en marcha de una misión de asistencia técnica. Este equipo trabajará con el Gobierno heleno en la modernización de sus procesos administrativos para que pueda absorber los multimillonarios fondos de cohesión que le corresponden.