Que Miranda es un nudo de comunicaciones de primer orden en el norte de la península nadie lo duda. Pero ese, es un privilegio que también disfruta el entorno más próximo, con quien además comparte interés por convertirse en un punto de referencia para el sector logístico. Eso sí, en esta ocasión, a la batalla para hacerse con la carga generada por el Puerto de Bilbao asiste, prácticamente como espectador.
A priori, para la ciudad, por su situación, «cualquiera de las dos instalaciones es buena», reconoció el alcalde, Fernando Campo, ya que «parte de la gente que trabaje ahí puede ser de Miranda». Eso no quita para que, como otros muchos, entienda que si el Puerto de Bilbao se había decantado por Pancorbo deba mantener su decisión, dejando a un lado las presiones.
«Se ha abierto un debate más político que técnico y en estos temas hay que aplicar lógicas empresariales, buscando lo mejor para sus intereses», valoró. Una opinión compartida por el presidente de FAE, Ginés Clemente. «A los empresarios de Miranda nos da igual dónde se pongan, pero no vemos con buenos ojos que haya injerencias que no sean las de la lógica empresarial y económica, que las definen el que invierte y el que vende».
También en su día, representantes del Puerto de Bilbao llamaron a las puertas del Ayuntamiento mirandés solicitando información «sobre la situación de las vías y las posibilidades que habría. Se la enviamos y no hubo más contactos, reconoció Campo. Entonces, a Ircio todavía le quedaba mucho tiempo de trabajo antes de su inauguración y ahora lo que toca es «trabajar para que su enclave Cylog sea una realidad».
Pero ya la era Arasur, una plataforma logística inaugurada en enero de 2006 que, con una inversión total de 360 millones de euros, aspiraba a convertirse en el mayor puerto seco del sur de Europa. Pero 4 años después, los cálculos no salen y pugna ahora por arrebatarle a Pancorbo la terminal logística ferroportuaria (Telof) cuando el proyecto esta ya más que definido.
De hecho, sólo falta firmar la compra-venta de los 480.000 metros cuadrados de El Prado por parte del Puerto de Bilbao, algo que pese a las presiones políticas, el alcalde de Pancorbo, Jaime Estefanía, confía en que se lleve a cabo antes de final de año.
Y es que el proyecto no es nuevo, tiene un largo recorrido. Estaba definido cuando el pasado año la Autoridad Portuaria se presentó a las ayudas del Plan Reindus por el cierre de Garoña y pasó a ser de dominio público en abril, cuando el director general de Industria, Jesús Candil, confirmó que la entidad recibiría este año una subvención de 2,1 millones y un crédito de 700.000, para acometer una inversión de 10 millones por la compra de suelo en la localidad burgalesa.
Entonces nadie tuvo nada que objetar, al menos, públicamente. La reacción de políticos y representantes alaveses ha llegado medio año después, cuando el Puerto de Bilbao ya se había desplazado a Burgos a explicar su proyecto y una vez que el consejo de administración había dado el visto bueno a la Autoridad Portuaria para que iniciara los trámites necesarios para la adquisición de terreno en El Prado.
Otra opción a estudio
Algo que aún no ha hecho y que, de momento, no tiene fecha. Y es que la polémica ha servido, al menos, para que en Bilbao se hayan comprometido a estudiar una propuesta de «urgencia» que elabora ya Arasur. Eso es todo. El Puerto quiere «esperar. No pretendemos especular, ni contribuir a alimentar un debate que, claramente, no está fundamentado en datos técnicos».
Cumplirán el compromiso de analizar el plan de la plataforma alavesa pero «eso no tiene por qué significar nada». La Autoridad Portuaria «siempre» ha tomado sus decisiones en base a «criterios empresariales», teniendo en cuenta a las empresas con las que trabaja «para conseguir, al final, más tráfico para ellas», insistieron.
En esa estrategia, recordaron, ya se incluye Álava, concretamente Júndiz, «que tiende a convertirse en la gran plataforma logística de Euskadi» y a donde Bilbao lleva un tren lanzadera diario. «Hemos invertido dinero ahí y lo seguiremos haciendo en el futuro».
Eso no quita que el Puerto, una entidad que se autofinancia y de la que dependen 9.600 empleos, siga con su interés por crear una terminal logística ferroportuaria que esté emplazada en una zona de influencia de la Meseta y que su consejo de administración haya considerado que «la opción más adecuada» es Pancorbo.
Igual de cauto y tranquilo se mostró Jaime Estefanía, convencido de que la operación saldrá adelante. «La decisión de venir aquí la ha tomado el Puerto de Bilbao. Yo confío en el proyecto y creo que es cuestión de esperar unos días», valoró.
El polígono esta terminado, libre de cargas, cuenta con espacio disponible para una posible ampliación y está diseñado para acoger unidades enteras de trenes de 750 metros de largo. El polígono fue impulsado hace 5 años por la sociedad Logística Pancorbo, vinculada al Grupo Amenabar y en él tiene el Consistorio de Pancorbo 55.000 metros de su propiedad.
El proyecto ha contado desde el principio con la ayuda de la Junta de Castilla y León, encargada de financiar varias infraestructuras necesarias para el desarrollo. Se han invertido más de 5 millones en el paso elevado del ferrocarril, en la depuradora y los nuevos depósitos de agua, en el tratamiento de descontaminación de tierras y en las asistencias técnicas para poner en marcha la iniciativa.
Evidentemente, entiende el concejal y portavoz de la Diputación, Borja Suárez, es lícito que los políticos piensen que el proyecto se debe quedar en el País Vasco, pero sí que se les puede reprochar «la tardanza y la falta de lealtad a los acuerdos ya adoptados».
Quizá pensaban que sus polígonos, Júndiz y Arasur, «iban a estar ajenos a la crisis. Estaban hechos para triunfar desde el primer momento y no ha sido así. Arasur está vacío». De ahí que ahora puedan ver en el Puerto de Bilbao «la solución a todos sus males», en «robar» el proyecto que ya tiene desarrollado Pancorbo con la presentación de una oferta de manera urgente. Espera que no sea así, que la operación se cierre en favor de la localidad burgalesa y que «no haya ninguna sorpresa».
Se trata de un polígono de «interés regional», principalmente por la aduana, por la cantidad de impuestos que va ingresar el gobierno central y que va a repercutir a la administración regional en la que se ubique ese centro de mercancías. «El mercado no entiende de fronteras, entiende de competitividad, de ventas y es ahí donde nos tenemos que volcar. Cuando vinculamos el negocio a la subvención y al trato de favor, al final eso generalmente tiene un recorrido muy corto. Nosotros estamos jugando de manera muy limpia», zanjó.