San Juan del Monte también se apretará el cinturón. La Cofradía ha optado por el ahorro para hacer frente a la crisis y para asegurarse un colchón económico con el que sufragar la puesta en escena de la zarzuela. Hay que ir reservando recursos para cuando se ponga en escena. Por eso, partiendo de un presupuesto similar al de la pasada edición, de unos 200.000 euros, la junta directiva tratará de ajustar los gastos al milímetro para reducirlos un 10%. En este tema, apuntó el presidente del colectivo, Pablo Vergara, han querido ser «un poco conservadores. Tenemos cierto respeto a lo que pueda pasar este año».
Pero esto no supondrá la más mínima reducción en el número de actos que se incluirán en un programa festivo prácticamente cerrado y que en menos de dos semanas estará ya en imprenta.
Más bien se apuesta por lo contrario, por dar más alternativas a los sanjuaneros tanto en los días festivos como en las jornadas previas. El ahorro, a priori, se cargará en la contratación de espectáculos. «Queremos que los números nos cuadren y no pasarnos con los gastos. El año pasado nos quedamos justitos».
También se sigue confiando en aumentar los ingresos por cuotas de socios. Vergara se mostró optimista sobre la posibilidad de llegar a los 12.000 cofrades -parten de algo más de 10.100 de 2009- y en mejorar la gestión de los cobros de los carnets. El reparto es, reconoció, uno de los problemas a los que tienen que hacer frente.
Al margen de los que retiran las cuadrillas, muy pocos son los que tienen el pago domiciliado y una parte considerable la que distribuye el cobrador -aunque esta opción también les supone reducir un 20% el ingreso de la cuota-. «Si no se organiza bien, como nos pasó el año pasado, hay muchos que se quedan aquí porque no se han pasado a cobrar». De otro modo no entiende Vergara que pese a haber realizado más de 1.000 nuevos inscritos el pasado año apenas aumentara la suma total de cofrades.
Cambio de ruta
También confía la junta directiva en que no haya ningún problema en esta ocasión con el desarrollo del Desfile del Blusa que, por toparse con las obras en La Estación volverá a estrenar recorrido. «Nos hemos visto con las manos atadas». Por eso, partirá de la calle Cantabria, atravesará todo San Agustín, girará al tramo ya peatonal y, cuando este acabe, las cuadrillas impares irán hacia la izquierda, cruzando el parque, y las pares hacia la derecha, por El Cid.
Pero el resultado, al final, dependerá de los participantes. Si algo aprendió de la experiencia anterior es que «el desfile es imposible manejarlo. Si las cuadrillas quieren es dinámico, si no quieren no hay nada que hacer». Y lo que también tiene claro es que pase lo que pase no está dispuesto es que sea «un sufrimiento» para todos sus colaboradores. «Hubo momentos muy críticos y disgustos ningunos», zanjó.
Pero San Juan no es sólo el desfile. El programa -en la calle a mediados de abril- incluye muchas más cosas, como el Festival de la Canción del Blusa contará con un participante más. Habrá 7, con la incorporación de uno nuevo, Los Raros. Seis habrá en categoría infantil, «un número que es el adecuado», que jugarán un papel importante en la gala de adultos que este año con incluirá espectáculo aparte.
La música, aunque de otro tipo, será la protagonista de una verbena cerrada en la Fábrica de Tornillos que correrá a cargo de la mita banda Los Búhos, protagonista habitual de guateques mirandeses y que se juntarán de nuevo para la ocasión. La otra cita musical, la de La Estación contará como ya hiciera el año pasado con la participación de 6 charangas de cuadrillas.
También confían en que despierte el interés de un buen número de cofrades un partido de pelota oficial, con pelotaris de «primerísimo nivel» entre Aspe y Asegarce, que será retransmitida en directo por la televisión. Situación que esperan que les sirva además en su apuesta por conseguir el nombramiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional.