3.888 euros y una disculpa por molestar a sus vecinos en Abetxuko

Acceso al barrio de Abetxuko, donde ocurrieron los hechos. /
Acceso al barrio de Abetxuko, donde ocurrieron los hechos.

El Juzgado de lo Penal 2 sanciona a un hombre por tirar botellas, papeles en llamas, garbanzos y yogures a la familia que vive debajo de su piso

DAVID GONZÁLEZ

El caso del vecino de Abetxuko acusado de acosar a la familia que vive debajo de su piso se cerró ayer con una peculiar sentencia de conformidad. El encausado debía responder por dos delitos de acoso, producto según la Fiscalía y la acusación particular de ocho meses de perseguir a sus víctimas, desde septiembre de 2015 hasta mayo del año pasado. Pedían para él dos años de prisión que, al carecer de antecedentes, no hubiera cumplido. Pero también hasta 10.208 euros entre una multa y la responsabilidad civil por los «daños materiales» y «morales» causados.

Aún había más. Entre las medidas solicitadas había otra que, de ser declarado culpable, hubiera supuesto el exilio forzoso de su actual residencia. Porque le reclamaban «la prohibición de aproximarse a menos de doscientos metros» de las víctimas, «de su lugar de trabajo y de su domicilio».

Así las cosas, la letrada del acusado peleó un acuerdo -con un castigo menor- antes de adentrarse a la sala del Juzgado de lo Penal 2, encargado de decidir el signo de esta inusual denuncia. Su cliente ya había consignado una importante cantidad económica en las cuentas del tribunal como inequívoco gesto de buena voluntad.

La pelota pasaba a sus víctimas, un matrimonio que se mostró de lo más tolerante. Enseguida accedieron a la rebaja de la pena propuesta por la otra parte. De esta manera, los dos años se convirtieron en seis meses testimoniales. Desapareció del texto de conformidad la referencia a la orden de alejamiento. La multa por «daños continuados» pasó de 5.400 a 1.080 euros.

La compensación por los desperfectos materiales se mantuvo inalterable en 2.808 euros. Porque en esos ocho meses de molestias, desde la casa del encausado se lanzaron todo tipo de objetos a la terraza del bajo. La lista sorprende. Una botella de cristal «con líquido blanco», otra «llena de vino tinto», dos yogures «llenos», garbanzos «cocinados», «polvos blancos», «varios papeles incendiados» y hasta «veneno envuelto en un trozo de jamón» presumiblemente dirigido a la mascota de sus vecinos. En este punto no se rebajó ni una coma.

Gesto de 2.000 euros

Quedaba una última cuestión, los «daños morales». Ahí, tanto la Fiscalía como la acusación particular exigían 2.000 euros en compensación por la pesadilla sufrida. El matrimonio sólo puso una condición a la otra parte para rehusar a este dinero; el procesado debía disculparse en persona ante ellos.

Dicho y hecho. Tras admitir su responsabilidad ante el titular del juzgado y escuchar su sentencia emitida de viva voz, acosador y víctimas salieron al pasillo acompañados por sus respectivos letrados. Durante varios minutos, el joven ya condenado se excusó por todo lo ocurrido y se comprometió a recuperar la convivencia perdida.

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