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Análisis

Super Mario Maker 2 o el homenaje a la creatividad

Super Mario Maker 2 /
Super Mario Maker 2

La secuela añade modo historia con un centenar de niveles

José Carlos Castillo
JOSÉ CARLOS CASTILLO

Hace tiempo que aquello de «segundas partes nunca fueron buenas» cayó en saco roto. Para muestra la inesperada secuela de 'Super Mario Maker', franquicia que irrumpió en la consola isométrica de Nintendo para regocijo de los aficionados a las buenas plataformas. Inesperadas, decimos, porque se daba por hecha una conversión al uso para Switch.

Bayonetta 2, Treasure Tracker, New Super Mario Bros. U, Tropical Freeze, Mario Kart 8 Deluxe... la lista de 'rescatados' desmuestra que se necesita algo más que buenos desarrollos para salvar a una plataforma. Que se lo digan si no a Dreamcast, cuyo catálogo de año y medio consiguió dejar poso en toda una generación de jugadores.

Sea como fuere, los de Kioto apostaron por ampliar su editor de niveles. Como en Splatoon 2, el resultado mejora en todo lo posible la fórmula original, hasta el punto de convertirse en una de las mejores exclusivas para la consola híbrida. Hablemos primeramente del muy necesario modo 'Historia': quienes no comulgasen con las herramientas de edición en 'Super Mario Maker' (más que nada por la falta de creatividad), tan sólo disponían de una amalgama de niveles amateur, la mayoría diseñados para frustrar al respetable. Aquí, los amantes del single player pueden encomendarse a la reconstrucción del castillo de Peach.

Nintendo ha materializado un centenar de fases dignas de cualquier aventura de Mario. Recorridos que a su vez sirven para introducir las muchas novedades de Maker 2 y darnos ideas. Cada fase completada incrementa el porcentaje de edificación, del que somos partícipes en un área repleta de personajes tan surrealistas como sus encargos. ¿Que un 'obrero' Toad necesita de cierto adoquín o se ha perdido? Los encontraremos insertos en el nivel de turno, debiendo alcanzar el banderín de meta con el ítem en brazos. Por el camino, además, haremos bien en recoger todas las monedas que podamos. Éstas ya no son una mera excusa para incrementar el indicador de vidas, sino que contribuyen a nuestras arcas del Reino Champión (arrancar las obras de cada segmento tiene un coste fijo, que también cubrimos finiquitando fases). Y si alguna se nos resiste, siempre podemos recurrir a los objetos de apoyo de Luigi, quien en último término puede pasarse el nivel por nosotros.

A fin de cuentas, las 10 horas de modo historia justifican la compra de esta secuela. De no ser así, el cúmulo de usuarios furibundos se elevaría considerablemente. Y es que la otra mitad del juego, la colección de niveles mundiales y las opciones multijugador, tan sólo está disponible para los suscriptores de Nintendo Switch Online. Con el juego en línea se entiende pero, ¿por qué 'esconder' las creaciones de la comunidad?

Incomprensión a un lado, 'Niveles mundiales' encierra varios modos. 'Explorar niveles' permite lo propio, filtrándolos por etiquetas, entorno, apariencia, región, dificultad... También podemos escoger entre los más nuevos o populares. Nuestro desempeño al editar o jugar nos sitúa, a su vez, en una 'Clasificación de creadores', lo que conseguirá picar al más pintado. Por su parte, 'Juego en red' alberga opciones cooperativas y competitivas (hasta cuatro jugadores se ayudan o se fastidian -respectivamente- para llegar a la meta). Estas partidas pueden disputarse por Internet o de forma local, mediante la creación de salas privadas.

Otro aliciente de explorar las fases de la comunidad es obtener ítems estéticos para nuestro avatar (sombreros, pantalones, camisetas...). Lo que ya no se permite es editar las creaciones de otros, para evitar que cualquiera pueda 'adueñárselas' tras realizar dos o tres cambios. Sí que podemos valorarlas, denunciarlas, comentarlas (garabatos incluidos) y descargarlas para jugar sin conexión en el 'Guardabot', una suerte de álbum.

La última opción de 'Niveles mundiales' es 'Desafío de Mario sin fin', donde completar el mayor número de fases posible tras elegir un grado de dificultad. Considerando todo lo anterior nos aguardan horas de juego infinitas... tantas como persista la inventiva de los usuarios alrededor del globo. Esto, cuando aún no hemos hablado de la otra pata del juego: la edición.

Sabedores de que la gran cantidad de opciones puede abrumar al diseñador novato, los responsables de Maker 2 han incluido el 'Aula de Yamamura': 45 tutoriales de niveles básico, intermedio y avanzado que inciden tanto en la creación de niveles como en aspectos más abstractos (la falta de inspiración o lo impropio de frustrar a nuestros potenciales jugadores). Todo ello con una atolondrada paloma de protagonista, capaz de sacarnos alguna carcajada.

Ya metidos en faena, en esta ocasión podemos crear fases con el acabado gráfico de 'Super Mario Bros.', 'Super Mario Bros. 3' (ambos para NES); 'Super Mario World' (Super Nintendo); y 'New Super Mario Bros. U' o 'Super Mario 3D World' (Wii U). Esta última supone la adición más celebrada y distintiva (¡vuelven Mario felino y las tuberías transparentes!), con elementos tridimensionales pese al avance clásico a izquierda o derecha. Sin pretender desgranar todas las herramientas nuevas, esta secuela incorpora pendientes; al sol furibundo de Super Mario Bros. 3; interruptores de encendido y apagado; la posibilidad de ajustar el nivel del agua en el entorno del bosque (otros inéditos son 'desierto', 'nieve' y 'cielo'); los incordiantes Bill Banzai y la creación de niveles a dúo. Aunque sugerente, esto último se antoja tan incómodo como anecdótico.

También habrá quien eche de menos el stylus de Wii U: aquí nos limitamos a trazar con el dedo, lo que supone una (pequeña) pérdida de precisión. Pero quizás lo que menos nos haya convencido sea la creación en el televisor, tirando de botones. Ganamos en superficie de visualización sí, pero el proceso se torna más farragoso de lo acostumbrado.

Poco que reprochar, finalmente, sobre el apartado audiovisual. Cada estilo goza de nitidez y fluidez en modos sobremesa o portátil; acompasado por las nuevas melodías del maestro Koji Kondo (compositor de la serie desde sus inicios).

Nuestra valoración

El fantástico modo historia de Super Mario Maker 2 lo hace recomendable a todo buen amante de las plataformas. Eso sí, la mitad del juego (disfrutar de los niveles creados por la comunidad) queda restringida a suscriptores de Nintendo Switch Online.

También es cierto que no todo el mundo casa con la edición de niveles, encontrándonos así ante un producto ciertamente peculiar.

En cualquier caso, hablamos de una secuela harto superior al original; infinita en posibilidades, diversión y horas de juego.