https://static.elcorreo.com/www/menu/img/tecnologia-fs-gamer-desktop.png
Análisis

Nubla 2: un videojuego engendrado en el Museo Thyssen

Nubla 2 /Gammera Nest
Nubla 2 / Gammera Nest

'M. La ciudad en el centro del mundo' fue elegido mejor serious game en el pasado Fun & Serious Game Festival

JORGE GARMENDIA

¿Son los videojuegos un arte? Esta pregunta ha generado una gran controversia a lo largo de los últimos años, teniendo como resultado un debate estéril entre opiniones totalmente opuestas. Al fin y al cabo habría que plantearse lo siguiente: ¿qué es arte y qué no? Una cuestión a la que solo podemos dar respuesta bajo el propio juicio subjetivo.

De lo que no cabe ninguna duda es de que son numerosas las obras jugables que han de considerarse artísticas, si tomamos el sentido más literal de la palabra. Es en la escena del desarrollo Indie donde han visto la luz la mayoría de estos títulos, que se caracterizan por hacer de las diversas estéticas artísticas el eje de su concepto. Y es que la propia naturaleza de lo Indie, aunque viene condicionada por ciertos límites en la producción, permite una mayor flexibilidad y creatividad en el planteamiento.

Bajo esta premisa el estudio Gammera Nest en colaboración con el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Arte Moderno nos presenta Nubla 2: M: La Ciudad en el Centro del Mundo, la secuela de Nubla, el título presentado en 2015 que utilizaba los lienzos de la galería española como escenario para un sistema de plataformas arduo y monótono. La primera entrega no logró convencer más allá de su gran apariencia, demostrando que una intención original no es nada sin un buen diseño. Por eso, esta segunda parte llega prometiendo nuevas dinámicas y mayor profundidad, con el objetivo de corregir los errores de su predecesor y hacerse meritorio del sobrenombre de 'videojuego'.

En su narrativa, Nubla 2 nos plantea un mundo que está perdiendo su belleza y creatividad. Esto se debe al azote de una tormenta que destruye los preciosos paisajes que un día fueron el resultado de la imaginación de los más grandes pintores. Nuestro objetivo será encontrar su origen y la manera de detenerla. Para ello, al igual que hacíamos en la entrega anterior, representaremos al mismo tiempo a nuestro avatar y a unos seres llamados 'Ismos', que personifican diferentes estilos artísticos como el cubismo, el impresionismo o el surrealismo. Así, en función a su esencia artística, cada uno de los cinco personajes disponibles cuenta con habilidades únicas que, de diferentes maneras, nos permitirán avanzar a lo largo del recorrido. Habrá situaciones en las que deberemos optar por volvernos invisibles y descubrir caminos ocultos; algubas en las que ejecutar pequeños vuelos para saltar entre plataformas y otras en las que la clave será reducir nuestro tamaño para atravesar rendijas antes inaccesibles.

Con esta premisa el título nos permite disfrutar de enclaves muy diversos, temática y visualmente excelentes. Al fin y al cabo, Nubla 2 es un movimiento pro arte que, a priori, se presenta como una pintura interactiva, lo que suena bastante interesante. Y, ciertamente, lo es. Sin embargo, el problema es que la gran apariencia de Nubla 2 no basta para equilibrar la balanza de un sistema de juego excesivamente pausado.

Las mecánicas de Nubla 2 se asemejan al estándar de los títulos de plataformas en dos dimensiones, pero reducidas a la máxima simplicidad del género. La complejidad de la experiencia viene dada por los rompecabezas que tendremos que resolver para ir avanzando, bastante elaborados. Eso sí, la escasa disponibilidad de puntos de control obliga a repetir largos recorridos y volver a escuchar los mismos diálogos si sufrimos una mala caída.

Nuestra valoración

Nubla 2 se concluye una experiencia visual de dos horas que, aunque logra erguirse como videojuego imprimiendo movimiento a los óleos del museo de arte moderno, presenta ciertas aristas. Sea como fuere, alabamos que un pequeño estudio como Gammera Nest apueste por una idea tan arriesgada como la de trasvasar el arte al ocio electrónico.

 

Fotos

Vídeos