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Análisis

Assassin's Creed Odyssey: turbulento viaje a la Antigua Grecia

Assassin's Creed Odyssey /Ubisoft
Assassin's Creed Odyssey / Ubisoft

La franquicia apuesta por el action-RPG en su entrega más ambiciosa hasta la fecha

AIMAR ALONSO

Assassin's Creed es una saga más que longeva, parte del imaginario de cualquier jugador. Sin embargo, despierta pasiones y odios por igual, fruto de un ritmo de lanzamientos anual que dejó entregas tan laureadas como mejorables. Entre las primeras encontramos aquellas que bien podrían haber constituido una IP completamente nueva, caso de Assassin's Creed Odyssey.

El título que nos ocupa sigue la estela de Origins, aunque demostrando carácter propio. Hablamos del Assassin's más grande hasta la fecha; un portento artístico que, sin embargo, arrastra algunos defectos en cuanto a mecánicas de juego.

¡Esto es Esparta!

En esta ocasión, ACO deja atrás el antiguo Egipto y el 'nacimiento' de los asesinos para trasladarnos a la Grecia de Leónidas, Heródoto, Pericles y compañía. Para ello, los guionistas de Ubisoft han tenido a bien situar la historia al comienzo de la Guerra del Peloponeso, con las ciudades estado de Esparta y Atenas como eje central. Así, podemos meternos en la piel de un joven espartano (Alexios o Kassandra) en una historia digna de las tragedias griegas más grandilocuentes.

La elección de personaje es libre, si bien Ubisoft dejó claro que Kassandra es la «auténtica» protagonista de la historia. Sea como fuere, los acontecimientos no varían si elegimos uno u otro personaje: las intrigas políticas y guerras de la Antigua Grecia se entremezclan con nuestro drama familiar. Aquí aparece la primera (y casi única) pega del juego: le cuesta horrores arrancar y su trama se alarga artificialmente, mediante misiones secundarias poco inspiradas.

Cuando hablamos de un juego de características sandbox, es comprensible que la historia pueda resultar densa por momentos, mientras al jugador se le pone en contexto. El problema es que, según como juegues, ACO puede tardar entre 12 y 15 horas en 'despegar'. Esto no significa que durante esa primera docena de horas no pase nada. Al contrario, ocurren muchas cosas... pero bastante irrelevantes. Por momentos solo sirven para darnos pistas de lo que va a pasar, algo que, por otra parte, no es difícil de vislumbrar.

Debemos ser honestos y admitir que, si hablásemos de otra franquicia, seguramente no tendríamos tanta paciencia. Eso sí, diseño artístico y calidad gráfica atenúan sobremanera este primer 'golpe'.

The Division Odysssey

Con Odyssey la saga se mete de lleno en los juegos de rol de acción. Siguiendo la estela de otros títulos de la compañía gala como The Division, en ACO deberemos 'craftear' a diestro y siniestro para subir de nivel a nuestro personaje y poder equiparle con los mejores pertrechos.

Ni ACO ni The Division han inventado el género, eso está claro, pero es imposible no hacer comparaciones. Máxime cuando en ambos ocurre algo similar (y muy gracioso): no puedes sino desplegar una sonrisa, a medio camino entre la abnegación y el cabreo, al ver cómo un soldado raso te vence a pesar de que vas más acorazado que Ironman en la despedida de soltero de Hulk.

Esto tiene su contrapunto en la obligatoriedad de realizar misiones secundarias para avanzar en la historia. La Odisea (el modo campaña para que nos entendamos) está bien escrita y es muy entretenida, especialmente por la libertad que se ha tomado Ubisoft a la hora de retorcer la historia antigua y sus protagonistas en beneficio del guión. Pero pronto te encontrarás llegando a zonas de nivel superior al tuyo, donde caer fácilmente a manos de piratas, atenienses, espartanos, mercenarios e incluso fauna local.

La necesidad imperiosa de ascender niveles lastra la experiencia al no haberse implementado de forma orgánica. Mayormente, como decíamos, por los cientos de secundarias repetitivas que encontramos a lo largo y ancho del juego. Aún así, merece la pena el esfuerzo.

Ubisoft diseña Grecia y… lo que veras a continuación te sorprenderá

Permitiréis que pasemos de largo sobre elementos como el combate (se siente mejor que en Origins) o el sigilo (igual de bueno que en otras entregas) para que me centre en uno de los puntos fuertes del juego: su diseño artístico.

Para escribir esta review se ha usado una copia de Xbox One X, jugado a 4K en una televisión de 49 pulgadas. Si bien el título no sobresale gráficamente, sí que roza el notable alto. Todo en ACO es visualmente preciosista, desde la recreación de los distintos parajes hasta las míticas urbes que pueblan el mapa (imposible no perderse durante horas por Atenas, fijándose en cada uno de sus miles de detalles). Además, los momentos de sincronización (¡que se nos olvida que esto es Assassins Creed!), atardeceres y puestas de sol se plasman con todo el mimo del mundo.

Amén de un trabajo de documentación y recreación apoteósico. El juego es muy colorido, algo que de primeras puede chocar si nos fijamos en los tonos grisáceos que visten actualmente las ruinas de la antigua cultura griega. Pero no, es un hecho contrastado que nuestros vecinos del otro lado del mediterráneo usaban colores muy llamativos, ornamentos de todo tipo y un largo etcétera de elementos para la decoración de sus casas, palacios y templos.

Algo por debajo en calidad se encuentran algunas animaciones de los personajes y, cómo no, el habitual popping (aparición repentina de elementos en pantalla) del género.

Batalla a batalla, hasta la victoria final

Mediante un sistema de desgaste, donde debemos realizar acciones como matar enemigos, destruir arsenales o acabar con el líder local, podremos bajar el nivel de fortificación de una zona para acabar librando, si queremos, una batalla de conquista. Ésta es, junto a navegar, la principal manera de avanzar en el juego, en paralelo a las aventuras 'troncales' que viviremos.

Y ya que sale el tema, vuelven los barcos, aunque con un peso inferior al que tenían en Black Flag. Aún así, será uno de nuestros principales (e indispensables) medio de transporte y no son pocas las misiones que completaremos embarcados.

Otro punto es acabar con El Culto, una suerte de secta que parece estar detrás de nuestras penurias y cuyos miembros podremos aniquilar uno a uno, tras descubrir su identidad siguiendo las pistas diseminadas por todo el juego. Sin duda un añadido más que interesante, con muchas horas de juego por delante.

Por concluir con el apartado sonoro, el juego permite descargar el paquete de voces en castellano con un doblaje sensacional y guiños muy reconocibles, como la voz de Jordi Boixaderas en el papel de Leónidas. Precisamente el mismo actor que dobló a Gerard Butler en 300, y voz habitual de famosos actores como Dwayne Johnson o Russell Crowe.

Nuestra valoración

Assassins Creed Odyssey es un gran juego de aventuras y rol. No es perfecto, pero el mimo con el que el producto ha sido tratado, su excelencia artística y su inconmensurable tamaño, permiten que se lo perdonemos todo. Ubisoft apuesta demasiado por las misiones secundarias para alargar la vida del juego, cuando hubiésemos preferido algo más corto pero mejor escrito.

La multinacional francesa se ha embarcado en la creación de nuevos juegos de mundo abierto, lo que parece que mejor se le da, pero aún con el miedo en el cuerpo de cómo serán recibidas dichas producciones sin el nombre Assassin's por delante.

Sea como fuere, el juego ofrece decenas de horas, una Grecia bien representada y artísticamente deslumbrante, una historia entretenida, multitud de cosas por hacer y el mapa más grande hasta la fecha en un Assassin's. ¿Se le puede pedir más? Sí, pero poco. ¡Preparaos espartanos, esta noche cenamos en el infierno!

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