Un nuevo saliente impide actuar a los mineros y retrasa el rescate de Julen

La excavadora trabaja ayer en el pozo para poder instalar el encamisado./Daniel Pérez / EFE
La excavadora trabaja ayer en el pozo para poder instalar el encamisado. / Daniel Pérez / EFE

Los responsables del operativo reducirán el grosor del tubo en el último tramo para salvar este enésimo obstáculo

J. CANO / A. FRÍAS

Un nuevo revés. Otro contratiempo inesperado. El enésimo problema que la naturaleza, la física y la maquinaria juegan a los integrantes de ese operativo que intenta, un día tras otro, sin descanso, culminar el rescate del pequeño Julen. Ayer, después de que la perforadora se pasara 16 horas -desde la madrugada- limando las paredes del pozo, los técnicos se encontraron con un nuevo percance: al inspeccionar con cámaras la galería vertical, detectaron un nuevo saliente («tetón», en el argot) situado por debajo de los 50 metros de profundidad que impide colocar los tubos para que la Brigada de Salvamento Minero pueda actuar.

El martes ocurrió lo mismo, aunque el problema estaba unos metros más arriba, en la cota menos 42, donde se quedaba encallado el «encamisado» que pretendían colocarle al pozo para que accedieran los mineros. Era otro saliente lo que lo detenía. Ante el riesgo de que la estructura de tubos ensamblados se quedara atascada, ocasionando una situación de muy difícil solución, decidieron subirla con la grúa y trabajar dentro de la galería vertical para acondicionarla.

Aunque inicialmente se planteó la opción de usar una corona (que hace las veces de una gigantesca broca) de mayor tamaño y ensanchar el diámetro del tubo, los técnicos optaron por una solución menos agresiva: colocaron los dientes de la corona hacia los lados (en lugar de hacia abajo) para pulir las paredes del pozo y eliminar todas las irregularidades. La maniobra fue bien. De hecho, los ingenieros decidieron prolongarla toda la madrugada del miércoles, pese a que ya habían eliminado el tetón de la cota menos 42, para asegurarse de que las paredes quedaban lo mejor posible. Ayer por la mañana, antes de introducir nuevamente los tubos, metieron una cámara para supervisar con ella todo el pozo. Y así fue como descubrieron que, por debajo de los 50 metros, aparecía otro saliente de una capa muy dura de roca que la máquina, pese a que había estado trabajando toda la noche, no había conseguido eliminar por la propia estructura de la perforadora, que tiene la forma de un sacacorchos gigantesco.

Durante las últimas horas una novedosa maniobra había logrado pulir casi toda la perforación

Desde la falda de la montaña, los numerosos periodistas desplazados al lugar para cubrir el rescate de Julen se preguntaban por qué la grúa intentaba, una vez tras otra, introducir el cordón de cilindros dentro del pozo, pero sobre todo por qué volvía a sacarlo. La realidad, según fuentes del operativo, es que la grúa se estaba moviendo de sitio.

Sin «encamisar»

Al observar con las cámaras el saliente, y tras comprobar que es muy difícil eliminarlo con la perforadora, se mantuvo una reunión con los responsables del operativo y los integrantes de la Brigada de Salvamento Minero que tendrán que descender por el pozo para llegar hasta Julen con el fin de valorar las distintas soluciones. Una de las que se planteó fue dejar sin «encamisar» los 10 últimos metros, donde está el «tetón», y que corresponden a la zona de caldera (donde se van a tirar los escombros de la excavación de los mineros), dejando toda la estructura de tubos pendiendo de la superficie.

Los mineros no aprobaron esta opción por razones de seguridad y se pasó a un plan B, que consiste en reducir la sección (grosor) de los tubos en esos últimos 10 metros. Acto seguido, se llamó a un equipo de soldadores y cortadores para rebajar el hierro de los cilindros, de modo que se pueda evitar el saliente. Según las fuentes consultadas, los trabajos sólo tardarían unas horas si no surgen nuevos contratiempos, algo que ha sido una constante en este rescate.