El apuñalamiento mortal del nicaragüense en Elgoibar tuvo su origen en unos bailes

Flores y velas en recuerdo de Pablo Acuña. /MORQUECHO
Flores y velas en recuerdo de Pablo Acuña. / MORQUECHO

Empiezan a declarar los testigos del mortal ataque

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

Los principales testigos del crimen que el pasado 11 de mayo costó la vida al ciudadano nicaragüense Pablo Acuña en Elgoibar confirman que víctima y agresor protagonizaron un altercado, después de que el fallecido se incomodara porque su novia había bailado con el presunto homicida. Así se desprende de las declaraciones que ayer prestaron los principales testigos del suceso en el marco de las diligencias abiertas en el Juzgado de Instrucción número 1 de Eibar.

La mujer que la noche de los hechos acompañaba al fallecido y que resultó herida tras el ataque con arma blanca manifestó que estuvo bailando con varias personas en el bar Lagunak, un establecimiento situado en la calle San Franzisko de Elgoibar, regentado y frecuentado por personas de origen latinoamericano. La testigo precisó, no obstante, que no recordaba haber compartido baile alguno con el agresor. Señaló de igual manera que ella no estuvo presente en el momento en el que acusado y el agresor comenzaron a discutir, lo que motivó que ambos fueran expulsados del local. Sobre el momento del ataque, la mujer manifestó que todo fue muy rápido y que el autor les agredió a ambos por sorpresa.

El acusado, que permanece en prisión, todavía no ha ofrecido su versión de lo ocurrido

También testificó una amiga de la novia del fallecido, quien confirmó que el varón encausado, natural también de Nicaragua, bailó con la pareja del fallecido.

La juez tomó asimismo declaración a las personas que explotan el bar donde empezó el incidente, así como el portero del local, que manifestó que en realidad no se produjo una pelea entre ambos, sino que únicamente se agarraron. El responsable de la seguridad indicó que tanto Acuña como el detenido se encontraban en estado de embriaguez.

También comparecieron en el juzgado miembros de la marcha montañera que aquel día recorrieron diferentes parajes de la zona y que confirmaron que el acusado se incorporó a la prueba con una vestimenta inadecuada para la práctica de la actividad deportiva.

La próxima semana tendrán lugar nuevas testificales, entre ellas las de varios agentes de la Ertzaintza. El agresor se encuentra en prisión desde el pasado 14 de mayo acusado de un delito de homicidio y otro de lesiones. El investigado, aún no ha prestado declaración. La mañana en la que fue conducido desde los calabozos de la comisaría de la Ertzaintza de Eibar hasta el Juzgado de Guardia de la ciudad, el encausado se acogió al derecho que le asiste a no declarar. Todo parece indicar que el investigado esperará a conocer el contenido de todas las declaraciones antes de ofrecer su versión de lo que aquella noche aconteció.