El siglo de las mujeres

Columna con motivo del Día Internacional de la Mujer

María Andrés. /Archivo
María Andrés. / Archivo

Quise darles todo a Paula, Hanna y Clara: amor, autoestima, hambre por aprender, unas botas para pisar suave, pero firme, en la dirección que ellas un día elijan. Por eso les enseñé a leer. Llené su mundo de libros y de historias de mujeres valientes. Les repetí que el miedo es el lugar donde mueren los sueños.

Ellas son niñas con suerte: la que te otorga la geografía cuando te hace nacer en este lugar del mundo. No todas las chicas la tienen. Doce millones de niñas se casarán este año y 21 millones más quedarán embarazadas. Culpables: cometieron el crimen de nacer del lado equivocado.

Y si bien estoy firmemente convencida de que Europa, hoy, es el mejor sitio del mundo para ser mujer, tampoco mis hijas se libran del todo. Nacieron niñas, y como tal serán carne de estadística de los países desarrollados: estereotipos, el peso de los roles, el techo de cristal, la carrera de obstáculos que sigue suponiendo hoy ser madre y trabajadora. Serán, además, posibles candidatas a violencia de género (una de cada tres niñas de su edad en Europa la sufrirá).

Según el Ministerio de Hacienda, la brecha salarial entre hombres y mujeres (que alcanza el 16% de media en Europa) se percibe también en nuestro país y se debe sobre todo «al peaje de la maternidad». Una factura que a menudo pagamos nosotras con reincorporación a tiempo parcial durante una parte importante de nuestras carreras. Cotizando menos, optando solo a uno de cada tres puestos directivos en grandes empresas, cobrando hasta un 40% menos de pensión.

Según otro informe publicado por el Banco Mundial esta misma semana, apenas seis países otorgan a las mujeres plena igualdad de 'derechos legales', todos de la Unión Europea (Bélgica, Dinamarca, Francia, Letonia, Luxemburgo y Suecia; España puntúa alto, con 97,50 sobre 100).

El progreso económico en la UE y el desarrollo de leyes de género luchan por mejorar la situación. La última gran batalla ganada ha sido cambiar el foco de un problema que era 'de ellas' para situarlo en el campo de la corresponsabilidad. Así, la UE acaba de llegar a un acuerdo para garantizar en sus 27 países miembro una baja paternal de hasta cuatro meses (al menos dos no transferibles), que el Gobierno español acaba de trasponer a ley nacional.

En todo caso, el techo de cristal en Europa sigue siendo una realidad. El 'efecto tijera' se produce en carreras como la de Periodismo, donde el 70% de las tituladas en Europa son mujeres pero apenas un 30% llega a puestos de dirección en los medios de comunicación. Peor lo tienen algunas carreras de ciencias (profesiones STEM) donde la cosa se complica: ellas se desenganchan ya en primaria y no encuentran el atractivo de estudiar para ser matemáticas, ingenieras o investigadoras -carreras donde el número de chicas se ha reducido en los últimos años-.

Escasean, por tanto, referentes en la sociedad en los que poder mirarnos. Científicas, números uno de partidos políticos, historiadoras, directivas... y mujeres Triple M (mujer, madre y manager) que hayan resuelto, de verdad, el problema de la conciliación. Hombres que abanderen la batalla de la igualdad y defiendan, sin complejos, las medidas de corresponsabilidad. Los hay, me consta. Y serán cada vez más los que nos ayuden a explicar que el feminismo NO es un machismo a la inversa. Que se trata solo de la búsqueda social de una igualdad que nos llega con retraso.

En la Oficina del Parlamento Europeo en España también quisimos poner nuestro granito de arena en el imaginario colectivo con la iniciativa #DóndeEstánEllas. Dar visibilidad al talento femenino -que hay, y mucho, en nuestro país- con una mayor presencia de mujeres expertas en conferencias y debates. Doce meses después, ya son 58 las entidades que se han sumado a nuestro compromiso, como el diario 'La Rioja' o '20 Minutos', numerosas universidades, empresas, ONG e instituciones públicas, buscando esa mayor visibilidad de expertas y evitando, en la medida de lo posible, la organización de paneles de debate íntegramente masculinos.

Dicen que cada siglo necesita su revolución. ¿Será, este, el siglo de las mujeres? No habrá mejor motor de cambio que el de una educación en igualdad. Incluso si en el libro de ciencias naturales que llevan al cole se estudia a siete científicos importantes y ninguno es mujer. Al parecer, solo uno de cada ocho personajes en los libros de la ESO lo son.

Serán entonces otros libros, Paula, Hanna y Clara. Serán nuestras charlas. Será el enorme lujo de tener un padre que ignora los roles y vive volcado en la corresponsabilidad. Seguid su ejemplo. Creced con él. Que las Barbies de carne y hueso os resbalen. Y que nadie, jamás, os diga hasta dónde podéis llegar.

¿Y si lo hacen? Sacaréis esas botas, chicas, para darle al eco de sus palabras una sonora patada.

Especial 8M: