«Durante los meses que mi hijo tomó el omeprazol siempre estaba malo, como constipado»

Uno de los bebés afectados por hipertricosis en Granada. /Alfredo Aguilar
Uno de los bebés afectados por hipertricosis en Granada. / Alfredo Aguilar

Ángela, madre de un bebé con hipertricosis, desconoce si su hijo tomó minoxidil u otra sustancia porque, dice, no hay informes oficiales

ÁNGELA MORANGranada

Ángela lleva cinco meses sin poder confirmar que su hijo está realmente sano. Ella es una de las cuatro madres con un niño afectado por el omeprazol defectuoso. Ángela cuenta como han sido estos difíciles cinco meses en los que no ha recibido ningún informe médico o analítica que le confirme que lo que ha tomado su hijo a través del omeprazol contaminado sea minoxidil.

«Podría incluso ser otra cosa que provoque el crecimiento del pelo», ha contado Ángela, madre de un pequeño intoxicado de nueve meses. Ella alega que ningún responsable se ha puesto en contacto con las familias afectadas para dar un comunicado oficial. «Ni el Ministerio, ni la Consejería, ni la Junta, ni la Agencia del Medicamento, ni nadie se ha puesto en contacto conmigo ni para darme un informe oficial ni para preguntarme como está mi hijo», sentencia la madre del pequeño. Explica que el único testimonio que han podido recoger provenía de la farmacia Tallón a la que llegó un informe que ponía: «Se ha distribuido minoxidil en vez de omeprazol».

Cuenta que su pequeño consumió dos botes enteros del medicamento defectuoso y la mitad de otro. Un tratamiento para las bocanadas que le producía la lactancia y que Ángela decidió interrumpir ya que, dice, su hijo no mejoraba. «Durante los meses que se estuvo tomando el supuesto omeprazol mi hijo estaba siempre malo, como constipado y era imposible», explica la madre. Asimismo, tras conocer por medio de los medios y de su endocrino que la hipertricosis venía provocada por el jarabe defectuoso, pidió un hemograma completo en el que se pudo comprobar que el pequeño tenía un «pequeño daño en el hígado».

Ángela cuenta que desde que dejó de tomar el supuesto omeprazol su hijo dejó de estar enfermo. Asimismo, dice mantener los botes del jarabe en su casa en los que se puede ver, dice, una diferencia de color. «Tengo un culillo del bueno que es beige pastosillo y dos culillos del malo que son transparentes como agua, al ver esto fui a preguntar a la farmacia del pueblo y me dijeron que podría ser por excipientes inocuos», describe la madre.

Todas las familias afectadas se han puesto en contacto por un grupo de whatsapp para compartir las vivencias y unirse. Asegura que no sabe cómo será la batalla legal que emprendan pero defiende la unión de todas las familias para sentirse acompañados y «protegidos». «A mí no me interesa el dinero, necesito tener la certeza de que mi hijo no tendrá efectos secundarios a largo plazo», apostilla Ángela.