Los mejores vascos de la Selectividad se quedan en casa

Los mejores vascos de la Selectividad se quedan en casa

Física, Química y Bioquímica son las carreras que han elegido. Solo una ha optado por un grado de Letras

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Más de 10.000 jóvenes vascos han superado la Selectividad y se matricularán desde este mes en la universidad. Han tomado una decisión que va a determinar su futuro profesional, condicionada por la nota que han logrado. Los seis estudiantes que han entrado en el cuadro de honor de las mejores calificaciones de Euskadi tienen a su alcance cualquier carrera. Ellos han elegido de forma mayoritaria grados de Ciencias y quedarse en el País Vasco. Sólo uno se va a Estados Unidos y una de las chicas ha optado por Letras: cursará Derecho. Tres estudiarán Física, una Química y otro Bioquímica y Biología Molecular.

Estos jóvenes brillantes se mueven por vocación, sin pensar en conseguir empleos bien remunerados. Los estudiantes de Ciencias quieren dedicarse a investigar y la futura abogada, al Derecho Penal, y todos coinciden en un propósito muy altruista: «ayudar a los demás» y «contribuir al desarrollo de la sociedad». No les preocupa irse fuera en un futuro, pero por ahora prefieren quedarse cerca de su familia y amigos. Eso sí, durante el grado o el máster planean irse el extranjero de Erasmus y no descartan que les toque emigrar si deciden investigar.

150 grados en Euskadi

Euskadi, con tres universidades y una oferta que supera los 150 grados entre Deusto, Mondragón y la UPV/EHU, da muchas oportunidades a los jóvenes vascos para que puedan quedarse en Euskadi. La mayoría de los estudiantes obligados a hacer la maletas tienen vocaciones sanitarias: se van en busca de una plaza en Medicina, Enfermería, Odontología o Fisioterapia y alguna biología, en las que el número de solicitudes duplica y triplica las matrículas disponibles.

La preferencia de estos universitarios brillantes revela el tirón de las Ciencias, y en especial de la Física, en los últimos años. Una de las razones que esgrimen los expertos es que cada vez más empresas contratan físicos y matemáticos para trabajos relacionados con la programación, análisis de datos o la ciberseguridad. Esa demanda creciente ha hecho que la calificación de acceso en Física se colocara el pasado curso en 11,5, la sexta más exigente de la UPV/EHU, en un ranking que lideró el doble grado de Física e Ingeniería Electrónica (12,8) -aunque influye que solo cuenta con 20 plazas-. El grado de Matemáticas superó la barrera del 10, cuando hace unos años no llenaba las aulas. La doble titulación de Física y Matemáticas en la Complutense de Madrid lleva dos años como la carrera con la nota de corte más alta de España, un 13,667 sobre 14.

Paul Uriarte Vicandi (Durango) - 9,83. física (UCLA) «Escogí UCLA porque es una buena universidad para Física»

Es el 'número uno' de la Selectividad vasca y ha rozado la perfección en esta prueba de acceso: un 9,83. Y si sumamos las materias para subir nota, ha llegado al 13,86 sobre 14. Paul Uriarte ha decidido estudiar Física en la Universidad de UCLA, en Los Ángeles. «Me planteé buscar una buena universidad para hacer la carrera de Física, vi que UCLA era una de las mejores y me presenté a los exámenes de admisión», explica con sencillez. Le cogieron. Su padre le ha animado a irse a estudiar a Estados Unidos y a Paul no le preocupa dejar su casa, ya ha pasado un curso en Luisiana y le gustó mucho la experiencia. Su aventura americana es cara, reconoce, pero él piensa buscar un trabajo que le ayude a pagar los estudios. Este alumno del colegio Jesuitas de Durango todavía no tiene muy claro a lo que se va a dedicar en el futuro, pero se ve de investigador «en cualquier lugar del mundo». Está tramitando su visado y, «en caso de que no lo consiga, estudiaré en la Autónoma de Barcelona o en la UPV».

Miren Cuesta Zumarraga (PORTUGALETE) - 9,81. Derecho (Universidad de Deusto) «Voy a dedicarme al Derecho Penal para ayudar a la gente»

Es la excepción en este grupo de futuros universitarios de sobresaliente. Esta joven de Portugalete, alumna de la Ikastola Astileku, logró la segunda nota más alta de Selectividad en el País Vasco y va estudiar un grado de Letras: Derecho en la Universidad de Deusto. Con la media de Bachillerato -que también rozaba el diez- y la de las materias que subían nota se ha colocado con un 13,79 sobre 14. Dice que afrontó los exámenes sin nervios porque no le hacía falta sacar una calificación alta. Los bordó. Le gusta argumentar -«leo mucho y eso me ha ayudado mucho a expresarme»- y quiere dedicarse al Derecho Penal. «A defender a las personas». Confiesa que ha influido en la elección de su carrera que podía estudiarla aquí, en Deusto, porque también le tiraba mucho la Arqueología, pero le obligaba a irse a Madrid o Barcelona. «A ver qué tal me va. Probaré con Derecho, que creo que me va a gustar, pero en caso de que no sea así, me iré fuera a estudiar Arqueología», comenta ilusionada.

Luis Chausson Gárate (San Sebastián) - 9,76. Bioquímica y B. molecular (UPV/EHU) «Ya tendré que irme cuando acabe porque quiero investigar»

Luis cuenta que sus padres siempre le han animado a que estudie lo que le gusta por muy difícil que sea. Y él ha hecho caso del consejo. Se marcó un reto de altura, entrar en el grado de Bioquímica y Biología Molecular, uno de los de más difíciles, con solo 40 plazas y un 12,5 de nota de acceso el pasado año, la segunda calificación más alta de la Universidad del País Vasco. «Es un grado que está muy bien, aunque sea una titulación bastante nueva. Tiene tirón», comenta este joven donostiarra. Su nota final de 13,76 le abre las puertas a su vocación. «Quiero dedicarme a investigar. En el colegio me gustaron mucho todos los temas relacionados con el metabolismo y aspiro a trabajar en ese campo». No ha dudado ni un momento en quedarse a estudiar en Euskadi, aunque tendrá que salir de casa. Desde septiembre vivirá en la residencia Unamuno de Bilbao y volverá los fines de semana a San Sebastián. Dice que ya le tocará irse cuando acabe sus estudios, «porque aquí se invierte poco en investigación».

Íñigo Ruiz Landrera (Vitoria) - 9,68. Física (UPV/EHU) «No he tenido dudas, quería estudiar Física en la UPV»

Logró la mejor nota de Álava, un 9,68. A este joven vitoriano alumno de Egibide le encantan las matemáticas aunque vaya a estudiar el grado de Física en la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU. «Me he decidido por la Física porque es la forma de aplicar las matemáticas al conocimiento del mundo». No ha buscado una profesión que le garantice un buen sueldo. Va a estudiar por gusto, por eso le hace mucha ilusión empezar su carrera. Igual investiga. Su primera y única opción ha sido la UPV. «Quizá haya influido que puedo quedarme en casa».

Ane Varela Etxeberria (San Sebastián) - 9,77. Física (UPV/EHU) «Me gustaría ser física nuclear o astrofísica»

Quiere ser física nuclear o astrofísica. La decisión de esta estudiante, 'número uno' en Gipuzkoa, ha sido sencilla. «La Física es la única asignatura que me gustaba en el colegio». Lo ha hecho por descarte, confiesa, aunque reconoce que le interesa, y mucho, la ciencia, «estudiar los fundamentos del mundo». Ha elegido la UPV. «Sólo tuve una duda, si hacer el doble grado de Física y Matemáticas, pero me obligaba a irme a Madrid y al final decidí quedarme». Su filosofía es que «a lo que te vayas a dedicar el resto de tu vida te haga feliz». Ella quiere investigar.

Mireia Gurpegi (Azkoitia) - 9,75. Química ( UPV/EHU) «Quiero investigar y contribuir al avance de la sociedad»

Esta joven de Azkoitia va a estudiar en la Facultad de Química de la Universidad del País Vasco en San Sebastián. No ha dudado. «No me he planteado ir fuera, porque ya era mucho cambio pasar del colegio a la Universidad». Tiene la facultad a una hora en autobús y está contenta de poder seguir viviendo en su casa. «Eso sí, quiero hacer un Erasmus, pasar un tiempo en una universidad extranjera», cuenta. A Mireia no le asusta la Química, a pesar de que es una carrera muy dura. Ella es muy trabajadora. Preparó a conciencia la Selectividad a pesar de que no necesitaba una calificación muy alta para entrar en el grado. Invirtió varias semanas y muchas horas al día. «Quería sacar muy buena nota. Me exijo mucho», comenta. Se quiere dedicar a la investigación, como la mayoría de los alumnos que escoge un grado de ciencias y no se ha parado a pensar cómo será su empleo en el futuro. Quiere que su trabajo «contribuya al avance de la sociedad» y también le atrae colaborar en avances científicos relacionados con la Medicina.

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