La natalidad cae al nivel más bajo desde 1941

Nagore Carro da el pecho a Xabier, que nació el lunes en la clínica Zorrotzaurre, en presencia de la pediatra Pilar Embid y de la enfermera Asun Pérez. /Jordi Alemany
Nagore Carro da el pecho a Xabier, que nació el lunes en la clínica Zorrotzaurre, en presencia de la pediatra Pilar Embid y de la enfermera Asun Pérez. / Jordi Alemany

El saldo vegetativo en Euskadi es también negativo y figura entre las cinco comunidades con menos nacimientos

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

Xabier García Carro nació el lunes en la clínica Zorrotzaurre del IMQ, en Bilbao. Es el segundo hijo de Nagore y Javier. Si este alumbramiento hubiera tenido lugar hace unas décadas, apenas llamaría la atención. Sin embargo, a fecha de hoy es bastante extraordinario que una pareja decida tener más de un vástago. El pequeño Xabier va a pertenecer a la generación de españoles más corta desde 1941, primer año del que hay datos.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó ayer el balance de nacimientos y defunciones del primer semestre. El resultado es desalentador porque frente a los 179.794 nacimientos hubo 226.384 defunciones, con lo que de enero a junio se ha producido un crecimiento vegetativo negativo cifrado en 46.590 personas. La diferencia es mayor que en el mismo periodo del año pasado, que fue de 30.738.

Por autonomías, Galicia encabeza la estadística de crecimiento negativo, con 9.315 habitantes menos que en junio de 2017. Le siguen Castilla y León, Valencia y Andalucía. Las únicas regiones que no han registrado más bajas que altas en el Registro Civil son Madrid, con un saldo positivo de 3.714 personas, Murcia, Baleares, Melilla y Ceuta.

El deterioro demográfico que sufre España no es nuevo. El índice de fecundidad se sitúa ahora en 1,3 hijos por mujer frente a los 2,8 del 'baby boom' de los años setenta del siglo pasado. Desde finales de los 80, la natalidad ha ido cayendo año tras año, con la única excepción de 2014. El problema se ha agudizado en la última década debido a la precariedad laboral, las dificultades para conciliar el trabajo y la familia y la carestía de la vivienda. Solo así se entiende que cada vez haya menos niños, ya que el deseo de la familias sería tener más de un hijo, según un reciente estudio del propio instituto.

Las claves

Índice de fecundidad.
La media de hijos en España es de 1,3 por mujer, frente a los 2,8 de las décadas del 'baby boom'.
Revés.
El deterioro demográfico ha ido a más en la última década a consecuencia de la crisis económica.

Madres a los 31 años

A estas circunstancias se añade la crisis económica de la década pasada, que hizo que parte de los ciudadanos extranjeros, en su mayoría una población joven con una tasa de natalidad superior, regresase a sus países de origen o a otras zonas de Europa en búsqueda de mejores oportunidades de vida. Este mismo fenómeno lo han protagonizado los miles de jóvenes españoles que han emigrado en busca de un futuro mejor lejos de la 'piel de toro'.

Además, el retraso de la maternidad, como consecuencia de la inestabilidad económica, explica también la menor fecundidad. Según la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), las españolas esperan de media hasta los 31 años para tener su primer hijo. Junto a ellas, son la italianas las más añosas de Europa.

Las consecuencias de todos estos factores son evidentes: hay casi un 25% menos de nacimientos y la caída de la población va, además, acompañada del envejecimiento porque la esperanza de vida cada vez es mayor, por encima de los 83 años. Sin embargo, el crecimiento vegetativo ha seguido siendo positivo gracias a la llegada de inmigrantes. De hecho, en 2012 España registró la cifra de población más alta de su historia, con 46,8 millones.

El problema de la baja natalidad es común a todas las comunidades autónomas, aunque en este primer semestre ha sido más acusado en La Rioja, donde los partos han caído un 13,7% respecto al mismo periodo de 2017. Le siguen Extremadura, con un 10,3%, Cantabria (7,8) y Madrid (7,7). En el País Vasco, la bajada ha sido del 7,2%, lo que reafirma la tendencia de hace años.

El dato del INE coincide con el facilitado la semana pasada por el Instituto Vasco de Estadística (Eustat). Según su último recuento, de enero a junio vinieron al mundo 7.786 bebés en Euskadi, pero fallecieron 11.405 personas. La diferencia entre nacimientos y muertes da un saldo vegetativo negativo de 3.619. Estos datos vuelven a poner de manifiesto que son los ciudadanos extranjeros quienes permiten mantener estabilizado el censo en algo menos de 2,2 millones de habitantes. Sin el fenómeno migratorio, el padrón iría a menos año tras año.

En números

226.384
personas han muerto en el conjunto de España en el primer semestre de este año.
46.590
personas es el saldo negativo de población, resultado de restar a las muertes los nacimientos.
20%
de los nacimientos del primer semestre son de madres extranjeras, frente al 18,8% del año pasado.

Menos matrimonios

En cuanto a la edad, ocho de cada diez vascas que dieron a luz el año pasado superaba los 30 años. En el grupo de madres de 30-34 años se produjo el 35,2% de los alumbramientos y en el de 35-39 años el 33,9%, mientras que al tramo entre 25-29 años corresponde el 13,3%. Frente a los 33,4 años de edad media de las mujeres vascas, en las extranjeras baja a 30,6.

El balance del INE destaca también una caída de los matrimonios. De enero a junio, se han celebrado 69.777 bodas en el conjunto de España, el menor número de la década. El instituto estadístico no explica el motivo, pero sin duda tiene mucho que ver con la baja natalidad, ya que son numerosas las parejas que deciden formalizar su unión después de ser padres o cuando toman la decisión de serlo.

Reclaman «un gran pacto por la maternidad»

El Foro de la Familia reclamó ayer un gran pacto por la maternidad ante las «demoledoras» estadísticas que certifican el desplome de los nacimientos, manifestó su director, Javier Rodríguez. «Una caída del 5,8% en los nacimientos y el aumento del 2,1% en la mortalidad presentan un panorama sombrío para nuestro país, una condena a muerte, a la soledad y a la pobreza para los ciudadanos en un futuro que no está tan lejos como algunos parecen pensar», valoró. Rodríguez expresó la «necesidad urgente» de firmar ese pacto que, «además de luchar contra el invierno demográfico, dé respuesta al deseo expresado por tres de cada cuatro españolas de tener hijos». «La solución está al alcance de nuestra mano. Tenemos un problema y el deseo de solucionarlo, solo necesitamos voluntad política», subrayó. El director del Foro de la Familia también relacionó la baja natalidad con el descenso del número de matrimonios en los últimos años. «Formar una familia requiere compromiso, vocación de estabilidad y continuidad, especialmente para traer nuevas vidas al mundo, y eso se está obviando. Necesitamos medidas que protejan esta institución», insistió.