El futuro de Madrid Central está en el aire

Manifestación, este sábado, en defensa de Madrid Central. / Efe

La capital sería la única ciudad que revierte un plan anticontaminación mientras Ecologistas, ministerio y OMS presionan para salvarlo

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Madrid Central se ha convertido en un símbolo en la lucha de las ciudades para reducir la contaminación. Miles de personas se han manifestado este sábado en la ciudad para exigir al nuevo ayuntamiento de PP y Ciudadanos que no revierta la medida puesta en marcha en diciembre de 2018 por la anterior alcaldesa, Manuela Carmena. Pero los cinco kilómetros cuadrados de la capital en donde está prohibida la circulación de los vehículos con más emisiones es el terreno en el que se dirime una disputa con muchas variables: políticas, económicas y sanitarias.

El PP, con José Luis Martínez-Almeida a la cabeza, hizo del fin de Madrid Central el centro de su campaña electoral. Para el nuevo alcalde, la limitación al tráfico era un freno a la economía de la capital, un incordio para quienes quieren desplazarse al centro a comprar y un hachazo más al ya maltrecho pequeño comercio de la ciudad. Con estos argumentos, Almeida ganó las elecciones y mañana 1 de julio el consistorio suspenderá las multas por circular por esta zona.

Pero suprimir Madrid Central no parece depender sólo de la voluntad del alcalde. Primero, porque los partidos del ayuntamiento que quieren que algún tipo de restricción se mantenga son mayoría, incluyendo a Ciudadanos, socios del PP. Segundo, porque la ciudad está muy dividida respecto a Madrid Central. Y finalmente, porque una reversión de las medidas anticontaminación supondría abrir la puerta a que el Tribunal de Justicia de Unión Europea pudiera sancionar a Madrid si se superasen los niveles máximos de dióxido de nitrógeno en la ciudad.

La presión para salvar Madrid Central llega desde dentro y desde fuera. La ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, opinó el martes que la eliminación del plan contra la contaminación «no es razonable ni respetuoso con la vida de las personas» y que puede acarrear «riesgos» para la salud de la población. Ese mismo día se pronunció la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Todo lo que proteja la salud no se puede tocar», afirmó María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS.

La imagen de Madrid

La imagen de Madrid también sufriría un duro golpe. En un momento en que las principales ciudades del mundo, desde Nueva York hasta Oslo, pasando por Barcelona, Londres, París o Pekín, están tomando medidas drásticas contra la contaminación, la capital de España, cuyo plan era más bien modesto en comparación con las restricciones totales, las grandes tasas a la circulación de vehículos o las peatonalizaciones masivas que han aplicado otras ciudades, se convertiría en una polémica excepción.

Ecologistas en Acción ha presentado esta semana su Informe Estatal de Calidad del Aire. La conclusión principal es que el 97% de la población española respira aire contaminado, pero en Madrid, desde la implantación del plan que reduce el tráfico en el centro, la calidad del aire «ha mejorado notablemente». «La única forma de mejorar la contaminación del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal», sostiene el coordinador de Ecologistas en Acción, Paco Segura. «Suspender Madrid Central sería irresponsable, porque es un éxito; inmoral, porque salva vidas, y una prevaricación porque alienta la contaminación», concluye Segura.