«La cooperación vasca es un referente y pone a las mujeres en el centro»

Marroquín posa con el logo del 30 aniversario de la entidad./JORDI ALEMANY
Marroquín posa con el logo del 30 aniversario de la entidad. / JORDI ALEMANY

La entidad pide un mayor esfuerzo presupuestario por parte de las instituciones: «No nos gusta elegir entre pobres de un lado y del otro»,dice Marroquín

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

Llevar ayuda humanitaria a cualquier rincón del planeta. La labor de las ONGD es mucho más profunda de lo que parece: «Proporcionamos medicinas, educación, apoyamos procesos democráticos...», enumera Sofía Marroquín. En 2017 fue elegida presidenta de la Coordinadora de estas entidades en Euskadi. Fundada en 1988, cumple ahora treinta años con mucho que celebrar: «La cooperación vasca es un referente en todo el territorio español», valora.

- Treinta años dan para mucho...

- Cuando se creó, la Coordinadora contaba con 11 organizaciones. Ahora somos 79, con presencia en América central y del sur, África y Asia. En todos estos años, hemos apoyado procesos productivos, educativos, hemos llevado asistencia sanitaria... También colaboramos con organizaciones que trabajan para abrir procesos democráticos en países en los que no se garantizan los Derechos Humanos.

- ¿Ha cambiado la cooperación en ese tiempo?

- Empezó siendo muy asistencialista: íbamos a un país y hacíamos lo que pensábamos que era importante, sin tener en cuenta las necesidades locales. De ahí, hemos transitado hacia un modelo en el que los habitantes de esos lugares empobrecidos son los actores principales de su propio desarrollo.

- Centrémonos en Euskadi, ¿es más o menos solidaria que otros territorios?

- La cooperación vasca es un referente en todo el Estado y está a la vanguardia en cuanto a principios y valores que la impulsan. Una de nuestras señas de identidad es que colocamos a las mujeres en el centro, por ser el colectivo más vulnerable y con menos derechos reconocidos.

«Los refugiados que llegan a Europa son la punta del iceberg de un sistema que está colapsando» 50 millones de desplazados

- También está la Ley vasca de Cooperación, que obliga las instituciones a destinar un 0,7% de su presupuesto a esos proyectos.

-Ese número siempre ha sido un símbolo. Marca una voluntad política que después hay que articular mediante los presupuestos. Actualmente, el Ayuntamiento de Gasteiz es el único que lo cumple.

- ¿La crisis tuvo algo que ver?

- Euskadi fue casi el único territorio en el que se mantuvo la cooperación. Aún así, fue un duro golpe. Se recortó en un 35% los recursos destinados a proyectos y muchos tuvieron que desmantelarse.

- Ahora la situación ha cambiado...

- 2018 ha sido un año récord de recaudación y creemos que las instituciones públicas podrían hacer un mayor esfuerzo presupuestario. Entendemos que hay muchas necesidades, pero no nos gusta que nos hagan elegir entre pobres de un lado y pobres del otro.

Las «crisis olvidadas»

- Guerras, hambre, pobreza... ¿Cuál es el mayor problema al que se enfrentan las ONGD?

- Tenemos una crisis global, resultado de un modelo económico que se basa en proteger los intereses de los más poderosos y de los dueños del capital. Lo vemos en la intervención de las empresas en países en desarrollo, en la especulación fiscal, en los movimientos migratorios... Lo que llega a Europa es la punta del iceberg de un sistema que está colapsando.

- ¿Solo atajamos el problema cuando llama a nuestra puerta?

- En parte sí. Son situaciones que ocurren durante años y no nos ponemos las pilas hasta que los tenemos delante. Aún así, se siguen intentando alejar los problemas, externalizando las fronteras y pagando a Libia, Turquía y Marruecos para que se encarguen de los refugiados, por ejemplo.

-¿Qué poder tienen las ONGD para solucionar esas situaciones?

- La acción de las organizaciones contribuye algo, pero no es la solución única. Necesitamos más compromiso por parte de los gobiernos. En el mundo hay más de 50 millones de personas desplazadas y se trata de un problema de una profundidad muy grande.

- ¿Qué retos se plantea la Coordinadora?

- Debemos volver a la calle y llegar a la ciudadanía. Nos encontramos ante una crisis de reputación y debemos rendir cuentas ante los ciudadanos, contándoles qué hacemos con su dinero.

- ¿Cómo responden los vascos ante las campañas?

- Ante catástrofes puntuales, como la ocurrida recientemente en Indonesia, la gente responde muy bien. Cuando se trata de apoyar procesos más largos, cuesta. Hay crisis, como la de Boko Haram en Níger, de las que ya no se oye hablar.

- ¿Cómo se consigue destinar recursos a esas 'crisis olvidadas'?

- A través de los socios. Constituyen una aportación estable que no depende de ninguna decisión política y nos permite atender los asuntos que no salen en las cadenas de televisión.

- Ante ciertas situaciones, los ciudadanos también se movilizan.

- La sociedad vasca es muy comprometida. Hay muchos movimientos que han surgido por sí solos, como el de apoyo a los refugiados.

«En casi todos los conflictos del mundo hay armas españolas»

El Tratado sobre el Comercio de Armas, en vigor desde 2014, establece que ningún país puede vender armas a otro que esté en guerra o conflicto. «España no lo cumple», afirma rotunda Sofía Marroquín. Desde el mismo Puerto de Bilbao y Santander se envían armas a países como Arabia Saudí. Y la situación es, si cabe, aún más dramática: «En casi todos los conflictos del mundo hay armas españolas. Es un gran negocio y un gran problema». Además, a diferencia de lo que ocurría en la Primera y la Segunda Guerra Mundial, «ahora sabemos que se utilizan para atacar a la población civil», concluye.