Condenan a uno de los cardenales más influyentes del Vaticano por violar a dos menores

Pell. /Efe
Pell. / Efe

El purpurado australiano, considerado el 'número tres' de la Santa Sede, habría violado en 1996 a dos chicos de 13 años del coro de la catedral de Melbourne, de la que era arzobispo

DARÍO MENORRoma

Sólo dos días después del final de la cumbre sobre protección de menores en la Iglesia católica, el Vaticano se vio este martes sacudido de lleno por el escándalo de la pederastia con la condena en primera instancia al cardenal australiano George Pell, uno de los hombres de máxima confianza del Papa Francisco, por cinco cargos de abuso sexual cometidos entre 1996 y 1997 con dos muchachos de 13 años de edad. El veredicto fue emitido de forma unánime por los 12 miembros del jurado de un tribunal del estado australiano de Victoria el pasado 11 de diciembre, aunque la justicia prohibió informar de él para no interferir en otro juicio sobre posibles abusos en que estaba implicado el cardenal. La retirada de los cargos por parte de la acusación propició que este martes fuera publicada oficialmente la condena. Pell se declaró inocente y anunció por medio de su abogado que apelará la condena, aunque es probable que hoy mismo acabe en prisión. Se espera que no sea hasta el mes que viene cuando se conozca la pena: pueden caerle hasta 50 años de cárcel, 10 por cada uno de los cargos.

Pell, de 77 años, es el más alto miembro de la jerarquía eclesiástica en recibir una condena por pederastia. Hasta junio de 2017, cuando el Papa le concedió una excedencia para volver a Australia para defenderse ante la justicia, ejerció el cargo de prefecto de la Secretaría para la Economía, lo que le convirtió en la práctica en el 'número tres' de la Curia romana. En principio habría cesado del puesto el pasado domingo, cuando se cumplieron los cinco años de su mandato sin que Francisco manifestara su deseo de que continuara, aunque el Vaticano no lo confirmó oficialmente. Pell era además miembro del Consejo de Cardenales. Sólo el pasado diciembre, pocos días después de que llegaran las primeras informaciones de la condena por pederastia, la Santa Sede informó que abandonaba este grupo de purpurados que asesoran al Pontífice en el gobierno y en la reforma de la Iglesia católica. El Vaticano adujo entonces razones de edad.

Una de las víctimas no pudo superar el trauma y murió a causa de una sobredosis de heroína en 2014

La sentencia de condena a Pell considera probado que el eclesiástico cometió actos pederastas con dos miembros del coro de la catedral de San Patricio de Melbourne después de oficiar misa un domingo de finales de diciembre de 1996. Los dos chicos se escaparon de su grupo y entraron en la sacristía del templo, un lugar prohibido para ellos, donde probaron el vino utilizado para la liturgia. Cuando les descubrió Pell, que entonces tenía 55 años y hacía pocos meses que había sido nombrado arzobispo de Melbourne, les dijo que se habían metido en un buen lío. Según el testimonio de uno de los chicos, el eclesiástico les obligó primero a practicarles sexo oral y luego a que uno de ellos le masturbara mientras le acariciaba. Un par de meses después de este primer episodio, vejó nuevamente a uno de los dos muchachos al encontrárselo por los pasillos tras la celebración de la Eucaristía dominical. Sólo una de las víctimas presentó denuncia. La otra murió a causa de una sobredosis de heroína en 2014.

La confirmación de la condena a Pell fue considerada una noticia «dolorosa» por la Santa Sede, según comentó su portavoz interino, Alessandro Gisotti, quien reconoció que el caso «sacude las conciencias de muchas personas, no sólo en Australia». Gisotti confirmó que el Papa mantiene a las medidas cautelares sobre Pell que ya estaban en vigor, aunque no se habían dado a conocer hasta este martes. Se le prohibe el ejercicio público del ministerio sacerdotal y tener cualquier contacto con menores de edad. La Congregación para la Doctrina de la Fe, según ha sabido este diario, no ha abierto un proceso canónico al cardenal australiano y está a la espera de saber cuál será la decisión del juez del tribunal de apelación. En caso de que se confirme la sentencia, Pell podría ser expulsado del Colegio Cardenalicio y del sacerdocio, la pena más dura para un eclesiástico.

En Roma hay esperanzas en que el veredicto en segunda instancia no coincida con el que se dio a conocer este martes, pues no hay testigos de los abusos y se considera inverosímil que pudieran tener lugar poco después de la misa dominical en la sacristía de una catedral, un lugar que por lo general suele estar muy concurrido en esas ocasiones.

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