'La España vaciada' lanza su grito en Madrid

Imagen de la marcha. / Foto: Efe | Vídeo: EP

Decenas de miles de vecinos del mundo rural exigen un pacto de Estado «urgente» para frenar la despoblación y evitar que los pueblos «agonicen»

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El estruendo de los tambores de la Semana Santa turolense fue el grito con el que decenas de miles de vecinos de la España rural iniciaron hoy, en el corazón de Madrid, 'la revuelta de la España vaciada', una protesta sin precedentes que exige a los gobiernos y a los responsables políticos que cierren de forma «urgente» un pacto de Estado para frenar la despoblación que desgarra a sus territorios con la dinamización de sus economías, la mejora de las infraestructuras y unos servicios públicos comparables a los de las ciudades.

Poco después de la 12:15 horas, convocados por 'Soria ¡ya!' y 'Teruel existe', las plataformas de las dos provincias más despobladas del sur de Europa, con una densidad inferior a diez habitantes por kilómetro cuadrado y zonas con menos vecinos que Laponia o el Sáhara, una marea humana inundó la plaza de Colón y el paseo de Recoletos para mostrar el hartazgo de «la España desatendida» con los políticos. Eran unos 100.000, según los organizadores, y la mitad, según la Policía Nacional.

Efe / Afp

La muchedumbre la componían vecinos -en muchos casos familias completas- llegados fundamentalmente de las dos Castillas, de Aragón, La Rioja y partes de Andalucía, Extremadura, Galicia y Navarra, la España interior que solo en el último decenio de crisis ha perdido unos 250.000 habitantes por el envejecimiento y la emigración de unos jóvenes sin futuro en su tierra. Habitantes de 24 provincias de la España despoblada respondieron al llamamiento de las 90 plataformas y asociaciones que secundaron a Soria y Teruel, y que llegaron en más de 350 autobuses, centenares de automóviles particulares y hasta en un tren completo fletado al efecto. Son las autodenominadas «provincias abandonadas», que suman el 70% de España, pero solo retienen al 10% de sus habitantes.

En un ambiente festivo y reivindicativo, que ni siquiera la primera lluvia caída en semanas en Madrid logró estropear, la marcha, amenizada por bandas, charangas y batucadas, la encabezaban cuatro pancartas de doce metros que resumían el enfado y las exigencias de la protesta. «Revuelta de la España vaciada», «Ser pocos no resta derechos», «Inversiones, infraestructuras y servicios para todos», y «Cohesión y equilibrio territorial, social y económico».

En el grupo de cabeza, tras la pancarta de 'Soria ¡ya!', iba Sonia Martínez, que se había desplazado en automóvil junto con amigos desde esta capital castellana. «Queremos que se nos oiga ya de una vez. Estamos muy hartos. Estamos totalmente olvidados en comunicaciones, empresas, trabajo...y cada día va a peor. Todos nuestros jóvenes tienen que irse fuera porque en Soria no tienen futuro. Creo que ya es hora de que se nos escuche», explicó el porqué de su presencia, con el asentimiento de todos los que la rodeaban.

«Sin cabras no hay paraíso»

La marcha, que concluyó con la lectura de un manifiesto en las inmediaciones del Congreso, iba repleta de pancartas como «quiero vivir en mi pueblo», «si el campo no produce, la ciudad no come», «sin inversión, despoblación» o «Villar del Río, ¡farmacia ya!». Pero, sin duda, la más imaginativa fue la de Nicolás, un chaval de nueve años llegado junto a su familia desde Peñarrubia, un municipio cantabro de 349 vecinos junto a los Picos de Europa. «Por mis montes y mi pueblo. Sin cabras no hay paraíso», había rotulado en una cartulina verde que asía con una varilla.

El manifiesto leído por los periodistas Manuel Campo Vidal (oscense) y Paloma Zuriaga (turolense) homenajeó al cantautor y político zaragozano fallecido José Antonio Labordeta con la inclusión de dos estrofas de su 'Canto a la libertad' y aseguró que «sin pueblos no hay futuro» ni para la ciudad ni para el medio ambiente. «La España vaciada necesita con urgencia un gran pacto de Estado» contra la despoblación, por lo que «la sociedad emplaza a los políticos a que, de una vez por todas, miren al mundo rural y ofrezcan soluciones eficaces para luchar contra el desequilibrio territorial de España», demanda el documento conjunto. Eso sí, deja claro, que piden soluciones y medidas concretas. «Exigimos un pacto para cumplirlo, no para enseñarlo».

Los portavoces de la «revuelta» advirtieron a los políticos de que su «reacción» no se acaba aquí, que va a continuar, porque «no podemos dejar que el medio rural agonice». «No lo vamos a permitir», proclama el manifiesto, en un pasaje que trajo a la cabeza de los presentes el poder político que tienen estas 26 provincias despobladas de cara al 28 de abril, pues son los territorios que van a elegir 99 escaños para el Congreso decisivos para la formación de Gobierno. Su compromiso firme está expresado en el himno de la protesta que escribió la Ronda de Boltaña (Huesca): «¡Defiende cada escuela y cada hogar. Por cada aldea vamos a luchar!».