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Alas cortadas

Flota en tierra. Aparatos como el siniestrado el pasado domingo en Etiopía permanecen inmovilizados en un aeropuerto de China, tras la prohibición de continuar su actividad./AFP
Flota en tierra. Aparatos como el siniestrado el pasado domingo en Etiopía permanecen inmovilizados en un aeropuerto de China, tras la prohibición de continuar su actividad. / AFP

La flota de Boeing 737 MAX 8 ya no tiene espacio para volar. Es la consecuencia de encadenar tragedias, y en la historia de la aviación comercial ha pasado ya un puñado de veces

Icíar Ochoa de Olano
ICÍAR OCHOA DE OLANO

Poner en circulación cada 737 MAX 8 le cuesta a Boeing lo que a la Juventus de Turín fichar a Cristiano Ronaldo: 100 millones de euros. Echarlo a volar, seis años y siete meses de estudios, desarrollo, pruebas, prototipos y ensayos, a cargo de un equipo multidicliplinar formado por cientos de profesionales, entre ingenieros, informáticos, mecánicos, abogados o pintores. Tenían como misión mejorar la serie NG del modelo 737, el más vendido en la historia de la aviación por su elevado grado de fiabilidad. El 22 de mayo de 2017, la compañía malasia Malindo Air inició operaciones con el nuevo miembro de la familia del fabricante estadounidense. Motores con más empuje y menos demandantes de combustible, fuselaje y alas retocadas, un 'software' con prestaciones tecnológicas inéditas... El flamante pájaro estaba destinado a volar alto. Sin embargo, apenas ha durado veintidós meses en el aire desde que saltó del nido.