ERC y PDeCAT amagan con tumbar las Cuentas y ponen contra las cuerdas a Sánchez

Los diputados de ERC Joan Tardá y Gabriel Rufián. /EFE/
Los diputados de ERC Joan Tardá y Gabriel Rufián. /EFE

Los partidos soberanistas anuncian la presentación de enmiendas a la totalidad al Presupuesto, aunque hay margen para dar marcha atrás hasta la votación del día 13

C. REINO | P. DE LAS HERAS

Ni Esquerra ni el PDeCAT están dispuestos a poner las cosas fáciles a Pedro Sánchez. Los diecisiete escaños de las fuerzas independentistas, en las que el líder del PSOE se apoyó para sacar adelante su moción de censura contra Mariano Rajoy el pasado junio, son imprescindibles para que el jefe del Ejecutivo pueda sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2019 y agotar la legislatura. Tras varias semanas amenazando con ello, ambos partidos anunciaron ayer su intención de presentar sendas enmiendas de totalidad contra el proyecto. Sumadas a las del PP y Ciudadanos, pueden acabar tumbando las Cuentas el próximo miércoles 13, en su primer trámite parlamentario. Pero los socialistas aún confían en que den marcha atrás.

La situación no es en absoluto sencilla para Sánchez. En el PSOE aseguran que el movimiento de los secesionistas no es ninguna sorpresa y que entra dentro del habitual juego parlamentario para arrancar al Gobierno mayores concesiones. Sin embargo, también admiten que la decisión de Esquerra viene determinada por la pugna por la hegemonía entre las fuerzas independentistas y por la necesidad de lanzar un mensaje que contrarreste las acusaciones de traición a la causa vertidas desde los sectores más duros. Y eso es lo que hace más difícil que, en el último minuto, justo antes de la votación, retiren su enmienda de devolución.

El Ejecutivo siempre ha pensado que, dado su perfil más progresista, ERC tendría más complicado justificar una enmienda a la totalidad contra un texto que, dicen, busca revertir los recortes del PP. Confiaba en que al menos permitiera su tramitación y no exigiera su retirada. En cuanto al PDeCAT, contemplaba una abstención, suficiente para salvar los muebles. Ahora, todo ha cambiado.

La coincidencia del debate de totalidad con el inicio del juicio contra los impulsores del proceso secesionista de 2017 tampoco juega, además, a favor de Sánchez. El secesionismo más radical, que se ha plantado en la plaza Sant Jaume para presionar a Torra para que no dé marcha atrás, no entendería un gesto de distensión hacia «el Estado» el día que se escenificará en el Tribunal Supremo el choque institucional entre Cataluña y el resto de España.

El Gobierno y el PSOE advirtieron ayer al unísono de que sólo negociarán asuntos que tengan que ver con las propias Cuentas y trataron de poner en valor el contenido social de su proyecto, que aumenta un 66% la inversión en infraestructuras en Cataluña, contempla la subida del 22% del salario mínimo, la recuperación del subsidio para los parados de más de 52 años e incrementos superiores al 40% en dependencia y vivienda.

«Supeditar el voto a otras cuestiones que no dependen del poder ejecutivo sino de otros como puede ser el judicial está fuera de todo sentido común», dijo desde Valencia la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet. «Que piensen que no pueden tener al pueblo de Cataluña esperando a mejorar sus vidas por una cuestión judicial en la que el Gobierno no puede hacer absolutamente nada», dijo el portavoz del comité electoral, Felipe Sicilia.

Referéndum y presos

El discurso de los independentistas, no obstante, es otro. El portavoz de Esquerra en el Congreso, Joan Tardà, pidió a Sánchez que inste a la Fiscalía a que haga movimientos en la causa del 'procés'. Fuentes republicanas apuntan que el cambio de posición del Ministerio Público debería producirse en las conclusiones finales del juicio. Tardà reclamó, además, al presidente del Gobierno que acepte la creación de una mesa de diálogo bilateral entre partidos secesionistas y formaciones de ámbito nacional y con la presencia de una figura mediadora para poder hablar y negociar un referéndum sobre la autodeterminación.

Por su parte, el PDeCAT, que ayer volvió a evidenciar en público las muchas diferencias que tiene con Junts per Catalunya (ala dura próxima a Carles Puigdemont), coincide en este último punto. «Pedimos a Sánchez una mesa de diálogo bilateral para encontrar una solución política al conflicto de Cataluña, con la presencia de un mediador neutral que garantice el cumplimiento de los acuerdos a que se lleguen», anunció el partido en un comunicado.