Los pactos en comunidades y ayuntamientos abren fisuras en las relaciones de los bloques

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, y la presidenta del PP de la Comunidad de Navarra, Ana Beltrán, durante una reunión con los representantes de VOX Iván Espinosa de los Monteros y Pedro Fernández. / EFE

Ciudadanos se permite cortejar tanto a socialistas como a populares en las instituciones en las que es bisagra

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Quedan 48 horas para que se constituyan los parlamentos de la Comunidad de Madrid y de Murcia, y menos de una semana para que lo hagan más de 8.000 ayuntamientos, y las certezas son pocas y las incertidumbres muchas. Los pactos territoriales han abierto fisuras en el bloque de la derecha debido a la presencia de Vox y en el de la izquierda por los movimientos de Ciudadanos. Los liberales tienen como socio preferente al PP, pero no quieren saber nada de la extrema derecha, y tampoco le hacen ascos a cortejar al PSOE, que prefiere entenderse con los naranjas antes que con Unidas Podemos.

La investidura de Pedro Sánchez será el momento clave para que la legislatura eche a andar. Pero antes hay que resolver los ejecutivos de 12 comunidades y centenares de gobiernos municipales y de cuyo resultado dependerá el voto de varias formaciones en la reelección del líder socialista. Para la investidura falta, al menos, un mes y en estas semanas la convivencia en cada bloque amenaza con ser tormentosa.

PP y Vox han cerrado un acuerdo para gobernar sin Ciudadanos en aquellos municipios donde sumen mayoría, una treintena de ciudades medias en Andalucía y Madrid. Un movimiento que fue la respuesta de los populares a las resistencias de los de Albert Rivera a dar el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid a los populares José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz-Ayuso. Ciudadanos quiere la Alcaldía a cambio de que el PP retenga el gobierno autonómico. Los populares se niegan en redondo.

Pero no es el único desmarque liberal. Ciudadanos ha dejado abierta la puerta a que los socialistas gobiernen en Aragón, Murcia y Castilla y León con su apoyo y con la contrapartida de la cesión de ayuntamientos en capitales de provincia. Los de Albert Rivera justifican el acercamiento al PSOE en Murcia y Castilla y León con los argumentos de «la regeneración» y el «cambio», mientras que en Aragón el acuerdo de los socialistas y el PAR deja sin posibilidades de gobernar al bloque conservador. «A día de hoy todo está abierto», admitió este domingo el candidato liberal a la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, tan abierto que él se reunirá este lunes por primera vez con los negociadores de Vox en la Asamblea de Madrid y levantará el veto que, sin embargo, Ciudadanos mantiene en otros territorios.

Cambio de opinión

Los socialistas, ante la liviandad de Unidas Podemos tras las elecciones del 26 de mayo, buscan el acercamiento con Ciudadanos, una aproximación que además sirve para despejar el camino hacia la investidura. Sánchez prefiere una reelección con la abstención de los naranjas que soportar la presión de Pablo Iglesias con el gobierno de coalición. Rivera insiste en que no va a facilitar la investidura del líder socialista pero un ramillete de pactos autonómicos y municipales puede engrasar un cambio de opinión.

Los nacionalistas han abierto su cuña en el bloque de la izquierda, y el ejemplo palmario es Navarra. El PSOE puede gobernar con el apoyo de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra si se abstiene EH Bildu, pero la dirección federal socialista prefiere que lo haga Navarra Suma, la alianza de UPN, PP y Ciudadanos, antes que aceptar la colaboración pasiva de la izquierda abertzale. Los dos votos de UPN en el Congreso pueden ser vitales en la investidura de Sánchez.

El factor independentista también ha distorsionado la situación en el Ayuntamiento de Barcelona. La inesperada decisión de Manuel Valls, con el desacuerdo de Ciudadanos, de regalar sus seis votos a Ada Colau cogió a contrapié a los comunes y a los socialistas. La alcaldesa no va a desperdiciar el inopinado regalo y los que pueden pagar los platos son los socialistas en la investidura. Será difícil que Esquerra deje pasar la oportunidad de que Barcelona tenga un alcalde independentista, y ese enfado se puede traducir en un voto en contra en la reelección de Sánchez, aunque Oriol Junqueras abogara hace solo un mes por la abstención para facilitarla.

Distinta es la situación en Canarias, donde los socialistas están decididos a terminar con 26 años de gobierno de los nacionalistas aunque suponga perder el respaldo de las dos diputadas de Coalición Canaria en el Congreso. El PSOE intenta trenzar un acuerdo con Podemos, Nueva Canarias y Asociación Socialista de la Gomera.

El zoco de las negociaciones territoriales está en ebullición y en función del desenlace Sánchez podrá estar más tranquilo o más nervioso ante su investidura.

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